viernes, 22 de enero de 2010

La Juive de Fromental Halevy; Introducción a una gran ópera

La base de datos internacional oficial de representaciones operísticas (Operabase) anuncia 22 funciones de “La juive” de Fromental Halevy en tres ciudades distintas entre los años 2009 y 2010, nada despreciable para una obra del género “Grand Opera”. Una obra denigrada y prácticamente considerada muerta por varios comentaristas. De entre las injusticias de la historia de la ópera estamos ante una de las más inauditas.

“La juive” es una ópera importante de la historia del arte lírico, una obra de gran calidad musical y expresividad. Producto de la labor creativa de un músico bien preparado, concienzudo, buen escritor y maestro del conservatorio de Paris donde uno de sus pupilos más talentosos fue Georges Bizet quien posteriormente se convertiría en su yerno. “La judía” permaneció en el repertorio de las casas operísticas del mundo desde su estreno en 1835 hasta comienzos del siglo XX. El declive en la popularidad del género grande, una preferencia por el estilo romántico tardío y un creciente antisemitismo en Europa prácticamente la borró de los repertorios entre las dos guerras mundiales. No importó que algunos de los músicos más sobresalientes de su tiempo admiraran esta obra y a su compositor; entre los cuales podemos contar a Wagner, Berlioz y más adelante Mahler.

Si bien la obra no tiene un colorido “folklórico” judío Halevy tomó casi un año en completarla dado el cuidado que puso en su trabajo. La historia ciertamente lo conmovió en sus sentimientos culturales y trabajó como poseído en su casa, en su despacho en el Teatro de Ópera y en las casas de campo de sus amigos. La obra fue recibida con cierta frialdad pero con admiración creciente. Al principio el espectáculo escénico pareció ser excesivo y para diversos comentaristas (Berlioz entre ellos) la música quedó relegada a segundo plano.

Voy a compartir con ustedes tres opiniones muy justas sobre la obra; la primera es del tenor Adolphe Nourrit, creador del papel de Eleazar el formidable orfebre que obtiene su venganza sobre los cristianos al final de la ópera “Halevy no es ni Rossini ni Meyerbeer; pero después de esos maestros es el único joven compositor con un futuro esperanzador. Una mitad de La juive está a la altura de inumerables obras consideradas buenas, mientras que diversas óperas de segundo rango ya quisieran ser tan buenas como la otra mitad”

El poeta y escritor Teophile Gautier escribió; “La partitura, ahora lo podemos decir, ha ubicado a Halevy en la primera fila de compositores contemporáneos; amplia en ensambles, acabada en todos sus detalles, es una obra escrita por la mano de un maestro…”

Berlioz alabó la orquestación; “tiene una originalidad que capta la atención sin jamás forzarla y un color que está en perfecta armonía con el carácter religioso, apasionado y austero de la trama”

La juive está llena de momentos mágicos (¡en palabras del propio Wagner!) podemos pensar en la gran aria “Rachel quand du seigneur” con solo de corno inglés. Obra melancólica de gran emotividad y que concluye con una cabaletta fiera y decidida después del tempo di mezzo en donde la chusma grita “Al cadalso, al cadalso con los judíos”. Inolvidables son las dos arias para bajo (el Cardenal Brogni) la primera compasiva y pacífica “Si la rigeur”, cualquier bajo que se digne de serlo la conoce. La segunda, el famoso “anatema” en donde maldice a los dos judíos y al cristiano que ha sido infiel. La otra aria para Eleazar “Que ma voix tremblante” es otro momento emotivo, en ella se lleva a cabo la celebración de la pascua judía y nos muestra un aspecto recogido y místico del orfebre y su familia. Las escenas de conjunto y de masas son igualmente efectivas y el final espectacular cuando Eleazar revela la verdad sobre su hija adoptiva (que es cristiana y es la hija supuestamente difunta del Cardenal) con el añadido de un tam-tam que cierra dramáticamente la obra. Salvo un momento de la trama en donde Eleazar (en claro prejuicio de la época con respecto a los judíos) habla de cómo le agrada el dinero sobretodo si se le quita a los cristianos y algún momento redundante de las escenas masivas del primer acto la Juive es una obra maestra de su género.

En los últimos 25 años se han grabado las dos versiones completas (salvo por cortes insignificantes) de la ópera. Mi opinión es que este tipo de óperas(Grand Opera) no se ven afectadas por cortes juiciosos, al contrario, su regreso al repertorio podría ser mucho más segura con la eliminación de danzas y momentos de menos inspiración que puedan detener su flujo dramático. Por otro lado me parece importante tener registros discográficos completistas dada su importancia histórica. La grabación que creo más recomendable ofrece una edición digna de tres horas de música.


El primer registro oficial que ofreció la ópera completa, sigue siendo el mejor. Fue realizado por PHILLIPS en sus años gloriosos. El reparto incluye a José Carreras como un dramático y sorprendentemente efectivo Eleazar. La voz ni completamente fresca ni firme pero con un carácter y concentración sobresalientes sin mostrar el verismo un poco fuera de lugar de Shicoff en su registro en vivo en RCA, este último hace un Eleazar conmovedor, vocalmente firme pero sin los matices de Carreras. Julia Varady canta una Rachel redonda tanto en drama como en voz, registro medio de gran belleza, fraseo cuidadoso e instinto dramático subordinado al trabajo musical. Soile Isokoski en RCA cumple de la misma forma aunque su voz sea un punto menos imponente. Ferruccio Furlanetto es un Cardenal Brogni con un canto mucho más convincente y autoritario que Alastair Miles tendiente a romper la línea vocal con recursos dramáticos veristas y carente de un registro bajo redondo en la otra versión. Dalmacio González aborda con mayor prestancia que otros el estratosférico papel de Leopold (Zoran Todorovic está decepcionante con sus desafinaciones, carencia de estilo y voz horrible en RCA) y lo dota además de la necesaria debilidad de carácter que debe tener este completo antihéroe. Finalmente June Anderson hace una Eudoxie solvente en los agudos, ligeramente anónima en caracterización pero siempre en estilo y muestra su voz ligeramente más substanciosa que su contraparte en RCA Regina Schörg, aún así esta última muestra una buena técnica y compromiso dramático que no demeritan su labor salvo algún apuro en el agudo. La Orquesta Philarmonia y el Ambrosian Opera Chorus son de primer nivel e insuperados en cualquier registro gracias a la batuta comprometida y enérgica de Antonio de Almeida que da a la obra una unidad sin grietas. La directora Simone Young también opta por una lectura dramática que en un punto o dos pierde la unidad de pulso que muestra de Almeida.
Es la versión en PHILLIPS Una grabación sorprendentemente buena en una época donde era difícil encontrar esta convicción para óperas desconocidas.

Finalmente un comentario sobre los cortes de ambos discos; Me parece que en balance de Almeida en PHILLIPS incluye la música más relevante como lo es el final completo del tercer acto en donde Young realiza un corte absurdo en dicho ensamble. Por otro lado de Almeida realiza un corte en el trio final del segundo acto que Young preserva íntegro y que parece una mejor decisión. de Almeida incluye algunos fragmentos del ballet (lo cual es deseable en una Grand Opera) a diferencia de Young, esta última incluye una segunda aria superflua para Eudoxie (con su bello bolero es suficiente). Young decide incluir la obertura en forma de potpourri que fue desechada por el propio Halevy componiendo en su lugar un preludio (que incluye de Almeida) y que es un número muy superior en su unidad dramática. Si para los amantes de esta ópera ambas versiones deben de conocerse debido a que incluyen algo de música distinta, para aquellos que no han escuchado la Juive y necesitan la forma más persuasiva de conocerla el disco de PHILLIPS es lo más óptimo.

