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miércoles 28 de noviembre de 2007

Velada de belleza sublime: Kiri Te Kanawa en el Palau de la Música Catalana 27 de Noviembre de 2007



Hay conciertos a los que uno asiste por nostalgia; el hecho histórico de ver a una leyenda por primera vez – en declive – pero finalmente leyenda. A esto podemos añadir el entusiasmo por cierto artista a lo largo de la vida y el estar presente en su ocaso es despedir una época y una parte de nuestro presente. Sin embargo, la noche del 27 de Noviembre en el Palau de la Música Catalana no fue una diva en declive – over the hill dirían algunos angloparlantes – sino una dama majestuosa en el bello otoño de una gran carrera mostrando cuan dignamente se puede envejecer y a la vez cuan vigente puede permanecer una artista que en general ha tomado las decisiones correctas en su carrera. Hace unos días comentaba en entrevista a El País (realizada por Jesús Ruiz Mantilla) “¿La ópera? Eso es para jóvenes” y añadía “La ópera ha llenado mi vida, pero hay que saber decir adiós” eso de una artista jovial de 62 años, de impecable figura y fina belleza. Cuando entró al escenario del Palau ahí estaba esa leyenda retirada de la ópera pero inmensa aún en el arte del recital. Cuando vi a Pavarotti en Monterrey me emocionó el concierto a pesar del endeble estado vocal, estaba viendo, después de todo, al gran Pavarotti. Pero ayer por la noche escuchamos una voz inteligente, una voz que no tenemos que justificar. La noche fue emocionante y a cada sección del recital Kiri Te Kanawa era despedida con aplausos calurosos y bravos de su legión de admiradores. ¿Cómo no podemos querer a esta gran señora que nos regala ese timbre tan hermoso y nos conquista con su estilo? Parte del éxito redondo de la noche lo mereció Julian Reynolds al piano. Su acompañamiento dejó en todo momento la atención a Kiri, sin embargo la dulzura de su toque y el colorido que obtuvo de la música fue un perfecto complemento.

El repertorio de la noche fue una selección de la canción de arte interpretada en cuatro idiomas. Por supuesto que Kiri no es una lingüista todo terreno como lo fue un Nicolai Gedda, para ser honesto su dicción no es la mejor de sus cualidades. Incluso en un compositor tan importante en su repertorio como Mozart salió a relucir alguna vocal anglófona. Por supuesto que su línea mozartiana es impecable la cual demostró en una ejemplar An chloe. Las canciones de Mozart son joyas de gran belleza que merecerían ser mejor conocidas. Un moto di gioia capturó la alegría de la soprano neozelandesa que se mostró en su voz más ligera y volátil.

Richard Strauss es un compositor imprescindible cuando se habla de Kiri Te Kanawa. Aquí la diva estuvo en su elemento. De entrada debo decir que la parte más profunda del programa la constituyeron las canciones de Richard Strauss y Henri Duparc, ambas en la primera parte. El costo del evento fue desquitado con creces en estas selecciones. Fue para mi un deleite encontrarme con las canciones de Strauss, un compositor que francamente no es de mis favoritos. Sin embargo qué belleza de música, sus canciones tienen una claridad y una translucidez seductoras. Son obras sublimes, no puedo decir más. Die Nacht fue un momento arrebatador de media luz, el timbre de Kiri prístino cual luna plateada. Su centro sigue firme, su vibrato controlado salvo alguna deficiencia mínima en el registro bajo aunque no carente de color. Sus agudos siguen siendo seguros y no trata de sorprender. Nos da todo lo que tiene, cubre perfectamente la voz al subir y trabaja cada canción con sumo cuidado, quizá enfatizando en la pureza del sonido más que en las palabras, en este aspecto muestra perfectamente su pasado operístico. Morgen fue otra canción deliciosa, el alemán es un idioma que no le presenta mayor problema. La primera parte cerró con Duparc y aquí el acompañamiento más intoxicante y dramático requirió lo mejor de Julian Reynolds. Chanson triste fue un momento de pathos y me conmovió profundamente, el arte de Kiri va más allá que el cultivo sonoro.

La segunda parte fue más irregular en un comienzo. Las canciones de Poulenc carecieron del humor más ligero y el acompañamiento mercurial del que era capaz el propio compositor. Me escandalizó un poco el tiempo tan lento escogido para Voyage a Paris, prácticamente echaron por los suelos esta pequeña gema que tiene que ser ligera. En cambio la interpretación de Hotel nos sumió en un cuarto lleno de humo mientras el individuo se sume en la languidez. El francés de Kiri si bien no impecable, posee solidez. Las canciones en castellano de Guastavino y Ginastera mostraron a la soprano un poco fuera de repertorio. Se aprecia y se agradece el gesto y la dedicación, pero francamente su castellano mal acentuado me distrajo un poco de una buena caracterización de su parte. La segunda mitad tuvo su punto alto con otra sorpresa, las canciones de Ermanno Wolf-Ferrari. Las canciones del compositor italiano tienen el cuidado melódico del que carecen varias de sus óperas. Una delicia.

