Lágrimas y Poesía : El Réquiem de Brahms en L’ Auditori con la ONE y Josep Pons



Entre las orquestas de primera línea que hay en Europa no puedo olvidar quizá la más insigne que ha dado la península ibérica; La Orquesta Nacional de España, un ensamble que ha pasado por batutas legendarias como las de Ataulfo Argenta y Rafael Fruhbeck de Burgos. Recuerdo con gran placer el concierto que dieron en Monterrey hace un par de años como parte de una gira. En aquella ocasión tuvimos la oportunidad de escuchar una selección de zarzuela con la excelsa voz de la soprano Ana María Sanchez y las suites del ballet Daphnis et Chloe de Ravel con las que se reveló el personal y mediterráneo sonido del que son capaces bajo la batuta de su director titular Josep Pons.

El sábado 2 de Febrero fui testigo una vez más de la calidad de este ensamble en su presentación en L’ Auditori de Barcelona. La obra elegida es una de las obras maestras corales del repertorio alemán romántico; El Réquiem Alemán de Johannes Brahms. Es este Réquiem una obra singular dentro de las obras que se pueden clasificar como música sacra. Brahms, por supuesto, no era un creyente ordinario. Si bien estudió a fondo la Biblia, su réquiem no fue concebido para la Iglesia. Se trata de una obra poética y reflexiva en torno a la muerte alrededor de una selección propia de varios textos de la Biblia. Brahms creó una especie de testamento del pueblo alemán, quizá en parte también un homenaje a su admirado Schumann.

La obra se puede considerar dentro de la gran tradición coral alemana, superfluo decir que Brahms era consciente de ello. La estructura de sus movimientos solo pueden ocurrir en el campo de la música sacra, en este sentido el empleo de fugas o fugados para movimientos específicos (los más brillantes) muestran la empatía de este gran académico con las grandes obras anteriores. Sin embargo, el réquiem de Brahms es una obra muy personal, a momentos sereno y reflexivo, a momentos jubiloso. El color de la orquestación tiende a ser oscuro y predominan los cornos, trombones y las cuerdas bajas. La escritura coral es característica de la tradición luterana en su declamación germánica.

Aunado al trabajo excepcional del ensamble orquestal estuvo el Coro Nacional de España, un ensamble coral de primer nivel y que está a la altura de lo mejor de la larga tradición coral española. Su dicción alemana fue sobresaliente. El volumen y control de las dinámicas fueron aspectos que hicieron de esta noche algo especial. Quizá se podría reprochar uno o dos puntos en los que entre tanta emoción las voces quedaron abajo en alguna frase pero esto sería demeritar un trabajo de calidad que prevaleció en casi toda la obra.

Los solistas fueron personalidades de primera línea del arte vocal; La soprano inglesa Joan Rodgers mostró una voz ligera de gran belleza y timbre argentino, su experiencia en música vocal fue patente en su intervención del quinto movimiento. El barítono alemán Roman Trekel logró disipar unas primeras frases mal enfocadas y temblorosas para regalarnos dos intervenciones conmovedoras mostrando una voz meliflua, ligeramente oscura de buen tamaño y sonoridad.

La dirección de Josep Pons estuvo caracterizada por el brío que imprimió a la partitura y las texturas claras (a veces Mendelssohnianas) que consiguió en los pasajes más etéreos. Las arpas sonaron con delicadeza y hay que destacar la intervención de los instrumentos de aliento, en especial primera flauta y primer clarinete. Pons es un director que en su físico regordete se parece al titular de la OSUANL, afortunadamente esta es la única similitud ya que Pons es un músico muy superior al del mencionado ensamble y muestra una gracia de movimiento, una energía de trazo y una imaginación que están muy por encima de ese otro músico. Una interpretación que careció de idiosincrasias y que mostraron a un Brahms directo. Una mención de honor a la directora del coro Mireia Barrera.

No pude evitar llorar en el segundo movimiento Denn alles Fleisch, tan directa y emocionante fue la interpretación de los artistas. La marcha fúnebre fue elevándose hacia el firmamento a un tiempo pesante y elegiaco. Un Brahms con sabor alemán cortesía de un sobresaliente ensamble ibérico.

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