Sobre la labor del crítico y Algunas ideas posteriores al concierto de Fernando de la Mora en Monterrey

Tras el concierto del tenor Fernando de la Mora el miércoles 19 en Monterrey, se publicó mi crítica un día después en el periódico El Norte. Como sucede en estos casos no publiqué nada al respecto en “La Gruta” por respeto al protocolo y reglamento del periódico.

Hoy he estado tentado a escribir algunas ideas en torno al concierto. Esto ha sido provocado por una serie de comentarios online a mi crítica los cuales son bienvenidos como siempre. Cualquiera que lea este blog se dará cuenta que siempre he respetado los comentarios contarios que puedan generar mis entradas y artículos. Existe una libertad de expresión. Únicamente he eliminado aquellos que no usan un nivel básico de español o por demostrar una pobreza de lenguaje ejemplificada por el uso de groserías de la más grotesca calaña. Afortunadamente esos casos han sido 2 en tres años por lo que prácticamente me tiene sin cuidado.

Ahora me encuentro con la posibilidad de contestar algunos comentarios que me dirigieron personalmente. No los contesté dentro de El Norte online pues no me pareció oportuno. Finalmente ahí soy invitado, en cambio este es mi espacio y quisiera hacer uso de mi derecho de réplica. Hay una tendencia dentro de un sector de la crítica a ignorar al público así como los correos incendiarios que naturalmente se reciben en esta actividad, la más gratificante de las no gratificantes. Pero mi forma de pensar tiene que ver con la posibilidad de entablar un diálogo (cuando es posible) y el derecho a abundar en el tema.

Primeramente me gustaría decir que si bien sigo siendo una persona jóven, he intentado escribir desde mi niñez. Tengo una gran emoción y pasión por hacerlo desde entonces. Esto quiere decir que no me inicié ayer ni el año pasado, sin embargo este quehacer – semiprofesión es perfectible y no dudo que mis mejores años en este respecto estén por venir.

En segundo lugar me gustaría confesar que antes que todo me considero una persona que escribe de diversos temas. No soy el crítico que únicamente se dedica a un aspecto de la música. Esto se puede inferir dando un vistazo a mi blog. Cultura, literatura, historias, salen de mi pluma en mayor o menor grado. Claro, la música siempre será uno de los ejes fundamentales pero no el único. Me asumo como una persona que escribe y quizá en un futuro me gane mis espuelas de escritor, pero eso no me corresponde a mí.

Tercera y última acotación; la crítica es una labor difícil de ejercer. Aún recuerdo una entrevista con el guitarrista John Williams en la cual prácticamente me dijo que la crítica no debía de existir pues el que está sobre un escenario es el hombre importante.

Está de más decir que ni yo ni otros colegas o artistas concuerdan con esta aseveración. El hombre importante está en el escenario, sin duda, pero si no hay alguien que se interese en comentar, consignar, hablar de, una parte importante del arte; la parte vivida quedaría sumida en las aguas del olvido. De no haber sido por hombres como Hector Berlioz,Adolphe Adam, Pierre Lalo, Teophile Gautier, Stendhal, George Bernard Shaw, Eduard Hanslick, Claude Debussy y otros una parte de la historia musical, esa que tiene que ver con el arte vivo estaría irremediablemente perdida. La labor de un crítico no es ser el spotlight sino una presencia honesta y legítima que pueda informar y hacer reflexionar al público sobre un evento y consignar históricamente para futuras generaciones.

Habiendo escrito mi consideración sobre la crítica, revisaré algunos de los comentarios;

Sujeto de Montreal que no indica su nombre: Con una pobre redacción dice: “si t cress tan chingon vente para aca o a ny y haber como t va a ti. jusga con lo que has visto en el estado, ya ni lo compares con el df... sigues ardido por algo porque siempre has de criticar lo operatico hecho en el estado!”

Mi respuesta: No me imagino qué puedas estar haciendo en Montreal u otro país si no dominas tu idioma natal. Ya sin ironía, te confieso que nunca me he creído don chingón aunque debo de reconocer que tengo una muy buena confianza en mi mismo. La verdad no tengo que ir a Montreal pues ya viví un año en Barcelona donde estudié mi maestría y donde me involucré en la vida cultural de la ciudad; entrevisté a gente relevante, trabajé en una orquesta sinfónica, realicé algunos proyectos e incluso redacté programas de mano al par de hacer crítica y disfrutar conciertos, museos y obras de teatro. Así que no necesito probar nada. Con respecto a un posible ardimiento tampoco encontraría muchos elementos para decirlo. Por lo mismo que he podido juzgar lo que tenemos en el estado es que me doy cuenta que el público de Monterrey está para mayores cosas que un recital de canciones mexicanas con la omnipresente María Grever. ¿Cuál tendría que ser mi labor como crítico? ¿Aplaudir, ser un claqué de la actividad cultural de aquí? ¿Consumir sin proponer?