La Juive ya no puede seguir en el limbo, es una obra de repertorio. ¡Hay que escucharla! A continuación te presento un fragmento excepcional de este disco;
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martes, 19 de enero de 2010

Disco 15: Granville Bantock: Celtic Symphony - Royal Philarmonic Orchestra - Vernon Handley - 1990 - HYPERION

Uno de los discos que desde el momento en que lo escuché causó una fuerte impresión que no ha decaído con el tiempo es una colección de obras orquestales del compositor inglés Granville Bantock (1868-1946) con la Filarmónica Real bajo la dirección del recientemente finado Vernon Handley. Desde ese momento pensé que Bantock era un desconocido que se debía de conocer. Su obra es un bello ejemplo del inglés postromántico y en ocasiones es mejor que muchos de sus contemporáneos. Si bien se puede percibir que su obra es desigual las sinfonías Celta, Pagana y de las Hébridas o sus poemas sinfónicos “La bruja de Atlas” y “Los saqueadores de los mares” son obras que bien podrían formar parte del repertorio de conciertos si este fuera programado por mentes inquisitivas y músicos con deseos de aprender nuevas cosas.

Probablemente en ningún campo artístico el efecto de “Vaca Sagrada” ha sido más dañino que en el musical. Qué tan oscuro es Bantock que ninguna de sus obras ha sido considerada por el libro de los “1001 discos de música clásica que hay que escuchar”. En cambio Bax tiene dos entradas, Walton seis, Tippett seis, Finzi dos. Al menos Ireland, Butterworth, Howells y Warlock tienen una entrada cada uno. ¡Incomprensible el desaire a Bantock por sus mismos compatriotas! (el libro es en principio una obra inglesa.) Graduado de la Royal Academy of Music, Bantock fue un compositor con una predilección por obras de gran escala. También fue un importante director de orquesta en su país y promotor de la música de Debussy, Richard Strauss y sobretodo Sibelius. Hombre dinámico y de amplio gusto literario, esos elementos se conjugan en un estilo musical postromántico con armonías exóticas y en diversas ocasiones una influencia de la música folklórica del Reino Unido. La Sinfonía Celta que data de 1940 es un ejemplo de esto. Utiliza en efecto un tema del folklore celta. La obra está compuesta para orquesta de cuerdas y seis arpas (al menos). Es una obra que está a la altura de cualquiera de las obras maestras para cuerdas por lo que su desconocimiento se debe, probablemente, a que es difícil conseguir 6 arpas para una orquesta.

Afortunadamente la Filarmónica Real con el incansable promotor de la música inglesa Vernon Handley a la batuta logra una versión de gran resplandor orquestal y un equilibrio entre las diversas secciones de cuerdas y las arpas, sobretodo en el apoteósico final largamente maestoso. Basta con escuchar un minuto del movimiento inicial lento sostenuto para quedar prendado del cántico inicial y la atmósfera creada por las cuerdas bajas. Una obra que vale la pena descubrir. A continuación podrás escuchar el adagio con tenerezza de dicha obra y grabación.
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Disco 14: George Frideric Handel: Conciertos para órgano op.4 - Ottavio Dantone - Accademia Bizantina - 2009 - DECCA L'OISEAU - LYRE

George Frideric Handel es indiscutiblemente uno de los genios del barroco. Su obra alcanzó la cima de géneros como el concierto, oratorio, ópera, himno, sonatas y música de ocasión. Fue el primero que comprendió las posibilidades de solista del órgano “rey de los instrumentos”. Desde su oratorio “Il Trionfo del Tempo e del Disinganno” Handel escribió algunos pasajes solistas para el órgano. Posteriormente, en la época de sus grandes oratorios (1730’s), era común que Handel incluyera uno o dos conciertos para órgano (interpretados por él mismo) entre los actos de sus oratorios. Estas obras causaron una grata impresión y pronto tuvieron admiradores como la dama que declaró “La mejor música que he escuchado en mi vida”.

En 1738 se publicó la serie de 6 conciertos para órgano con el Opus 4. Si bien posteriormente aparecerían otras colecciones y obras, el Opus 4 constituye la única colección supervisada en vida por Handel por lo que su integridad musical está fuera de duda. El libro de los “1001 discos de música clásica que hay que escuchar” recomienda la versión de Paul Nicholson y Roy Goodman en Hyperion así como las célebres grabaciones de Simon Preston y Trevor Pinnock entre otras. En mi caso yo te voy a recomendar buscar y escuchar el registro de Ottavio Dantone con la Accademia Bizantina. El órgano de esta grabación es un magnífico Kristian Wegscheider de Dresden con seis registros, sin pedales y un timbre delicado y ligero, algo similar al órgano portátil que usaba Handel para sus conciertos. El quehacer musical es brillante con espectaculares improvisaciones (señaladas por Handel en la partitura) y una libertad de ejecución sin la pérdida de estilo. Música que adquiere una viveza irresistible. A continuación podrás escuchar el allegro final del concierto para organo #4 HWV 292 del disco que te recomiendo.
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Errare humanum est...

Como te habrás podido dar cuenta, estimado(a) lector(a), no he podido mantener la disciplina para escribir una recomendación discográfica diaria y lograr concretar “Los 365 discos que no están en la lista de los 1001 pero que hay que escuchar”. No por falta de interés sino por falta de tiempo y también porque me agrada escribir de otros asuntos y temo que “La Gruta de Trofonio” se convierta en un sitio de recomendaciones lo cual no es mi intención.

Es por lo anterior que he decidido reducir las recomendaciones a una o dos por semana, hasta que lleguemos al punto de terminar con esta pequeña empresa. Creo que de esta forma se podrá disfrutar más con las recomendaciones, de la otra forma no hay ni tiempo de explorar o comprar los discos que te propongo. Fue un proceso demasiado rápido.

También te motivaría a compartir tu experiencia si acaso has escuchado o comprado alguno de los discos que he recomendado. Podrías dejar un mensaje al final de cada una de las entradas en donde podrás ver un lápiz sobre el cual puedes hacer clic.

jueves, 14 de enero de 2010

Cambios en la OSUANL: Termina la etapa Carrasco comienza la etapa de Jesús Medina

El 12 de enero se confirmó oficialmente en los principales diarios de Monterrey lo que desde principios de noviembre se escuchaba como un rumor cada vez más fuerte; la salida de Félix Carrasco como director concertador de la OSUANL y la llegada de Jesús Medina.

Medina recibió su nombramiento de parte del rector Jesús Ancer.

“En todas las áreas es importante una renovación, una oxigenación, nuevas ideas, sin demeritar la labor que hizo el maestro Carrasco” señaló a un importante diario de la ciudad el secretario de Extensión y Cultura de la Universidad Autónoma de Nuevo León, Rogelio Villarreal.

