El Futuro de Radio Nuevo León: Una reflexión al artículo de Ángel Sánchez Borges "TV/Radio Nuevo León como dos aún no nacidos"



Ángel Sánchez Borges es un músico, productor y comentarista cultural de clara inteligencia al que me encontré (como vecino de edificio)en algunas ocasiones cuando tenía a mi cargo Opus 102 (102.1 FM). Alguna vez me propuso un programa pero no se concretó el proyecto.

Coincidimos en escasos puntos referentes a la radio cultural pública (¿Existe la radio cultural privada?) y mi convicción del formato de Opus 102 me ocasionó algunas críticas de su parte. Hace un par de años realicé una crítica indirecta a un primer artículo suyo en donde planteaba un futuro para Radio y TV Nuevo León; “Un futuro para Radio y TV Nuevo León” publicado en “Los Tubos” Pointcast Media. Mis calificativos al artículo de “pobremente escrito” quizá fueron excesivos pero no cabe duda de que la organización de ideas no es uno de los sellos característicos de la pluma de Sánchez. Mi crítica se puede leer en el siguiente link:

http://ricardomarcosg.blogspot.com/2007/11/la-problemtica-de-radio-nuevo-len.html


El 17 de marzo de este año, Sánchez publicó otro artículo en el mismo tenor pero ahora de cara a las elecciones del 2009; “TV / Radio Nuevo León como dos aún no nacidos”. Este artículo me fue compartido por Sanchez hace unos días después de haberme dejado un comentario a la crítica que hiciera a su primer artículo (¡Dos años después!).

En el apartado de comentarios se puede leer el suyo, en el cual me achaca de una “visión restringida y bastante provinciana de la cultura” y se refiere despectivamente con respecto a la gente que cree que una estación cultural es “como una salita con aire acondicionado… un aditamento perfecto que los mantiene alejados de la indignidad”

Su nuevo artículo publicado en Revista Pantagruelica se puede leer aquí:

http://www.revistapantagruelica.com/index.php?option=com_content&view=article&id=172:tv-y-radio-nuevo-leon-como-dos-aun-no-nacidos&catid=16:el-futuro&Itemid=32

Después de leerlo con cuidado he decidido realizar una reflexión en torno a este. Sánchez toca algunos puntos interesantes que habría que rescatar e incorporar al debate de las políticas culturales pero sus ideas relativas a radio Nuevo León y en específico a Opus 102 las encuentro utópicas y poco consistentes con la realidad de radio.

Es justo consignar que hay una problemática actual que atraviesa radio. Diversos factores han provocado el estancamiento que vive actualmente opus 102 y el 1510 de A.M. (la otra estación metropolitana de Radio Nuevo León). Voy a dejar intencionalmente a TV Nuevo León fuera de la discusión ya que considero que Sánchez ha realizado en principio un acertado diagnóstico de este medio y además no me he preocupado de este con la dedicación suficiente como para entablar un diálogo profundo al respecto. Basta decir que aquellos políticos que han llegado a declarar al “Canal 28” como superior al “Canal 22” están bastante cegados de la realidad actual y es una muestra del provincialismo naive que se vive en algunos sectores culturales de Nuevo León.

Sánchez habla acertadamente sobre una redefinición estructural de radio Nuevo León. Es imperativo que radio asuma su posición como organismo vinculado a CONARTE e independiente de la Secretaría General de Gobierno. Actualmente la cercanía de radio al gobierno del estado lo hace un medio más que dudoso en la vida cultural y social de la ciudad.

Con respecto a la redefinición del papel de Radio Nuevo León me parece poco acertado en las líneas que este propone. La definición de Radio Nuevo León ha quedado muy clara en sus estatutos. La discusión pública sobre su labor sería un ejercicio fútil, en primer lugar porque no está dentro de las necesidades primordiales de la discusión pública. En segundo lugar porque cuando las voces públicas se han dejado oír es para reclamar un apego al concepto original de Opus 102. Dicho debate podría ser de mayor beneficio con respecto al 1510 de AM pero el principal reto que tiene el gobierno entrante frente a este medio es la modernización completa del equipo así como la implantación de una nueva antena. Si una estación no se puede escuchar con consistencia en el área metropolitana de la ciudad es inútil realizar un debate público.