Señor que “Si participa”: Me redacta algunas preguntas: "Respetado Critico, que haces tú en realidad por la opera?, objetivamente que aportas?, apuestas algo con el pequeñisimo riesgo de equivocarte?. veo y leo que no distingues, pienso que a Rossini, Verdi y a otros grandes, los amargas con tu sentir, sentir malo por cierto. Ya te tocara"

Mi respuesta: Al igual que muchos amantes y conocedores de la ópera he decidido hacer algo por ella y no sólo disfrutar pasivamente. Quizá sea una sorpresa para ti pero yo fui uno de los que fundaron el proyecto de “Ópera de Nuevo León” el cual es el único esfuerzo local de los últimos años en montar óperas en la ciudad. El hecho que otras personas tengan el control actual no significa que otros no lo hayamos empujado; ahí estaban Fernando Treviño Lozano, Gabriel Rangel, Gerardo Estrada, Oziel Garza Ornelas, Esteban Valenzuela quienes con la anuencia de Alfonso Rángel y los arreglos políticos del propio Treviño Lozano lo hicieron posible.

Como ya lo dije anteriormente el crítico apunta un punto de vista educado con el cual se puede o no coincidir. Un crítico arriesga mucho pues tiene la valentía de hacer pública una opinión que mucha gente calla. Y claro que como la opinión es subjetiva hay un riesgo de equivocarse siempre. ¿Acaso no somos humanos? Con respecto a si distingo o no ahí en mi crítica del concierto de de la Mora ha quedado claro mi punto de vista. Que no queramos escuchar algún gallo, problemas en el passaggio, una interpretación mediocre de una obertura está fuera de mi labor de crítico. Sobre mi amargura hacia Rossini y Verdi me causa gracia el comentario. Tú no sabes cuanto amo la música de esos dos grandes y cuanto he dedicado a través de clases de apreciación a que el público se adentre en el arte de la música. Al crítico le toca muy a menudo. Esto significa que me ha tocado, me toca y me tocará.

María Morales, que ha tenido la delicadeza de hacer su comentario sin esconder su nombre me dice: "la verdad es dificil hacer critica de opera, o de canciones mexicanas o italianas a cargo de un tenor del nivel de De la Mora. Definitivamente esta nota ni me orienta, ni me ayuda a juzgar o crecer en conocimientos. No tiene caso ni ponerla ya que no dice nada a los que fuimos. Mil gracias y sigamos mejor con la critica dura de fernandez, esto me parece de una ironia de mal gusto, insulta mi inteligencia. sorry".

Mi respuesta: Pues sorry también por insultar su inteligencia. Realmente no es que sea difícil hacer crítica de canciones italianas o mexicanas sino ¿Qué puedo decir al respecto si el señor es un maestro (como ya lo dije) de este repertorio? No hay mucho que se pueda decir de estas obras. O se cantan bien, con sentimiento o se cantan mal, eso es todo. ¿No será que no leyó toda mi nota? Ahí están mis comentarios respecto a los problemas que tuvo en la primera parte o la obertura de “La italiana en Argel”; eso era lo criticable. Lo demás fue de palenque. También hay que tomar en cuenta que 2000 caracteres es una limitante. Mi crítica original era mayor y la tuve que editar. Dejé de lado mi observación con respecto al aria de la flor de “Carmen” y el lamento de Federico. Alejandro Fernández lo consignó correctamente con la excepción del do sobreagudo de la parte final del aria de la flor. La partitura Choudens indica que la frase previa está en piano y exige un diminuendo por lo tanto ese do sobreagudo se debe cantar en pianissimo como lo hizo de la Mora. Aquellos que lo cantan en forte, a toda voz, hacen caso omiso de la indicación original. A mi me interesaba recalcar otras cosas de la velada. Libertad de expresión. Es una pena que no guste de la ironía, es una debilidad personal. Pero respeto su valentía de escribir con su nombre y qué bueno que tenga su crítico favorito.

No duden en compartir algunos otros comentarios al respecto de este tema, siempre serán bienvenidos en la gruta.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Muy admirado Sr. Marcos:

Sigo siempre con gran admiración y aprecio sus narrativas del arte regiomontano y europeo, desde mi muy modesta apreciación creo que Usted le da demasiada importancia a foristas anónimos que jamás se atreverán a dar la cara ante una opinión de choque, si la preparación y estatura de quien admiro llega hasta Barcelona, para que engrandecer a enanos sin rostro?

José Mata.
Ricardo Marcos G. ha dicho que…
Estimado José Mata:

Muchas gracias por sus comentarios, aprecio mucho su amabilidad para conmigo. Definitivamente voy a quedarme con su consejo-opinión el cual acepto con humildad. Admito que a veces uno tiene el impulso de responder a este tipo de gente sobretodo cuando los comentarios tocan alguna fibra personal. Pero tiene razón, hay más honor y sabiduría en no tomar en cuenta estos comentarios.

Aún así reconozco que estas personas tienen derecho a expresarse, lástima que en algunos casos sea pobremente y sin la intención de desarrollar un diálogo. Los que escribimos nos equivocamos y es justo que también se nos cuestione cuando es pertinente. Le mando un saludo cordial. Gracias nuevamente.