Las credenciales de Jesús Medina justifican de entrada su nombramiento. Ha sido director de la OFUNAM, Filarmónica de Querétaro y OSUANL así como de la distinguida Orquesta de Cámara de Bellas Artes. Ciertamente Medina a lo largo de su carrera ha trabajado más en el resto del país que Carrasco, que desde hace 19 años se concentró en su ahora antigua orquesta y algunas invitaciones internacionales en orquestas oscuras de Europa. Carrasco ha permanecido como una figura relativamente desconocida en el resto del país salvo por su periodo al frente de la Filarmónica de la Ciudad de México.

Las razones por las que Carrasco fue removido de la OSUANL son desconocidas pero algunos contactos dicen que no sólo afectó la relación fracturada con un grupo numeroso de sus músicos sino con algunas autoridades de la UANL específicamente con el propio secretario de Extensión y Cultura. Pero hay otra posible razón que únicamente se ha comentado entre líneas; la inefectividad de Carrasco para crear un proyecto de desarrollo de nuevos públicos y un declive en la calidad de la orquesta los últimos dos años. La primera es responsabilidad completa del director, la segunda también le compete a la universidad; sin un apoyo económico digno la orquesta no puede contratar nuevos músicos ni retener a los mejores.

Creo que pasará tiempo antes de que se pueda realizar una evaluación justa de los 19 años de Carrasco al frente de la OSUANL, en primera instancia me atrevería a decir que fue un periodo sólido, poco espectacular, quizá demasiado prolongado y con un declive en los últimos dos años. Es justo decir también que Carrasco estableció un nivel decente-funcional del ensamble y dejó un repertorio base de trabajo con obras de repertorio mundial y algunas rarezas.

Tampoco se puede olvidar la participación de Carrasco en las temporadas de ópera de Nuevo León desde el 2005 hasta el 2009 (Curiosamente la primera temporada de actividades en el 2004 fue dirigida por Jesús Medina). Como uno de los consejeros originales y coordinador de la temporada del 2006 me tocó trabajar de cerca con ambos directores y puedo atestiguar el profesionalismo y conocimiento de ambos.

Desafortunadamente una vez que entró Carrasco y la OSUANL al proyecto no hubo forma de incorporar otra batuta. Pretendió dirigir todas las temporadas y mientras estuvo al frente del ensamble lo consiguió. Obteníamos una solidez musical a cambio de tener a otras batutas más compenetradas con el repertorio que se abordó. Claramente los resultados fueron desiguales desde un punto de vista musical y artístico pues Carrasco nunca ha tenido una verdadera afinidad por el género operístico y su repertorio.

En cambio puedo recordar como asiduo a la OSUANL de un excelente ciclo de las sinfonías de Beethoven compositor del que Carrasco es un buen exponente, un reciente concierto emperador con Jorg Demus, un recital con la soprano Lucia Aliberti, una muy buena y emocionante sinfonía fantástica de Berlioz, elegantes conciertos de Mozart con Jorge Federico Osorio, brillante 5º concierto de Saint-Saëns con Idil Biret, un concierto campestre de Francis Poulenc con Jordi Vinikour, y unas Variaciones sinfónicas de Franck con Alexandre Tharaud, una sobresaliente fantasía coral y 9ª de Beethoven con la temporada de Ópera de Nuevo León.

Pero también hubo momentos desafortunados; una terrible Scheherazade de Rimsky-Korsakov con diversos de los atrilistas fallando en los solos (incluyendo una estridente princesa), sinfonías de Haydn aburridas, insípidas, varios Bruckner que no hicieron justicia a esas magníficas sinfonías ni en sonido ni en estructura, Brahms con más pena que gloria.

Finalmente hay que hacer a un lado el mito de que la OSUANL con Carrasco alguna vez fue la mejor orquesta de México. Mito que algunos de los patronos de la orquesta se encargaron de difundir y que está alejado de la realidad. Dichos mitos fueron producto de desconocer cómo sonaban otras orquestas del país como la Sinfónica de Xalapa, Filarmónica de la Ciudad de México, Sinfónica Nacional o la Orquesta del Estado de México. Es cierto que en su mejor momento la OSUANL fue una orquesta sólida y relevante del país. No la mejor.

Desconozco cómo se haya elegido al sucesor de Carrasco y si se consideró a otros directores. Se ha dicho que lo de Carrasco es un año sabático pero estoy convencido de que Medina no aceptaría a venir a dirigir una orquesta por un año para hacerse a un lado así tan sencillo.

Creo que Jesús Medina es un justo sucesor de Carrasco y estará ávido de mostrar la madurez que tiene como artista y que a fines de los 1980’s no poseía. Medina es un músico inteligente, con un repertorio amplio, además es un hombre amable, de buena conversación. Desde tiempo atrás ha esperado esta oportunidad. Definitivamente no sólo los tiranos se salen con la suya en la dirección de orquesta; al lado de los Toscaninis, Mutis, Karajans, Rodzinskis, Reiners están los Giulinis, Kubeliks, Boults, Abbados, Neumanns. Si bien estas figuras están alejadas del nivel de nuestro quehacer musical local podemos comenzar con optimismo una nueva etapa de una orquesta que necesita explorar nuevos rumbos y plantearse nuevos retos, entre los más imporantes el de trascender en un público nuevo.

Why bother?

A sólo catorce días de haberlo comenzado (después de que en año nuevo me comprometí a hacerlo) encuentro algo de dificultad para redactar la recomendación discográfica diaria de mi ejercicio de “365 discos de música clásica que no están en la guía de los 1001 pero que hay que escuchar”. Reconozco que no he tenido los alicientes suficientes para hacerlo. Siento que este ejercicio lo estoy haciendo para mi pues ninguna de las recomendaciones ha causado comentario de los lectores. Y por supuesto, sin estímulo, es difícil continuar un ejercicio que únicamente puede provocar placer si hay alguien del otro lado leyendo y comentando. Así es como surgió esta página; de una necesidad de escribir pero también de poder aportar algo a un pequeño sector de lectores. Efectivamente en la barra del lado derecho podemos ver la procedencia de personas que entran a “La Gruta de Trofonio”; diariamente entre 20 y 25 lectores entran a leer mis ocurrencias, artículos, críticas. Unas mejores que otras, hay que apuntarlo. Pero hoy el público, los lectores, parecen más del tipo receptivo que participativo. ¿Tendré – quizá – que vivir con eso? En efecto. ¿Cerraré La Gruta de Trofonio? De ninguna manera. Para mi escribir sobre algo se da de forma casi natural. Pero a veces me he puesto a pensar si todo este empeño por dedicar mi tiempo a la cultura, promoción, desarrollo de proyectos, realmente vale la pena.

Hoy recibí un correo de una querida amiga de España. Y me ha cimbrado con unas palabras que en cierta forma describen muy bien como me he sentido en los últimos dos o tres meses, lo reproduzco literalmente; “Quizá lo que más me duele es la sensación de asfixia; no solo no se me está permitiendo desarrollar mi vida profesional, sino que además tampoco me dejan hacer mi vida personal como quiero.” Llego a la conclusión de que este es el sentir de un sector importante de la población. La escasez de oportunidades laborales o de desarrollo es parte de la crisis actual (no sólo económica). Para aquellos que decidimos no dedicarnos a los negocios ha sido una dura realidad porque mucho de lo trascendente se desecha con facilidad. Hemos tenido que incorporar la mentalidad empresarial también a este sector para poder sobrevivir. Los estudios y la preparación tampoco son garantía. Observamos una falta de conocimiento brutal en sectores donde la preparación debería de ser de rigor. La preparación ya no es garantía de nada pues muchos de los que no saben y no quieren saber están en puestos privilegiados.

