Fray José de Larrañaga (1728 - 1806); el descubrimiento de la música vocal de un compositor vasco


Siempre constituye un deleite el encuentro con arte musical de valor que injustamente ha sufrido el silencio ocasionado por los polvos inclementes de la historia. Como pátinas que van cubriendo alguna escultura, en este caso musical.

En algunos casos este olvido es justificado pero en muchos otros, si bien las obras en cuestión no necesariamente son obras maestras, perdemos la oportunidad de encontrarnos con trabajos brillantes o de un oficio de factura alto. Compositores que no aspiraban a una gloria venidera sino a poner en circulación obras de una utilidad para el culto. Obras creadas con todo el cuidado que exigía el oficio.

Fray José de Larrañaga es uno de estos casos. El compositor vasco nacido en 1728 en Azkoitia es un músico singular que logró una importante trascendencia regional pero hasta hoy podemos conocer su arte en otras partes del mundo.

El estilo de Larrañaga estaba completamente en sincronía y conocimiento con los estilos modernos de su tiempo. Su línea de tiempo nos permitiría adivinar un estilo barroco que bien podría dar paso al galante o al clasicismo. Larrañaga nació únicamente cuatro años antes de Haydn, treinta y un años antes de la muerte de Handel, el mismo año del nacimiento de Piccinni y sólo quince años después de Gluck.

Al escuchar su música podemos darnos cuenta que nunca llegó a cultivar un clasicismo maduro y su obra se puede clasificar como de estilo barroco tardío con elementos de clasicismo temprano, cercano estilísticamente a Gluck y a Piccini o al Haydn temprano.

Larrañaga fue sobretodo un importante organista, activo en el Santuario de Arantzazu, Irún y otras localidades de la región. Aparentemente fue considerado el organista más importante de su tierra dada su actividad como perito de órganos y juez para las oposiciones de nuevos organistas a lo largo del País Vasco.

El disco de Larrañaga editado por NB nos presenta cuatro obras que nos muestran el trabajo del compositor en diversas etapas de su vida;

La primera obra "In omnibus" está escrita en un estilo festivo que nos ilustra el eclecticismo del maestro. Elementos italianos como la vitalidad de la línea melódica o las decoraciones (muy sutiles) de la línea vocal nos acercan en algunos casos a las obras sacras de Vivaldi. Pero hay un cierto carácter francés en algunas cadencias en las trompetas o instrumentos de metal que no estrían alejados de Charpentier o Lully.

Fabio Bonizzoni, el director y clavecinista de la grabación, habla sobre las herencias ibéricas del XVII y las napolitanas del XVIII. También sobre el conocimiento del estilo francés que queda a relucir en "In Omnibus" y "Missus est"(la segunda data de 1785) obras más compactas que la Lamentación o la "Oratio Jeremiae" que claramente son de época anterior y que muestran una mayor semejanza con el estilo español del siglo XVII.

Pero hay una influencia que a mí se me antoja bastante al escuchar este disco y que Bonizzoni no aborda en su nota; el estilo alemán y más específicamente un sabor a Handel y Bach aquí y allá. El "Missus est" es un claro ejemplo de esta influencia. La relación con algunas células temáticas y rítmicas del oratorio de navidad de Bach son casi textuales. El afrancesamiento de esta obra me parece uno que le ha llegado a Larrañaga a través de Handel también. No puedo dejar de pensar que algunos elementos robustos del discurso del maestro vasco llegan más bien de tierras teutonas.

Son precisamente las dos mencionadas obras compactas las que me parecen los dos momentos excepcionales del disco, las más importantes contribuciones de Larrañaga a la música vocal de su tiempo.

La "Lamentación del primer día" y la "Oratio Jeremiae" tienen una estructura más compleja pero pierden algo en concentración. Son obras de gran mérito que se inscriben dentro de la mejor tradición española con influencias italianas y francesas pero, a pesar de que tienen momentos que apuntan a las otras dos obras, no llegan a desarrollar esa compacta maestría de sus hermanas.

En toda el registro podemos disfrutar de la Capilla de Peñaflorida, ensamble de gran nivel que se ha constituido como una de las referencias para la música española o de la península ibérica en instrumentos y técnicas de la época. De entre los solistas hay que destacar la voz limpia y sensible de Isabel Álvarez y Xavier Sabata con un contratenor flexible y bien compenetrado con ese estilo barroco ecléctico. Jesús García posee una voz sólida de barítono aunque una voz más oscura y baja hubiera resultado más adecuada para la "Lamentación". La dirección de Bonizzoni le da el justo valor a Larrañaga, permitiendo que su lenguaje animado y entusiasta, desvergonzadamente cosmopolita, deleite al oyente que una vez más ha quedado encantado con un trabajo de NB.

Para adquirir el disco se puede visitar la siguiente página:


http://www.nbmusika.com/

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