Recordando a los Difuntos Entrañables de la Música : 2008


Ahora que pasamos los tiempos de homenaje y remembranza a los muertos me gustaría recordar en esta gruta a algunos artistas que han fallecido en este año y de los que es justo decir algo.

Leyla Gencer (1928-2008): La soprano turca fue conocida como “La Reina de los Piratas” pues su discografía en estudio fue prácticamente inexistente. Esto último más que representar una pena fue a la postre una bendición ya que el tipo de arte de Gencer era uno de espontaneidad. No era la artista más rigurosa técnicamente y musicalmente hablando pero esos “golpes de glotis”, su manejo de dinámicas y la emoción de su canto compensaban cualquier desequilibrio vocal cada vez más patente al final de su carrera. Gencer fue una de esas artistas magnéticas como Callas, Scotto, Olivero o Kabaivanska que tuvieron una legión importante de admiradores. Casi cualquier grabación de Gencer previa a 1970 muestra a la diva en un estado vocal generalmente sólido. Después de este año recomendaría su discografía a discreción de sus admiradores más comprometidos. Hay que tener cuidado con la calidad de sonido de sus grabaciones, todas tomadas del vivo. Una excelente opción para conocer el arte de Gencer es su grabación de 1958 de Ana Bolena de Donizetti. La voz se escucha fresca y con completo control de las dinámicas. Hay una verdadera morbidezza en la famosa cabaletta – rondo final de la ópera. Sin lugar a duda Gencer fue una gran donizettiana. Vale la pena la grabación por escuchar la Giovanna Seymour de Giulietta Simionato. El sonido es monoaural pero limpio.

Vernon Handley (1930-2008): El director de orquesta inglés fue uno de los grandes defensores e intérpretes del repertorio de su país. Fue uno de esos directores subvaluados fuera de Inglaterra con excepción de los coleccionistas de discos. Hombre poco espectacular y completamente anti-stablishment, Handley prefería fotografiar aves que crearse un aura de jet set. Los músicos lo respetaban y querían. Como director la música jugaba un papel predominante sobre cualquier idiosincrasia interpretativa. A pesar de lo anterior sus interpretaciones no carecían de fuerza como lo demuestran sus ciclos Vaughan Williams y Bantock. Estos últimos, junto con sus grabaciones de Elgar, son referenciales en las discografías de estos compositores al igual que su ciclo de sinfonías de Bax. El mejor Handley posee una gran claridad estructural y un humanismo fresco.

Gianni Raimondi (1923-2008): El recientemente fallecido tenor boloñés fue uno de los grandes tenores líricos de su época. Contemporáneo casi exacto de Giuseppe diStefano y Franco Corelli, Raimondi poseía una voz de gran belleza, sólida en todos sus registros. Su arte sobresalía en Verdi y Puccini. Hay que recordar aquellas históricas series de representaciones de Bohemia al lado de Mirella Freni. Raimondi, casi no grabó en estudio. Sobresale una Traviata con Scotto en DG y una Favorita en Fonit Cetra. Al igual que con Gencer hay que tener cuidado con las grabaciones en vivo, varias de ellas lo muestran en plenitud de medios y en aceptable sonido. Se puede conseguir su Rodolfo pletórico en audio y video. Para la década de los 70’s Raimondi comenzó a cantar un repertorio más pesado. Si bien nunca arruinó su voz, en esta década se puede escuchar un timbre más amplio pero a veces burdo y menos elegante que en décadas anteriores. Vale la pena escuchar su Roberto Devereux que aunque en sonido desigual muestra que fue también un respetado donizettiano.

Giuseppe Di Stefano (1921-2008): ¿Qué más podemos decir de esta figura que no se haya dicho en contables ocasiones? Hablar de di Stefano es difícil pues es hablar de un talento excepcional, de una voz irrepetible, de un artista irregular pero genial, intuitivo y en sus mejores momentos colmado de un fraseo excelso, con una capacidad de comunicación pocas veces igualada. Para mi, hablar de di Stefano es hablar de uno de mis tenores favoritos. Mi entusiasmo por di Stefano no es ciego, sin embargo. Su ímpetu lo llevo a cantar roles que no eran adecuados para su voz lírica y tersa; la voz viril más vulnerable que haya existido. Artista poco riguroso, eran legendarias sus presentaciones en las que el papel lo tenía menos que aprendido. Pero una frase, un gesto un matiz eran suficientes para echarse al público a la bolsa. Favorito de México, di Stefano se apagó prematuramente. Ya para mediados de los 60’s su voz no era lo que fue. En cuanto a su amplia discografía, usted tendrá sus favoritas. Mi regla es que sólo con precaución hay que buscar sus grabaciones de 1956 en adelante. Su Manrico y Riccardo son olvidables (al lado de Maria Callas) diga lo que se diga, ambos parecen llevar a di Stefano al máximo de sus posibilidades. Hay que escuchar su Edgardo, Cavaradossi, Pinkerton, Duca, para darnos cuenta del valor de Pippo. Incluso grabaciones tardías (principios de los 60’s) como su segundo Cavaradossi (al lado de inmensos Price y Taddei) o su Forza desde Vienna (al lado de Stella y Bastianini) nos muestran un artista comprometido con una voz menos fresca pero todavía alerta al texto y fuerte en su centro.

Horst Stein (1928-2008): El regordete alemán tuvo puestos importantes en diversas casas de ópera alemanas. También dirigió la Orchestre de la Suisse Romande. Stein fue un director muy sensible al arte operístico. Conocía el repertorio alemán al dedillo y fue uno de esos raros directores alemanes que interpretaban con igual solidez el repertorio italiano, hay testimonio de presentaciones legendarias de las óperas Don Carlo y Medea. Poco espectacular en el podio, en ocasiones el público alemán (usualmente inexpresivo) le tributaba abucheos injustos. Su eficiencia dejaba respirar la música de forma más natural que otros directores más espectaculares de su generación. Hay testimonios discográficos de sus interpretaciones operísticas y orquestales. De estas segundas hay que destacar un ciclo de sinfonías de Brahms, una segunda de Bruckner y una referencial colección de leyendas del Kalevala de Sibelius con la Suisse Romande.

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