Sánchez habla de las personas que han abandonado el barco de Radio Nuevo León y de cómo se ha concentrado el poder de Radio Nuevo León y TV Nuevo León en una sola cabeza. Este es sin duda uno de los principales problemas que atraviesa Radio Nuevo León pues aunque el movimiento haya sido justificado en su momento por el entonces secretario de gobierno Rodrigo Medina; "Debo de hacer mención también que en todos los Estados de la República en donde existen sistemas de comunicación, los medios de comunicación dependientes del Estado ya están así, están trabajando juntos bajo una misma dirección, bajo una misma supervisión, lo que es radio y lo que es televisión". Se trata de una medida reaccionaria y poco estudiada pues no tiene precedentes importantes en el resto de los medios más sobresalientes del mundo. No sólo esto sino es restar importancia (como sistemáticamente se ha hecho en los últimos años) a un medio secundario de indudable potencial y que como Jody Berland ha consignado; “Es un medio que construye y presenta su propia identidad a través de su producción” en este sentido radio no es un reflejo de su sociedad sino “un intermediario cuya reconstrucción del catálogo musical es una forma de construir su propia identidad, contexto discursivo y audiencia”. Al quitar la dirección de radio se ha perdido una política meticulosa y sistemática de los contenidos de este.

Si hay personas que han abandonado el barco en Radio Nuevo León se debe en gran medida a intromisión de los funcionarios gubernamentales de la secertaría de gobierno. Eso y la imposibilidad de pagar honorarios a un número de colaboradores hacen la situación de la institución más precaria. Otros decidimos retirarnos para continuar nuestra preparación y regresar con otra visión y aproximación a la cultura de nuestro estado.

Radio Nuevo León ha sobrevivido a los reflujos políticos por un equipo de trabajo convencido y si en la actualidad se puede percibir un funcionamiento automático y carente de objetivos es por su condición acéfala.

Sánchez habla del campo de acción actual de la radio y televisión cultural, a saber; “difundir, divulgar, inclusive promover el reconocimiento de la diversidad de opciones culturales, lo que les asegura, un libre y espacioso movimiento en el tiempo y una carga amplia de opciones de producción”. Dicha amplitud de acciones me parece relativista y resta profundidad a un proyecto radiofónico. De entrada no habría un público constante que justificara la permanencia de la estación. No veo a personas que cambiaran a Chopin por El Palomo o a Salomón Robles por Mozart. El éxito de radio radica en la solidez y coherencia de la propuesta no en su amplitud. El extra que proporciona una estación como Opus 102 o en su caso 1510 de AM es el manejo del contenido, la propia producción. Desconozco que tan a fondo ha escuchado Sánchez la estación y con la intención de no agraviar a quien ocupa la jefatura actual de Opus 102 no hablaré de la programación actual de la estación.

Voy a hablar de la programación que concebí y establecimos con el apoyo de Santiago González en su momento. Opus 102 tenía una programación lineal clásica por la mañana y madrugada. El resto era una serie de programas de contenidos diversos que iban del folklore latinoamericano y local hasta el tango, la crítica cultural, entrevistas, jazz, blues, new age, Cine, literatura, etc. En este sentido creo que la diversidad cultural de la estación quedaba muy clara. En tiempos de Consuelo Hinojosa algunas de estas propuestas cumplieron su ciclo y surgieron nuevos programas incluyendo uno de salsa. En ninguno de estos casos; salvo la programación de complacencias o de música clásica popular carecía de un concepto o producción para dialogar con el público o acercar al público a los conceptos y contenido de la estación.