Nos hemos convertido en la generación del “no obstante” (en mi libro hablo sobre esto). A cambio se nos pide paciencia para recibir respuesta a proyectos o posibles trabajos. Ese pensamiento absurdo mexicano que el que trabaja en la cultura y el artista deben dar gratuitamente su trabajo muestra el provincialismo cínico y corto de miras que despliegan diversos sectores de este país. He tenido un par de experiencias de esta índole el año pasado y vaya que son para incorporarlas en un anecdotario.

Suficiente vociferación escrita. Lo que nos queda, apreciado lector, es sonreírle a la vida como diría Dufy. En términos bíblicos sería “poner la otra mejilla”. Vendrán mejores tiempos. Tiene que ser, si no ¿Cómo vamos a hablar de ellos en un futuro?

Disco 13: Manuel M. Ponce: Música para piano - Jorge Federico Osorio - 1995 - PRODISC / ASV


Rápidamente aquí está la recomendación discográfica del día de ayer. Me sigo atrasando de vez en cuando por falta de alicientes. Ya platicaré al respecto en mi siguiente entrada. Por lo pronto, resulta que a veces a los mexicanos se nos olvida que hemos tenido a grandes compositores en el siglo XX. Tú, estimado lector, podrás nombrar a tus favoritos pero para mi son dos los gigantes; Revueltas y Ponce. ¿Dónde quedó Chavez? Sin lugar a duda se puede ubicar ahí también aunque a algunos nos molesta continuamente su oficialismo. Si Revueltas fue un genio espontáneo, Ponce es el compositor postromántico, atmosférico, impresionista, patriota que todo país mereció tener. Inglaterra tuvo a su Vaughan Williams, Holst o Butterworth. Francia a su Ravel, Dukas, Roussel, Severac, etc. España a su Granados. Los checos tuvieron a Novak o Suk. México tuvo a su Ponce.

Internacionalmente Ponce es reconocido por toda la producción que destinó a la guitarra y que forma parte importante del repertorio de este instrumento. Pero es injusto dejar de lado excepcionales páginas de música de cámara, canciones y sus trabajos sinfónicos de entre los que destacan el concierto del sur, el concierto para violín, Ferial, Chapultepec e Instantáneas Mexicanas. ¿Y dónde queda su producción pianística? Fiel retrato de su desarrollo como artista, su música para piano es junto con la producción de Ricardo Castro lo mejor del piano mexicano. Si el punto de partida en obras como las 23 mazurcas, romanza de amor o la gavota es Chopin, podemos reconocer rasgos impresionistas y personales en la Balada Mexicana, Preludio y fuga sobre un tema de Handel, Tema mexicano variado, Scherzino mexicano, intermezzo o la rapsodia cubana. Música de tal refinamiento, tristeza y encanto debería de escucharse más. Si hay pianistas que dedican su tiempo a tocar todo Satie definitivamente hay un espacio también para Ponce cuyos mejores trabajos están entre lo más relevante del piano de su época.

Jorge Federico Osorio (al que he tenido el privilegio de entrevistar en una ocasión), el decano de los pianistas mexicanos y sin lugar a duda uno de los músicos más fascinantes que haya dado México ha grabado una recopilación de lo más relevante de la obra pianística de Ponce. Sus interpretaciones revelan ese toque prístino, lucidez estructural y color atmosférico que lo caracterizan. Elegancia y proporción sin sobre interpretar la amargura de ciertas páginas. Hay que escuchar el piano de Ponce.

martes, 12 de enero de 2010

Disco 12: Felix Mendelssohn - Paulus Op.36 - Juliane Banse - Michael Schade - Andreas Schmidt - Helmuth Rilling - Gachinger Kantorei - 1994 - Hänssler


Los enemigos de Felix Mendelssohn, a lo largo de la historia, lo han tildado de ligero, hipócrita, burgués, conformista, superficial y música judía (esto último cortesía del “gran” Wagner). Quizá su preparación exhaustiva en diversos ámbitos (un verdadero hombre del renacimiento), seguridad y disciplina de trabajo enojaron y fastidiaron a diversos contemporáneos. Quizá la predilección del público victoriano por su música cansó a más de uno. A pesar de lo anterior pocos compositores han podido desarrollar una paleta individual tan fácil de reconocer como Mendelssohn. Su música pudo haber sido imitada pero el original permaneció inalcanzable. Mendelssohn se regía por las formas clásicas dejando que se tiñeran de ciertas borrascas románticas sin llegar al paroxismo. Su admiración por la música del pasado y la asimilación de esta en su estilo ha sido vista como ligereza, no hay nada más injusto jamás achacado a un compositor de primera línea salvo a Saint-Saëns (más o menos del mismo corte que Mendelssohn) y Gounod(en la ópera).

De entre los dos grandes oratorios de Mendelssohn San Pablo opus 36 siempre ha sido visto como el hermano menor de “Elias”. En la actualidad tal parece que la suerte de este oratorio va en aumento lo cual no tendría que ser de otra forma ya que su fuerza dramática(en gran medida ocasionada por la fuerza de su personaje central) supera en ocasiones a la de Elías que en algunos momentos se presenta como más contemplativo. De cualquier forma la comparación de uno u otro no debe de servir para demeritar su calidad. El libreto del oratorio fue escrito por Mendelssohn y su amigo el pastor Julius Schubring. Pasajes de las cartas de los apóstoles así como del antiguo testamento están conjuntados por algunos corales a la usanza de Johann Sebastian Bach. La estructura de la obra es en dos partes, la primera relata el martirio de San Esteban y la conversión de San Pablo. La segunda habla de la misión de Pablo y Barnabás, la persecución de Pablo , la partida de Efeso y su gloria final. La orquestación es nutrida y de gran efecto, a pesar de lo anterior es impresionante la lucidez clásica de Mendelssohn.

La mejor grabación es también la más fácil de conseguir y la más económica; Helmuth Rilling a cargo de las fuerzas corales de Stuttgart, el coro de cámara de Praga y la Filarmónica Checa logra una lectura sublime de gran calidez en los recitativos y de una rara unidad conseguida en gran medida por un pulso seguro y dramático así como una lucidez de las texturas corales. Ayuda mucho el profundo Pablo del barítono Andreas Schmidt de voz meliflua y colorido “liderístico”. Juliane Banse canta con su soprano ligero y solvente su partitura y Michael Schade presta una voz lírica de notable expresividad a sus diversos solos. Hay que destacar momentos como el coro “Mache dich auf!”, la furiosa aria de Pablo “Vertilge sie”, el aria para soprano “Jerusalem!” y el conmovedor dueto para bajo y tenor “Denn also hat”. Hoy “Paulus” puede ser apreciado como una de las grandes obras sacras del XIX. ¡A escucharlo!