La velada terminó con Puccini. Sobresalió la demandante Mattinata cuyo tema principal Puccini rehusó posteriormente en La Boheme (tercer acto). Aquí la diva tuvo que usar todos sus recursos actuales y lo consiguió con gran estilo, incluyendo una incursión a tesitura alta. Tras los aplausos y los vítores afectuosos regresó para despedirse con dos números operísticos; Io sono l’ umille ancella de Adriana Lecouvreur de Cilea y O mio bambino caro de Puccini. En estos dos números, cantados con una belleza y técnica irreprochable Te Kanawa mostró porqué es una diva y porqué innumerables sopranos secundarias que tratan de incluir estas arias en sus programas fracasan una y otra vez. Perfección e inteligencia sólo los grandes.

domingo 25 de noviembre de 2007

Hogwood y Mendelssohn con la OBC: 24 de Noviembre de 2007



Recientemente, un amigo argentino que es músico me comentaba sobre las cualidades femeninas de la música de Mendelssohn. Ciertamente la claridad clásica de su música y su encanto sutil son parte esencial de su estilo. Quizá el ideal femenino está fielmente retratado por la música de este genio del romanticismo. Sin embargo, no puedo dejar de pensar que la música de Mendelssohn todavía se podría describir más certeramente como el fulgor de la infancia. Los juegos e ingenuidad, el paso de estados cándidos a tormentas oscuras y pasajeras, lo cierto es que la música de Mendelssohn siempre seguirá cautivando como uno de esos románticos inevitables, un inevitable de su época. En contraste con lo anterior, el Mendelssohn que escuchamos el 24 de Noviembre en L’ auditori con Christopher Hogwood al frente de la OBC nos presentó al Mendelssohn más viril y tempestuoso, que aún y en esta faceta se da tiempo para ensoñaciones tersas.

La obra principal de la noche fue la Sinfonía #3 en la menor, Op.56 llamada la “Escocesa”. La OBC con Hogwood al frente nos regaló una versión espontánea, tempestuosa llena de fuerza. En cuanto a cohesión de ensamble la OBC demostró lo que es capaz de hacer cuando espabila un poco esa complacencia en la que caen algunos músicos de vez en vez. Ciertamente la batuta de Hogwood fue inspiradora, el trabajo de una idea de interpretación fue patente. Creo que Hogwood sorprendió a propios y extraños (al ser una leyenda de la interpretación en técnicas e instrumentos antiguos) al favorecer una lectura romántica con unas cuerdas conjugadas y en estado de gracia, unos alientos impecables y unos cornos que por lo menos, en esta última obra estuvieron certeros y sonoros. Ha sido una de las interpretaciones más poderosas que he escuchado de esta sinfonía que en manos de músicos medianos puede ser interpretada en piloto automático o peor. Con Hogwood el nervio de la obra dio paso a momentos de reposo. Brillantemente Hogwood logró las transiciones a veces problemáticas de la obra. Después de un neblinoso andante con moto el Allegro agitato surgió finamente de filigrana del tiempo anterior. El scherzo assai vivace fue un testamento de una articulación precisa por parte de los alientos en un tiempo vivo y mercurial favorecido por Hogwood. Cabe destacar la excelente participación de las flautas y los fagotes. El adagio cantabile trajo consigo la atmósfera ensoñadora del compositor, la belleza natural de este movimiento y el sentido líquido causado por las cuerdas punteadas fue un deleite, la transición al final, como todos los cambios entre movimientos (los cuales tienen que ser interpretados sin pausa) fueron manejados impecablemente por Hogwood. Pero aún más gratificante fue la transición del Allegro guerriero, rudo, casi brutal en la batuta de Hogwood (estos si eran escoceses, no como los flemáticos ingleses de innumerables versiones) a el triunfal Finale Maestoso que sobresale al disiparse la tormenta. Por una vez este epílogo a veces desconcertante, formó parte de un cosmos lógico. El pulso de Hogwood no flaqueó en este punto y en mi opinión fue un acierto, cuando en muchas ocasiones se tiende al énfasis.

Es un placer ver la técnica de Hogwood al servicio de la música. Su batuta clara sin espavientos, gestos precisos, pulso impecable, vestido con pantalón de vestir y una camisa de manga larga oscura y cuello neru (dejando a un lado el protocolo usual), rápido en sus salidas y entradas. Un hombre de una vitalidad especial que comunica en su quehacer musical. La orquesta pareció disfrutar el quehacer musical al lado de este gran maestro.

