Noche de bravura de Jorge Federico Osorio, OSUANL y Jesús Medina


Como primer concierto de la segunda temporada 2010 la Orquesta Sinfónica de la Universidad Autónoma de Nuevo León ofreció ayer obras de gran brillantez. No se puede dejar de reconocer que Jesús Medina ha logrado imprimir un sello en las interpretaciones de la OSUANL a poco tiempo de su llegada. Medina ha optado por un quehacer musical impetuoso, de pulso firme y texturas claras, con el cual se aparta del trabajo de su antecesor.

Si bien no se puede hablar de una noche redonda por algunos momentos vacilantes de parte de algunos de los músicos de la orquesta el programa salió adelante por la presencia de ese magnífico pianista que es Jorge Federico Osorio, la solidez de gran parte del ensamble y la lectura de Medina.

De entre los momentos flojos del ensamble hay que destacar ese mal momento al inicio del Moldavia de Smetana en donde una de las flautas perdió su línea instrumental. Un vacilante y apenas pasable solo del trompeta principal en “Samuel Goldenberg y Schmuyle” de “Cuadros de una exposición” de Mussorgsky en orquestación de Ravel y fallas en los cornos en “Catacumbas” de la misma obra.

A esto hay que contraponer un excelente solo de violonchelo de Temenuzhka Ostreva en el concierto para piano # 2 de Franz Liszt.

Pero la noche alcanzó su momento cumbre en el concierto para piano y orquesta # 2 de Franz Liszt, obra episódica que en manos de Jorge Federico Osorio logró unidad y destellos de gran poesía. Pero si esto puede dar a entender que su interpretación fue tersa como cuando se le ha escuchado en Mozart hay que desechar esa idea; su Liszt fue volcánico y arrebatador, técnicamente irreprochable con algunos momentos salvajes poco coordinados. Un verdadero “tour de force” que arrasó con todo a su paso. La orquesta cumplió en lo que pudo dada la orquestación a veces banal y poco brillante. El virtuosismo solventa este tipo de obras y aquí lo tuvimos cabalmente.

El concierto inició con una poderosa interpretación del Moldavia de Bedrich Smetana, obra que forma parte del ciclo de poemas sinfónicos “Ma Vlast”. Sería fenomenal que en un futuro se pudieran escuchar todos en un concierto como debe de ser. Las cuerdas se escucharon con nitidez aunque en la escena de los rápidos predominó el balance de los metales. Un amigo conocedor que me acompañó hubiera preferido una interpretación más expansiva la cual también es válida pero a mi juicio le sienta bien a la OSUANL texturas menos alargadas. Fue una versión enérgica que también ha quedado ilustrada en la tradición de interpretación de esta obra.

La segunda parte la constituyó “Cuadros de una exposición” de Mussorgsky en la orquestación de Ravel. Lució un poco menos esta segunda parte debido a un sonido menos lustroso de las cuerdas que sucumbió ante el poderío de los alientos, metales y percusión. Aún así el balance de Medina trató de ser cristalino y lo consiguió en gran medida. Si bien se pudo apreciar una unidad, muy necesaria en esta obra, algunos traspiés de los músicos afectaron ciertas secciones como el movimiento de los dos judíos o las catacumbas. En esta ocasión “Gnomos” se presentó como un duende arto rígido. Pero “Bydlo” poseyó una pesadez apta y “la gran puerta de Kiev” emocionó sobretodo con el gran trabajo de las percusiones. A mi parecer la sala de Mederos carece de los requerimientos acústicos para hacer honor a música de estas características.

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