Disco 11: Joseph Haydn - Leonard Bernsetin - Filarmónica de Viena - 1984 - DG


Cuando un 90% de las sinfonías de Haydn son obras de alto valor e imprescindible su escucha es normal que en un libro como “1001 discos de música clásica que hay que escuchar antes de morir” se dejen de lado varias de ellas pues tomaría el 10% del contenido de un libro que pretende representar un equilibrio entre compositores y épocas. Pero rescatar únicamente 8 de 104 es un ultraje a la “liga de la decencia Haydeniana” y un atropello a los melómanos conscientes. Es por eso que hoy que escribo mi segunda recomendación del día (para ganar tiempo perdido por mi displicencia, lo admito) y la dedico a la sinfonía #88 en sol mayor. Se trata de una de las grandes sinfonías aisladas entre las dos formidables colecciones de “Paris” y “Londres”. No es raro que esta y la 92 “Oxford” que son la cima de estas obras “huérfanas” sean registradas juntas.

La sinfonía # 88 no fue producto de una comisión sino del gusto del propio Haydn por escribir una obra que quizá pudiera ser destinada a Paris. Como siempre, Haydn y su creatividad nos sorprenden pues los timbales y trompetas no aparecen hasta el segundo movimiento “largo”. Algo que debió de sorprender a los oyentes más tradicionales. Este movimiento está estructurado en forma de variaciones que parten de un tema de tintes religiosos. Da paso a un minueto rústico, de los más bellos y elegantes de Haydn. La obra termina en un torbellino “Allegro con spirito” en forma de sonata-rondo. 25 minutos de gran invención.

Hay tres grandes versiones a mi juicio de esta obra; una versión mítica con Furtwangler que acompaña una excepcional 9ª de Schubert. Una lectura majestuosa de Karl Böhm con la Filarmónica de Viena relativamente difícil de encontrar en DG y una versión de Leonard Bernstein vital, romántica (en el sentido sano de la palabra) que es acompañada por la #92 y #93, quizá lo mejor que Bernstein hizo con Haydn. El director estadounidense entiende que lucimiento y elegancia vienesa pueden ir de la mano. A menos de 100 pesos no hay excusa.

Disco 10: Ministriles de Marsias - Ministriles de Marsias - 2008 - BC


Es una pena que en diversas ocasiones se minimiza la música compuesta para aquellas soberbias bandas renacentistas y barrocas llamadas ministriles. España e Italia cultivaron (aunque no exclusivamente) este tipo de ensambles. No podemos dejar de pensar en la música española de los gloriosos siglos XVI al XVIII sin estos ensambles de “instrumentos de viento como chirimías, bajones, sacabuches, etc.” Dichos ensambles tocaban en procesiones y fiestas públicas. Hoy se reconoce que la música destinada a los ministriles constituía en arreglos más que obras originales destinadas a estos. En esta ocasión quisiera recomendar un disco más de ese sello excepcional NB que es una tarea de amor del gestor y músico vasco Nicolás Basarrate.

Los Ministriles de Marsias es un ensamble de alientos especializado en la interpretación de la música española instrumental y vocal. El disco “Trazos de los ministriles” es una recopilación gloriosa de obras arregladas para ministriles de compositores españoles del Siglo XVI al XVIII. Ahí están representados importantes compositores como Peñalosa, de Cabezón, Guerrero y los populares Mateo Flecha y Luis de Milán además de algunos maestros del órgano español como el propio de Cabezón o Correa de Arauxo. El disco en efecto es una joya que nos lleva a través de un recorrido a momentos festivo a momentos solemne de obras (algunas miniaturas) de gran elasticidad interpretativa y emocional. Se dice que un conjunto de ministriles imita la voz humana a través de sus posibilidades de abrir o cerrar los sonidos además del color particular de cada instrumento.

Ningún amante de la música podrá resistir perlas como la jerigonza plena de algarabía de Mateo Flecha, la majestuosidad solemne de la polifonía de las Diferencias sobre las vacas de de Cabezón o el Pange lingua de Guerrero con un “coro” de ministriles de recogido esplendor. El tiento sobre la batalla de Morales de Correa de Arauxo es una obra mucho más extensa de gran riqueza estructural (canónes “estereofónicos”, adornos espectaculares), que nos hace pensar en la certeza que tienen las palabras de Paco Rubio en su vivo ensayo a la música del disco; ¿Hay vida después de Correa de Arauxo? Es de rigor buscar y escuchar este disco.

domingo, 10 de enero de 2010

Disco 9: Borodin: Cuarteto para cuerdas #1 en la mayor - Cuarteto de cuerdas Ruso - 1997 - ARTE NOVA


Es común que el cuarteto para cuerdas en la mayor #1 de Borodin sea opacado en el gusto del público y de una parte de los expertos en música por el cuarteto #2 en re mayor. Esto, por supuesto, puede ser comprensible por la generosidad lírica del segundo y la intimidad de pasajes sublimes como el famoso nocturno. Pero demeritar de primera mano al maravillosamente dramático primer cuarteto es una pena pues es tan meritorio como su hermano de representar algo de la mejor música de cámara rusa del siglo XIX. Se puede percibir que el cuarteto #1 es un poco más externo que el segundo pero esta percepción no es completamente cierta; hay en el andante con moto y el comienzo andante del final una profundidad melancólica que muestra una faceta menos usual pero igualmente fascinante de la música de Borodin.

Como toda obra de Borodin, el primer cuarteto es un milagro, producto de un hombre cuya principal preocupación fue la investigación científica y su trabajo como químico. Fue compuesto en 1875 y está afectuosamente inspirado en el opus 130 de Beethoven. Pero es una inspiración sana pues la voz rusa y lírica de Borodin permanece intacta. Es irresistible el boyante scherzo con su trío nostálgico. El andante posee esa cualidad de soliloquio ruso amargo y conmovedor. El final con algunos pasajes en moto perpetuo concluye de forma dramática esta gran obra.

Una versión que posee una ejecución emotiva y una toma de sonido ligeramente reverberante pero equilibrada en los cuatro instrumentos es la de Cuarteto de cuerdas Ruso. No sólo eso, sino que el costo al que se puede adquirir es muy bajo. La versión del Cuarteto Borodin también es referencial pero la versión del Cuarteto de cuerdas Ruso no demerita en la ejecución y convencimiento con que abordan esta partitura que debe ser mejor conocida y que te motivo a conocer.

viernes, 8 de enero de 2010

Disco 8: Boieldieu: La dame blanche - Blake, Massis, Fouchecourt, Naouri, Minkowski - Ensemble Orchestral de Paris - 1996 - EMI


La opera comique francesa es como un cofre lleno de joyas por descubrir. Lamentablemente el caso omiso que se le hace a este género salvo a algunas obras afortunadas de la segunda mitad del siglo XIX la tienen un poco relegada del conocimiento de los melómanos. Es cierto que la musa de estas óperas puede ser ligera pero cualquier amante de la música que sepa sonreír y disfrutar de la vivacidad melódica, la inteligencia y comicidad disfrutará de los mejores ejemplos de este género. Afortunadamente no todo el arte es o debe ser solemne. En resumen quien disfruta de Rossini o Donizetti podrá gustar también de las mejores obras de Adam, Auber y Boieldieu.

