domingo, 5 de junio de 2011

Salvador Brotons y Antonio Soria con la OSUANL: Música de Brotons, Turina, Chopin y Borodin


La etapa de Jesús Medina al frente de la OSUANL no solo ha explorado un valioso repertorio hasta ahora ignorado por el ensamble sino que ha restaurado en los músicos un evidente placer por tocar.

El pasado jueves 2 de junio en el Teatro Universitario, el compositor y director de orquesta catalán Salvador Brotons se presentó al frente del ensamble. Poseedor de una técnica enérgica en el podio, con movimientos amplios de batuta, más apasionados que elegantes, Brotons conquistó al público así como a sus músicos, evidente en el reconocimiento que le tributó la orquesta en el escenario. Este concierto también marcó el debut en Monterrey del pianista español Antonio Soria, quien es poseedor de una técnica exquisita.

El programa inició con una versión autoritativa de la obertura “Costa Brava” del propio Bretons. La obra, con menos de diez años de existencia (fue compuesta en 2005), es un poema sinfónico de un cuarto de hora que ilustra las bellezas de la costa brava así como sus vientos y tormentas. Después de un inicio sombrío, en donde los metales y la percusión poseen un papel preponderante la obra reposa en algunos interludios de bello lirismo que evocan la grandeza del Mediterráneo. La obra concluye de forma poderosa, en un estilo a veces neo expresionista de tintes melódicos con una escritura masiva para los metales y timbales. La música si bien carece a momentos de mayor memorabilidad en su material temático, es de gran efecto y emotividad. La OSUANL mostró una paleta sonora apropiada. Desde este momento el público reaccionó con entusiasmo al quehacer musical que se desarrolló esa noche.

El 15 de febrero de 2008 tuve la oportunidad de escuchar esta obertura en el Palau de la Música Catalana, a continuación mi reseña de aquella ocasión:
http://www.trofonio.com/2008/02/brotons-montsalvatge-y-faure-con-la.html
Al finalizar el concierto fui a saludar a Brotons y me encontré con un hombre agradable y de gran amabilidad que dedicó tiempo a músicos y melómanos. Conversé con él brevemente sobre Barcelona (mi estancia de 2007 a 2008) y le comenté que ya conocía su obertura. ¡Aparentemente su esposa no había disfrutado tanto la ejecución que se realizó en aquel 2008 y en donde Brotons no pudo estar presente!

La rapsodia sinfónica para piano y orquesta de cuerdas del sevillano Joaquín Turina, es una obra poética que pasa del paisaje nocturno sereno a la fiesta. En las manos de Antonio Soria el piano adquirió colores argentos desde sus inicios percusivos hasta el final de un virtuosismo siempre musical. El final abrupto sorprendió a la mayoría de los asistentes. En seguida, Soria nos deleito con un Andante spianato y gran polonesa brillante de Frédéric Chopin en donde pudimos olvidar la banalidad y convencionalismo de la parte orquestal gracias a una sentida interpretación desde el andante. Soria desplegó su considerable virtuosismo en la polonesa pero lo que más llamó la atención fue la delicadeza de su toque y la cuidadosa precisión rítmica. La orquesta cumplió con su ingrato trabajo. En la rapsodia sinfónica las cuerdas de la OSUANL tocaron con gran temperamento, haciendo a un lado algunos momentos de poco lustre al comienzo.

La segunda parte del programa fue ocupada por la Sinfonía No. 2 en si menor de Alexander Borodin. ¿Qué tan insignificante e inmemorable fue la última interpretación de esta sinfonía con la OSUANL que no recuerdo siquiera quien fue el director? Brotons, en contraste, logró una lectura brillante quizá comenzando con un allegro un poco por debajo del tiempo ideal. A pesar de lo anterior Brotons tuvo completo control de la estructura de esta sinfonía. Se echó en falta un poco al comienzo la falta de lustre de las trompetas que se escucharon desafinadas. Las intervenciones de las maderas fueron acertadas. El scherzo fue interpretado en tiempo ideal y en el andante Brotons logró una lectura sentida de parte de las cuerdas alcanzando un clímax sonoro en donde toda la orquesta respondió con efectividad. Durante toda la sinfonía se apreció el trabajo solvente de los cornos, mostrando un sonido redondo. El final, encadenado con el andante, concluyó de forma espectacular esta obra épica. El tema principal, punteado de forma emocionante por los instrumentos de percusión estalló en gran algarabía. Concluyó la coda con una fuerte ovación de parte del público presente. Esperemos ver en el futuro una vez más a Salvador Brotons como invitado al frente del ensamble universitario (y orquesta sinfónica de la ciudad).