La sinfonía número 5 en si bemol mayor de Schubert ocupó la mayor parte de la primera mitad del programa. Esta sinfonía esencialmente clásica en su dotación, sin timbales y apenas dos cornos, fue interpretada con el mismo cuidado de articulación que la “escocesa”, con tiempos ágiles bien trabajados que permitieron un equilibrio sonoro entre la sección de cuerdas y las maderas. Desafortunadamente el sonido lustroso fue empañado en uno o dos momentos por un par de cornos francamente erráticos, incluyendo una entrada claramente tardía en el Allegro incial. De igual forma el oboe tuvo algún momento problemático en el Andante con moto. El resultado total no desmereció ni decreció la admiración general del quehacer musical pero francamente hay músicos que se están esforzando más que otros en esta agrupación. La primera parte abrió con una interpretación ágil y oscura de la obertura “Las Hébridas” de Mendelssohn. Un preámbulo de lo que se iba a escuchar en la sinfonía escocesa aunque sin la cohesión de ensamble total que se apreció en la segunda parte.

Un encuentro con un maestro genial, casi camaleónico que puede darse el lujo de romantizarse, manteniendo un oído claro y fresco típico de su quehacer musical usual y una orquesta que cuando está dispuesta es un ensamble de calidad, lástima que esa disposición no sea unánime.

domingo 18 de noviembre de 2007

Un concierto en tonos mate intoxicantes: 17 de Noviembre de 2007 : El estimable debut de Michel Plasson con la OBC


¿Qué es la perfección en una interpretación? Abro mi crónica con esta pregunta pues invariablemente, el oyente experimentado, el músico, el crítico buscan La Ejecución. Pero esa magnífica, quasi utópica interpretación nunca llega pues una entrada en falso, una nota sostenida de mas, alguna nota oscilante dan al trasto con esta infructuosa búsqueda. La consecuencia es el olvido de otros elementos que me parecen igualmente importantes. ¿Dónde ha quedado la expresividad? ¿La emoción comunicada a través del quehacer musical? La música es más que una partitura interpretada a la perfección. Ciertamente esta temática ha acompañado (me ha acompañado) en diversas discusiones que no llegan a un veredicto final. Con lo anterior no estoy anunciando que una interpretación técnicamente desastrosa puede ser rescatada por la comunicación, no. Para hacer música debe haber un estándar de excelencia que es lo menos que se le puede pedir a un ensamble profesional, música mal interpretada no tiene otro destino más que la vergüenza. Sin embargo cuando nos encontramos con una orquesta profesional de calidad como la Orquesta Sinfónica de Barcelona y Nacional de Catalunya cualquier carencia que pueda mostrar técnicamente puede ser compensada con una mente brillante en el podio que obtiene lo mejor del recurso humano con el que cuenta, tal es el caso de Michel Plasson que al frente de esta orquesta (un ensamble que todavía no llega a la primera línea) ofreció una noche de refinamiento tímbrico y pasión.

La figura de Michel Plasson a sus más de 70 años es ligeramente encorvada, su técnica es una combinación de desgarbo y espontaneidad, movimientos amplios y precisión. El resultado son interpretaciones que siempre tienen una belleza estética característica, una proporción bien cimentada y un quehacer musical apasionado sin llegar a la exacerbación. Plasson, a lo largo de su carrera, nunca ha confundido amplitud con estolidez y esto hace que sus interpretaciones, ya sean en vivo, ya sean en disco, siempre sean interesantes. Plasson generalmente no se obsesiona por una impecabilidad técnica por encima de la expresión. Su quehacer por la música francesa es legendario y ese amor por el repertorio de su terruño quedó de manifiesto en la elección del programa y en la compenetración de la Orquesta Sinfónica de Barcelona y Nacional de Catalunya para con el repertorio de la noche. Me sorprendió que este fuera el debut de Plasson dirigiendo la ONB, tal fue la compenetración entre director y ensamble.

El programa comenzó con la Suite Pelleas et Melisande de Gabriel Faure. Parte del éxito siempre fresco de esta obra se le debe, sin embargo, al compositor Charles Koechlin, alumno y amigo de Faure. La etérea orquestación de Koechlin (presumiblemente con indicaciones de Faure) nos transporta al lánguido mundo de la obra de Maeterlinck y por algunos momentos nos hace desear que Faure hubiera compuesto la música de la célebre ópera en lugar de Debussy. El sonido de las cuerdas (quizá la sección más sólida de la orquesta) tuvo un cuidado sobresaliente y los tiempos escogidos reflejaron toda una vida de compenetración con la partitura. Cabe destacar que Plasson no utilizó partitura alguna durante el concierto. La famosa siciliana mostró las cualidades de Christian Farroni en la flauta, una interpretación soñadora acompañada por la liquidez del arpa.