Es Adrien Boieldieu a quien recordaré en esta ocasión. El compositor francés - quien en palabras socarronas de Hector Berlioz únicamente conocía tres acordes para componer – fue uno de los compositores más populares e importantes de las primeras tres décadas del siglo XIX. Sus mejores trabajos fueron “El califa de Bagdad”(1800), Juana de Paris (1812)“Los carruajes volcados”(1820) y la que es considerada su obra maestra “La dama blanca”(1825). La ópera está compuesta en un estilo clásico francés elegante no carente de ligereza italiana y algunas melodías de sabor escocés. La orquestación posee diversos detalles de gran sutilidad como una escritura generosa para los alientos así como el arpa (que nos recuerda que Boieldieu escribió uno de los más bellos conciertos para este instrumento).La inspiración melódica es memorable incluso en las arias para los personajes secundarios. ¿Quién podrá resistir la escritura brillante y encantadora para tenor en arias como “Ah quel plaisir que d’etre soldat!” o “Maintenant observons”, la balada de Jenny o el aria de Anna? O ¿La inteligencia y emoción del final de la subasta? “La dama blanca” de Boieldieu está lista para regresar al gusto del público que todavía busca en la música encanto, optimismo y una estructura sólida.

Se pueden encontrar tres grabaciones buenas de esta obra. Entre los protagonistas hay voces de leyendas de la opera comique como Michel Senechal o grandes figuras como Nicolai Gedda. Pero ninguna grabación tiene el sonido, solidez de ensamble o la dirección vital de la de Marc Minkowski con Rockwell Blake en el papel de Georges, Annick Massis como Anna, Jean-Paul Fouchecourt, Mireille Delunsch y Laurent Naouri como el villano Gaveston. Blake muestra una voz agradable, ligera, de agudos delicados y Annick Massis es una contraparte excepcional en la solidez de su técnica y agudos brillantes. No se puede pedir más. Descubre esta joya.

jueves, 7 de enero de 2010

Disco 7: Saint-Saëns: Septeto Op.65 - Nash Ensemble - 1988 - VIRGIN / 2005 - HYPERION


Si, lo admito, por una vez la música de Camille Saint-Saëns está decentemente ejemplificada en una guía. Cuenta con 7 recomendaciones en “1001 discos de música clásica que hay que escuchar”. No tendría por que ser de otra forma, después de haber sido visto con cierto desprecio a lo largo del siglo XX el gran maestro francés parece que tiene su estrella en ascenso una vez más. Las generaciones actuales han podido dejar de lado todas esas ridículas y sentimentales apreciaciones de su música que lo encasillaban como un retrogrado. Claro, un hombre de tan larga vida que al inicio de su carrera y durante su madurez fue considerado vanguardista, debía de sufrir al final un desprestigio debido a su valentía de seguir componiendo como él quería componer. En la actualidad se le ha revalorado también como uno de los grandes compositores de música de cámara de su tiempo. Y es precisamente de este campo la obra y disco que hoy te propongo escuchar.

El septeto op.65 es una obra que data de la madurez de Saint-Saëns y de la que sería una de sus décadas más productivas e importantes como compositor; fue escrita en 1881. La obra estaba destinada para una sociedad de música de cámara parisina llamada “La Trompeta”. Precisamente en forma de pequeña broma Saint-Saëns decidió escribir un septeto incluyendo sorpresivamente una trompeta en su instrumentación. El posible desbalance tímbrico de la obra fue solventado por Saint-Saëns con maestría. La obra está escrita en forma de suite francesa barroca y tiene los siguientes movimientos: Preámbulo, minueto, intermedio y gavota. La escritura para piano, trompeta y quinteto de cuerdas posee una elegancia neobarroca y esas cascadas cristalinas típicas de la escritura pianística de Saint-Saëns que posee también algunos momentos de virtuosismo bien concebidos. Por otro lado la trompeta contribuye al colorido de la obra de forma matizada y delicada salvo el espectacular final que se lanza con llamadas heroicas una vez concluida la gavota.

Las dos mejores versiones de la obra corren a cargo del Ensamble Nash de Londres. La más antigua data de 1988 e incluye una versión excepcional del trio op.18 y un Carnaval de los animales ligeramente sobrio aunque atmosférico. Destaca Ian Brown al piano interpretando con gran carácter y virtuosismo su parte. Paul Archibald en la trompeta muestra un colorido excepcional así como una interacción sensible con el resto de los músicos. La más nueva versión es de 2005 e incluye una serie de obras maestras de la vejez de Saint-Saëns. Cualquiera de las dos debe de escucharse.

miércoles, 6 de enero de 2010

Disco 6: Rossini: Sonate a quattro - Members of the Orchestra of the Age of Enlightement - 1992 - HYPERION


Cada vez estoy más convencido de que hacer un libro de los “1001 discos de música clásica que hay que escuchar” es un ejercicio que se queda corto y comete varias injusticias. Es cierto, en ocasiones nos encontramos obras raras recién rescatadas del olvido que todavía requieren tiempo para ser difundidas y apreciadas por un público mayor. Pero a veces, en este tipo de ejercicios, encontramos elecciones individuales que pueden tener eco o no en otros oídos.

En la guía citada, por ejemplo, han decidido incluir 6 obras de William Walton, compositor al que dedicaría si acaso un par de entradas. Ocho obras de Szymanowski por tres de Martinu me parecen desbalanceadas. ¡Incluir una sola obra de Gounod, Dukas o Lalo es brutal! En cambio algunos conciertos menores para violín como los de Wieniawski y Vieuxtemps tienen cabida al igual que los terroncitos de azúcar que son las obras para violín de Kreisler. ¡Más kitch que eso habría que ver! La ausencia de los quintetos de Faure es simplemente petrificante. Pero en esta ocasión te pido escuchar las seis sonatas a cuatro de Gioachino Rossini. Estas obras deliciosas datan de 1804 cuando el maestro de Pesaro tenía 12 años. Por un tiempo estuvieron perdidas hasta que en 1954 se descubrieron en la librería del congreso en Washington. No conozco a nadie que haya escuchado estas obras y que no haya quedado deleitado por la invención melódica y buena vibra que despiden estas páginas. Francamente si se tiene un sentido del humor (aunque esté enclosetado) se pueden amar estas obras.

Existen versiones en disco que “inflan” un poco la música añadiendo cuerdas extras. La realidad es que son sonatas para dos violines, violonchelo y contrabajo. Este último representa la gran originalidad de estas obras que fueron escritas para Agostino Triossi amateur entusiasta de este instrumento. Mi versión favorita está interpretada en la versión original para cuatro instrumentos y participan miembros de la Orquesta de la Edad de la Ilustración con Elizabeth Wallfisch en el primer violín. Interpretan la obra con instrumentos y técnicas de interpretación antigua, escaso vibrato, cuerdas de tripa de animal, limpieza de fraseo sin portamentos. Los músicos interpretan las seis obras (estructuradas en tres movimientos cada una) con gran exuberancia, tiempos rápidos y más que suficiente italianitá. No te puedes perder la primera sonata en sol mayor con su moderato inicial traviesamente sincopado o la segunda sonata en la mayor y su andante que muestra cierta melancolía. La tempestad con la que termina la sexta sonata en re mayor nos recuerda que Rossini gustaba introducir este tipo de “interludios orquestales mojados” en sus óperas. Si eres alérgico a los instrumentos antiguos la versión de Neville Marriner con la ASMF en Decca es una versión elegante y romantizada utilizando una orquesta de cuerdas de dimensión pequeña.

martes, 5 de enero de 2010

Disco 5: Ralph Vaughan Williams: Quinteto Fantasía - English String Quartet - 1988 - UNICORN KANCHANA o ALTO


Mi recomendación del día de hoy es una obra pequeña pero encantadora que me capturó desde hace mucho tiempo atrás. De hecho podría decirse que es una de las primeras obras de música de cámara que realmente comencé a querer desde etapas relativamente tempranas de melómano (junto con el quinteto “la trucha” de Schubert entre otras cosas). Se trata del quinteto fantasía de Ralph Vaughan Williams, obra compuesta para dos violines, dos violas y un violonchelo. En cierta forma la obra es un microcosmos de ciertos elementos característicos de la obra del compositor inglés; lo lúcido, grotesco, bucólico, encanto y humor. La obra fue compuesta en 1912 y recuerda a la Fantasía sobre un tema de Tallis.

