Sin Sorpresas: La OSUANL en Crisis


Leí el reportaje de Abraham Vázquez publicado por El Norte sobre la crisis de la Orquesta Sinfónica de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Dicho reportaje tenía el objeto de informarnos sobre la Primera Serie de Conciertos de la temporada 2009 de la orquesta pero terminó siendo una especie de llamada de auxilio del director titular del ensamble, Félix Carrasco, quien reconoció que el ensamble está en crisis económica.

No es de sorprender esta noticia ya que el gobierno estatal, por más que hable del orgullo que representa dicho ensamble, poco interés muestra ante las necesidades de este. Cuando se trata de que la OSUANL interprete en un evento público oficial no hay problema pero cuando se trata de permitir que esta realice su trabajo, su misión, al mínimo desequilibrio económico el ensamble es el que sale perjudicado. Ante tantos vaivenes es meritorio el trabajo que ha realizado Carrasco con un grupo de músicos heterogéneo.

Lo que no queda muy claro son las medidas (por lo menos mencionadas en el reportaje) ofrecidas por Carrasco para salir de la crisis; la invitación al público a llenar el teatro y la calidad de la sinfónica.

En primer lugar, el interés por llenar los conciertos de la orquesta es probablemente una preocupación personal siempre presente de Carrasco, desafortunadamente nunca ha parecido que dicha preocupación fuera externada hasta ahora que nos encontramos en un franco periodo de crisis económica. Digo desafortunadamente porque un programa de desarrollo de nuevo público es indispensable en una institución cultural, es algo en lo que se debió pensar mucho tiempo antes. Eso muestra carencias en la línea de planeación del ensamble.

En segundo lugar la calidad de una orquesta no está relacionada con llenar un auditorio. Hay muchas otras variables que juegan un papel importante en las motivaciones para asistir a un concierto. Es obvio que Carrasco siempre va a hablar bien de su ensamble, cualquier jefe o director, en principio, debe creer en su equipo. Pero la inconsistencia que a veces ha mostrado la OSUANL ha comenzado a alejar a algún sector de los amantes de la música que antes iba con asiduidad a los conciertos. Si bien esto último no es estadístico no es extraño encontrar a personalidades del mundo de la cultura o melómanos que han decidido alejarse del ensamble. Probablemente el desgaste personal que ha tenido el director con sus músicos se ha reflejado en los resultados musicales.

En tercer lugar me parece que poco a poco el Teatro Mederos comienza a ser un lastre en el desarrollo de la orquesta. Que una ciudad de más de 3.5 millones de habitantes tenga un auditorio tan pequeño en cuanto a capacidad e ineficiente en el campo acústico definitivamente merma las posibilidades de crecimiento de cualquier ensamble. El Teatro Mederos no es sitio para una Orquesta Sinfónica. Para terminar, en Monterrey no hay un teatro adecuado para una orquesta. Parece que nuestro destino es tener una sólida orquesta regional, no más. Carrasco ha hecho lo que ha podido pero quizá ha querido abarcar más de lo que debería y está teniendo diversos distractores que le impiden ocuparse con serenidad en lo que mejor hace;
Dirigir.

Quizá sería interesante debatir un proyecto orquestal alterno para la ciudad de Monterrey, con un mayor preocupación gubernamental. Una ciudad que a últimos años ha mostrado un interés creciente por acercarse a las artes merece tener una orquesta sólida financieramente. Con algunas excepciones no se observa que en la UANL haya una sensibilidad especial a las necesidades de esta institución.

Creo que es importante ir a los conciertos y apoyar a la orquesta. No podemos darnos el lujo de perderla, pero es real que cada vez más el público es más demandante y comienza a desear mejores resultados a pesar de lo que se crea o diga el "crítico oficial" de la ciudad en sus "rave reviews" semana tras semana.

Nota final: No puedo dejar de sentir cierta molestia por las pifias que a veces cometen los reporteros culturales; El célebre pianista se llama Jörg Demus no Jörg Domus.

Ricardo Marcos G.

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