Opus 102 ha tomado como piedra angular el estandarte de la música clásica pero no es exclusivamente. Ya hay demasiadas estaciones que se ocupan de la música popular y rock. No necesitamos abrir nuevos espacios para U2 o The Doors. El género musical más completo y complejo de los últimos 600 años merece un espacio serio de difusión.

A veces el discurso de Sánchez parece revelar que su principal interés en el proyecto de la radio pública-cultural es que se constituya en una competencia que frene el capitalismo rampante de las estaciones comerciales. Sin duda la radio pública es una alternativa real a lo que ocurre en los medios privados pero creo que las estaciones privadas están en su derecho de elegir su programación, si la oferta es pobre y exitosa es culpa de la sociedad que está dispuesta a consumir basura y que por lo tanto refuerza la creación de este tipo de programación.

Si en la actualidad Opus 102 tiene programas fallidos es porque estos han sido implantados desde otras esferas gubernamentales como es el caso de "Radio Conarte" que es un programa que solo a medias cumple con su cometido informativo ya que en gran medida se ha constituido como un vehículo de claqué para las cabezas de esa institución.

Por otro lado las estaciones regionales del Sistema Radio Nuevo León tienen una misión de impulsar la cultura regional del estado. En este sentido se podría compartir algo de programación de Opus 102 a Regionales y viceversa. Me parece fundamental que en la capital tengamos un acercamiento hacia lo que ocurre culturalmente en nuestra región.

Como bien Sánchez ha dicho Opus 102 representa un valor social reconocido. Sin su tarea diversas asociaciones, instituciones, agrupaciones culturales, artistas,etc. dejarían de recibir servicio y difusión gratuita para sus labores o trabajos artísticos. Este es uno de los grandes aciertos de Radio Nuevo León. Cuando la opinión pública se ha manifestado en Radio Nuevo León o fuera de el es para recordar el compromiso artístico-cultural que tiene, incluso hasta la actualidad.

Para redondear mis ideas creo que si la radio pública ha de permanecer como una alternativa, no sólo para aquellos que no tienen conectividad virtual sino para un segmento de la población, será de acuerdo a su propuesta y contenido; De acuerdo a la forma en que se presente la información surgirá la posibilidad de construir un diálogo – contacto humano en una sociedad cada vez más aislada y autista.

Recapitulando lo anterior; Es menester que se replantee la organización de Radio Nuevo León y su dependencia gubernamental. Es necesaria su sana separación de televisión y el replanteamiento de su programación sin modificar sus ejes principales y vocación de servicio. Es necesario el replanteamiento de una nueva imagen y programación del 1510 de AM como radio cultural hablada y el reequipamiento de esta. Sería deseable la incorporación de nuevas directrices de programación al proyecto de las estaciones regionales. Si se mantiene la ignorancia sistemática sobre los requerimientos técnicos mínimos del 1510 y algunas estaciones regionales no veo la razón pragmática de mantener los costos de su operación. El apoyo a radio debería ser imperativo para la nueva gestión. Otros seis años de omisión terminarían por hundir un proyecto que ha creído firmemente en algunos de los presupuestos culturales que ha planteado Nicholas Garnham por ejemplo;

1-“Que la cultura posee valores inherentes de realce humano, entre otros, que están fundamentalmente opuestos a y en peligro de ser dañados por las fuerzas comerciales”

2- “Que la necesidad de estos valores es universal y no están supeditados a cuestiones de clase, género y origen étnico”

3- “Que el mercado no puede satisfacer esta necesidad”

Es importante acotar que desde el tiempo de Claudia Marín y posteriormente con Santiago González Opus 102 está concebido para todo público y no para una elite social exclusivamente. Para cerrar recordemos que un sociólogo como Pierre Bordieu ha reconocido las diferencias de valor entre las diversas manifestaciones culturales. Opus 102 continuará ocupándose de aquellas de mayor legitimidad sin ignorar la diversidad.

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