La relación que he tenido con la música de Vaughan Williams ha sido muy singular, desde mi niñez conozco la sinfonía antártica (7), una obra que me impactó por sus efectos pero que no pude disfrutar hasta mucho tiempo después. Durante los 90’s descubrí el quinteto fantasía; su sabor folklórico me capturó. Pero fue finalmente durante una estancia en Inglaterra en 1998 que me convertí en un Vaughan Williamsiano converso. De alguna forma el entorno me hizo comprender la genialidad de la música de uno de los grandes compositores que ha dado Inglaterra.

El quinteto fantasía fue dedicado al empresario William W. Cobbett, gran patrono de la música y entusiasta de la música isabelina. El título de “fantasía” tiene que ver precisamente con un cierto arcaísmo (por ejemplo el tema pentatónico inicial) de esta obra que más bien está cerca al folklore inglés que a la época isabelina. Los cuatro movimientos de la obra son muy ilustrativos; Preludio – Scherzo – Sarabanda – Burlesca. El ambiente pastoral de la sarabanda es irresistible al igual que la burlesca final que comienza tentativamente hasta tomar un tiempo efervescente. Existen diversas versiones de la obra una de las más celebres es la del cuarteto Medici en el difunto Nimbus. Pero me inclino más por la versión de The English String Quartet que posee un sentido de interpretación mucho más ágil y expresiva así como un sonido nítido y limpio que le sienta bien a esta música. El resto del disco incluye las otras dos obras importantes de cámara de Vaughan Williams.

lunes, 4 de enero de 2010

Disco 4: Cesar Franck: Cazador maldito - Tadaaki Otaka - Orquesta Nacional de la BBC de Gales - 1995 - CHANDOS



Aunque no soy muy partidario de declaraciones contundentes con respecto a obras musicales me parece interesante acotar que además de los grandes trabajos de Richard Strauss, Tchaikovsky y Sibelius los mejores poemas sinfónicos han sido escritos por los franceses, quienes han tenido una capacidad excepcional para inspirarse en figuras poéticas. Cesar Franck, el compositor belga naturalizado francés, nos ha dado grandes obras en este terreno y es precisamente una de ellas la que voy a recomendar el día de hoy en mi listado de "Los 365 discos que no están en la lista de los 1001 pero que hay que escuchar". Los trabajos de Franck en este género son, en mi opinión, superiores a la mayoría de los trabajos de Liszt en este campo.

"El cazador maldito" proviene de la década milagrosa de Franck (1880's), década que ha dejado grandes obras maestras de este compositor que tuvo un desarrollo tardío. El poema sinfónico está basado en una balada de August Bürger y narra el cuento de un conde que decide - contra lo estipulado por la fe- salir a cazar en un día santo. En consecuencia el conde es perseguido terriblemente por demonios y es condenado a cabalgar eternamente por los cielos. La música de Franck es ampliamente pictórica y se puede escuchar el tañido de las campanas que llaman a misa, la fanfarria de trompa que señala el comienzo de la cacería y la música furiosa y cromática que representa al conde perseguido por los demonios. Finalmente llega la calma y la obra concluye con un fuerte acorde que cierra violentamente esta página excepcional.

Existe una versión con Charles Munch que vale la pena buscar aunque no es muy asequible en la actualidad. Sin embargo una versión moderna que puede considerarse entre las mejores es la del director japonés Tadaaki Otaka con la Orquesta Nacional de la BBC de Gales. No sólo encontramos una sensibilidad hacia el idioma franckiano apasionado sino que la claridad de la lectura permite escuchar de forma más transparente la orquestación de Franck que en otras manos puede resultar algo turbia. El tempi vertiginoso que Otaka elige para la cabalgata demoníaca final es electrizante. Un plus de este disco es que incluye la mejor versión de otra de las grandes obras de Franck; el poema sinfónico "Psyché".

domingo, 3 de enero de 2010

Disco 3: Jesús Guridi: Sinfonía pirenaica - Juan José Mena - Sinfónica de Bilbao - Juan José Mena - 2003 - NAXOS


Para la tercera de mis recomendaciones de “365 discos que no están en la guía de los 1001 pero que hay que escuchar” he optado por la Sinfonía pirenaica del compositor vasco Jesús Guridi. La versión española del libro de los “1001 discos de música clásica que hay que escuchar” recomienda pasajeramente las estupendas “Diez melodías vascas” del compositor nacido en Vitoria en 1886. Francamente algunos maestros de la música española son injustamente ignorados en dicho libro. Con esta selección mi intención es impulsar a escuchar la música de Guridi, un compositor bien preparado que se educó en Paris, Lieja y Colonia. Su producción incluye géneros como la ópera, zarzuela, música de cámara y orquestal. La sinfonía pirenaica es generalmente considerada una de sus mejores obras orquestales.

Se trata de una obra de corte programático aunque no tan difusa como las dos sinfonías de madurez de Richard Strauss. La música evoca a los pirineos y sus impresionantes vistas con algunos efectos narrativos dejados a la imaginación del oyente. Estructuralmente la obra está constituida por tres movimientos levemente relacionados con la forma de sonata. Hay una cierta influencia del folclor vasco en el material temático de la obra. La orquestación es por lo demás brillante y va arropando a los temas principales de los movimientos logrando exposiciones muy brillantes de estos. Las ideas son memorables y pueden tener un cierto dejo de nostalgia como la segunda idea temática del allegro brioso final que parece haberse transformado del tema inicial.

La versión de Juan José Mena con la Orquesta Sinfónica de Bilbao hace justicia a este gran fresco no sólo por una lustrada ejecución orquestal sino por el cuidado y naturalidad con el que trabaja el material temático que debe estar muy cerca del corazón de algunos de sus músicos. Una obra que debe ser mejor conocida fuera de España y que nos presenta un aspecto de esta inexhaustible riqueza de la música que se ha desarrollado en la península ibérica. Cualquier melómano que guste de grandes gestos sonoros no puede perderse la oportunidad de escuchar la Sinfonía pirenaica.

sábado, 2 de enero de 2010

Disco 2: Bohuslav Martinu: Sinfonía #1 - Neem Järvi - Sinfónica de Bamberg - 1987 - BIS o BRILLIANT


Como el día primero de este año no escribí una recomendación discográfica (¡Bonita forma de comenzar los propósitos!) para mi ejercicio de “365 discos de música clásica que no están en la guía de los 1001 pero que hay que escuchar” aquí tengo la que le corresponde a este segundo día de enero de 2010. Para ello retomaré al que a mi entender es uno de los grandes compositores del siglo XX y de quien todavía estamos conmemorando los 50 años de su muerte acaecida un 28 de agosto de 1959; Bohuslav Martinu.

