Juno de Jason Reitman; una reflexión a la oportunidad de vivir




Finalmente tuve la oportunidad de ver Juno, el filme del talentoso Jason Reitman. Me parece una película fantástica. Por una vez, el cuestionamiento del que parte no es la heroica mujer que frente a la adversidad del perverso mundo machista impone su voluntad para abortar. No, Juno explora otras vertientes del tema aborto-embarazo, principalmente la poco convencional historia de la adolescente que decide no abortar. Al contrario de otros filmes donde nos presentan a la mujer que tiene la elección de decidir sobre la vida de otros seres – reduciendo al propio feto o productito en- finalmente en un productito o parásito del cuerpo, Juno vuelve a retomar el debate del derecho a la vida. A la protagonista le basta una mirada al tipo de personas que trabajan en una clínica de abortos y a sus clientes para huir despavorida. Lo interesante es que la postura de Juno no es demagógica, ella no está asumiendo una postura que la sociedad o el gobierno o el otro exigen, ella toma la decisión en base a su capacidad de reflexión. Juno es maravillosamente aguda y poco convencional, también es desvergonzadamente sarcástica, esto último la hace irresistible. Ellen Page está simplemente genial en su rol dotando a Juno de una perspicacia que en ocasiones está por encima de los adultos. También Juno posee un lado cándido, esperado de una joven que todavía tiene muchas experiencias que vivir. Su amigo íntimo, interpretado por Michael Cera es ejemplo de una nueva generación de adolescentes, un poco abstraídos pero quizá un poco más conscientes que las generaciones anteriores. Su ingenuidad y carencia de acción son provocadas por acontecimientos para los cuales no tiene la capacidad de resolución en ese momento de su vida.

No puedo negar que este vistazo a Juno me es provocado por el momento que actualmente estoy viviendo. El nacimiento de mi primer hijo, Juan Pablo, en un parto difícil que terminó en cesárea. No hay mayor felicidad que poder ver a un hijo durmiendo plácidamente en su cuna y una esposa que se ha recuperado con gran entereza de su cirugía. Y es que Ximena y Juan Pablo son mi inspiración para encontrarme en este momento escribiendo sobre el tema. Podría arremeter agresivamente contra el aborto, francamente es en mi opinión una justificación de irresponsabilidad, disfrazada a momentos de feminismo. Cómo si la mujer o el hombre tuvieran el derecho de decidir por algo que no es suyo. El aborto es la justificación de homicidio de una generación culturalmente decadente en donde los actos se acontecen a diestra y siniestra sin la capacidad de responsabilidad; Las efervescencias sexuales indiscriminadas con un intento de solución patético meramente mecánico no cognitivo.

¿Para qué seguir en este tenor cuando se tiene el privilegio de ser padre? Lo cierto es que Juno me ha removido esas cosas que se remueven cuando se viven momentos de felicidad genuina como el disfrutar a un hijo. Una felicidad que no está determinada por una postura política sino por la relación natural que surge entre padres e hijos. Para los abortistas, esperaría que le dieran un vistazo a Juno, aunque dudo si podrá ser entendida a fondo. Pensando un poco en Chesterton, no hay diferencia entre matar a un feto que a un hijo de 5 o 6 años ¿Por qué no legalizar ambas si queremos ser más justos en nuestra peculiar justicia humana?

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