Me sorprende que la guía de los “1001 discos de música clásica que hay que escuchar” incluya únicamente tres obras de Martinu. Con justicia aparecen su 4ª sinfonía y su concierto doble pero incluir el ballet“La revue de cuisine” por sobre otras de las sinfonías, alguna de sus óperas o conciertos o las sonatas para violín me parece absurdo. Es por ello que me ocuparé de la 1ª sinfonía del maestro checo. Esta obra junto con la 4ª y la 6ª constituyen los más grandes trabajos sinfónicos del autor (aceptando que el resto de las sinfonías es de muy alta calidad). La primera sinfonía es la de mayor extensión de las 6 y podríamos considerarla una obra épica. La obra fue compuesta en los primeros años de su exilio en América como fugitivo de los nazis. La obra se estrenó en 1942. Un director como Ernest Ansermet consideró a Martinu como el gran sinfonista de su generación. Ciertamente los ritmos motóricos, nostálgicas melodías y refinamientos en la orquestación nos plantean una forma original de concebir la forma sinfónica. Hay células temáticas y rítmicas así como colores tímbricos que se relacionan en todos los movimientos. El largo es un movimiento melancólico y desesperado influido por la brutal destrucción del pueblo de Lidice por los nazis. El optimismo del final también es irresistible.

Al margen de poder conseguir también las versiones que firmó Neumann en Supraphon el ciclo de Neeme Järvi con la Sinfónica de Bamberg es uno de los mejores trabajos registrados del director estonio. En esta música puede encausar su impetuosidad característica en los momentos más dinámicos sin que pueda ser excesiva. La fuerza que desprende la lectura, el cuidado orquestal y equilibrio sonoro son apuntalados por una grabación brillante poseedora de una reverberación justa y adecuada para música del siglo XX.

Disco 1: Felix Mendelssohn : Sinfonía #2 "Canto de alabanza" - Wolfgang Sawallisch - Nueva Orquesta Philarmonia - 1967- PHILLIPS


Para mi primera recomendación de los “365 discos de música clásica que no están en la guía de los 1001 pero que hay que escuchar” comenzaré con una obra de Felix Mendelssohn que queda muy bien para dar gracias por este nuevo año y también porque todavía nos encontramos dentro del periodo de un año de celebración de su bicentenario (este próximo 3 de febrero se concluye el año de celebraciones). Mi elección es la sinfonía #2 “lobgesang” (canto de alabanza). A pesar de su numeración temprana en realidad cronológicamente es la 4ª sinfonía. Se trata de una obra singular que estructuralmente se ha dicho que está inspirada en la 9ª de Beethoven. A mi parecer se trata más bien de una unión completamente novedosa entre la estructura sinfónica y la de una cantata alemana del siglo XVIII. Los tres primeros movimientos son puramente orquestales y el cuarto es la cantata con sus compleja estructura en diversos movimientos unidos por un tema central; el himno “Que todo lo que tenga vida alabe al señor”(entonado desde el comienzo por los tres trombones.

La sinfonía #2 fue estrenada el 25 de junio de 1840 y pronto se convirtió en una de las obras más populares de Mendelssohn. Alabada por Robert Schumann, despreciada por Richard Wagner, la obra dio de que hablar hasta que el repudio nacionalsocialista impuesto a la música de Mendelssohn la sumió en un olvido momentáneo. A partir de los 1960 es una obra que ha sido grabada en diversas ocasiones, usualmente como parte de ciclos completos de las 5 sinfonías de madurez de Mendelssohn. Extrañamente ha sido más grabada que interpretada lo cual es una pena pues nos hemos perdido la oportunidad de escuchar una obra de gran belleza, líneas clásicas y contrapunto ingenioso.

Wolfgang Sawallisch con la Nueva Orquesta Filarmonía firma la que puede ser considerada como la mejor versión de esta obra. Helen Donath canta su parte con un timbre argento y Waldemar Kmentt con su voz singular y expresiva logra imprimir un drama insuperado por otros tenores a su sólo del “guardián nocturno”. Wolfgang Sawallisch dirige con su usual claridad y fluidez.

viernes, 1 de enero de 2010

¡Felíz 2010! Una pequeña reflexión para el nuevo año

La semana pasada mi amigo Rafael Blásquez me preguntaba si tenía pensado escribir un mensaje de año nuevo en mi sitio. Me pareció una buena idea y en principio le dije que si. Finalmente para concluir el 2009 escribí un de profundis amargo que pretendo incluir en un libro que estoy escribiendo.

Hasta ahora encuentro el tiempo para reflexionar sobre el nuevo año y me da gusto que pueda ser con una publicación en este primer día.

Debo de confesar que el 2009 lo terminé torturadamente, fue un año difícil y no lo voy a ocultar. Proyectos que hasta el momento no se han consolidado, otros que no han tomado los causes justos y apuestas que no dieron fruto. Considerando lo anterior la perspectiva de comenzar un nuevo año es reconfortadora.

Con todo y lo desagradable que pudo haber sido a momentos el año pasado hay diversas lecciones que he aprendido y en mis tempranos 30’s creo que lo mejor está por venir. Creo también que mientras tengamos ejemplos inspiradores como Cesar Franck, Ralph Vaughan Williams, Tolstoy o Bernard Shaw, que mientras más viejos nos daban algunos de sus mejores trabajos, hay esperanza. Hay mucho que aprender de esas figuras incansables.

Es por lo anterior que a ti lector te dejo mis mejores deseos y augurios para este año 2010 que hoy estrenamos. En estos días se me ocurrió la siguiente reflexión que espero que te guste:

“El año nuevo es la oportunidad de vivir 365 días sonriendo a la vida y actuando con optimismo y decisión en aquellos aspectos que Dios nos ha permitido a nuestro libre albedrío ¡Felíz 2010!”

Ciertamente aquellos que arriesgamos a vivir (o sobrevivir más bien) en el campo cultural tenemos varios retos por delante. Es tiempo de hacernos fuertes, de unir puentes y redes. Es tiempo de provocar un movimiento comprometido y profundo que de nuevas raíces. Es imprescindible provocar un movimiento de impulso privado que haga un contrapeso a la inoperancia de la cultura pública. Es hora de que las políticas culturales públicas se contagien de nuevas líneas y perspectivas de acción.

Quiero agradecerte las visitas a este sitio, las lecturas de mis elucubraciones, algunas mejores que otras, el intercambio de opiniones y el diálogo sensato y humano. Mi compromiso es seguir adelante tratando de dejar algo nutritivo en estas páginas. Lamento si en algunos artículos en ocasiones he despotricado hacia ciertos temas o personas pero debo de confesar que la mediocridad en el medio cultural mexicano es algo que repudio.

Para darle punto final a este mensaje voy a compartirte algunos de mis compromisos de este año;

- Me encuentro escribiendo mi primer libro y espero terminarlo en el 2010, vamos a ver si hay alguien que lo quiera publicar una vez terminado

- Recientemente adquirí el libro de “1001 discos de música clásica que hay que escuchar antes de morir” me parece un trabajo condensado bastante disfrutable pero abierto a discusión. Me comprometo este año a hacer un ejercicio que se antoja difícil pero no imposible. ¡Recomendarte 365 discos de obras que no están dentro del libro pero deberían estarlo! La idea es que escribiré una recomendación por día. Claro, será un trabajo conciso en la línea que maneja este libro. Veamos si logro superar este auto-reto.


¡Ahora a vivir este 2010!