Siguió la Sinfonía en do mayor de Georges Bizet, una obra deliciosa que siempre mantiene esa frescura y genialidad que también tienen las óperas más destacadas del autor. (Algunas de las cuales comparten ideas musicales presentes en la sinfonía). El carácter esencialmente clásico de la obra reveló algunos detalles de indisciplina de parte de las trompetas, afortunadamente el trabajo del resto del ensamble no demeritó la calidad de las obras. Curiosamente el Allegro vivo inicial poseyó una holgura inusual bajo la batuta de Plasson quién, a pesar de esto, mantuvo el pulso de la obra sin problemas. El adagio fue uno de los mejores momentos de la noche con una interpretación sobresaliente de Disa English al oboe, su fraseo exquisito le valió un aplauso especial a la conclusión de la obra; en un gesto de gran hidalguía Plasson caminó tras los atriles y se dirigió hacia la sección de maderas, ahí abrazó e intercambio algunas palabras con el músico para finalmente aplaudirle a solo unos centímetros de su atril. La interpretación de Plasson ganó en ligereza, sobretodo en el Allegro vivace final el cual tuvo un fraseo impecable (a veces difícil por lo vertiginoso que pude ser). El aplauso del público fue caluroso desde ese momento pero el punto culminante de la noche fue la Sinfonía en Si bemol mayor de Ernest Chausson. Es un placer escuchar en concierto esta obra, que merecería ser más interpretada, precisamente con uno de los directores que la ha tomado de estandarte a lo largo de su carrera.

La sinfonía de Chausson es una de las cuatro o cinco grandes sinfonías de la escuela Franckiana (al lado de trabajos como los de Dukas, D’Indy y el propio Franck). La obra está escrita en tres movimientos, con clara influencia del modelo Franckiano. El carácter más severo y apasionado de la obra, así como una orquestación más nutrida contrastó con la primera mitad del programa. El lento inicial abrió misteriosamente la segunda parte hasta que irrumpió el allegro vivo con un tema de elegancia gálica de fin de siecle, la lectura de Plasson equilibrada y afectuosa reveló la belleza de la partitura con una generosa contribución de los metales pero bien integrados dentro de la masa total de sonido, a pesar de uno o dos momentos flojos. El segundo movimiento se desarrolló con emotividad acumulada hasta el climax substancioso. El final animado abre con un moto perpetuo de gran efecto dramático, el cuidado de las sonoridades sin embargo dejan ver algunos destellos elíseos que se cuelan hasta en los momentos más dramáticos de la obra y que son típicos de la languidez intoxicante de la música francesa de este periodo. En este final Plasson no temió presionar a la orquesta al paroxismo. Este clima turbulento no desapareció hasta el segundo tema de carácter triunfal y que recuerda aquel del Allegro vivo del primer movimiento. La obra terminó sublimemente en un lento que llega a un clímax y se pierde poco a poco en el silencio. La orquestación suntuosa de Chausson fue trabajada con una claridad pasmosa por Plasson sin perder el control de la pasión de la obra. El aplauso fue caluroso, el veterano maestro entraba una y otra vez, al principio dando algunos pasos apresurados y mostrando que a sus 74 años es un hombre jovial. El regalo fue un homenaje al compositor catalán Eduard Toldra, una pequeña elegía para cuerdas que mostró el sonido expresivo y refinado que puede alcanzar esta agrupación. El sonido mate natural belle epoque de L’auditori le quedó al dedillo a este concierto.

lunes 12 de noviembre de 2007

Pavarotti en disco



Tras la muerte de Pavarotti, diversos periodistas musicales y melómanos presentaron su listado de grabaciones referenciales que van de lo absurdo a lo acertado. No podía quedarme atrás en este aspecto ya que siempre es un placer regresar a la discografía de este gigante de la ópera del siglo XX.

De entrada debo de alertar a los incautos que crean que su grabación del "Otello" de Verdi es referencial. Aquí, más que en cualquier otro papel grabado la falta de fuelle de Pavarotti en el registro medio es patente. Su inexperiencia escéncia en el papel lo hacen escucharse como un Otello enano, con perdón a su grandeza.

Dejémonos de creer en fantasías y vayamos a la sustancia. El siguiente es un pequeño listado de lo mejor de Pavarotti en disco:

1) Pietro Mascagni: L' amico Fritz(1968): Se trata de la única grabación que Pavarotti realizara para EMI. Aquí Pavarotti muestra una frescura tímbrica que de alguna u otra forma se perdería a fines de los setentas. La belleza del fraseo y la delicadeza de su canto componen un Fritz estilizado. Acompañado por la igualmente pletórica Mirella Freni.

2) Vincenzo Bellini: I Puritani(1973}: Me asombra que únicamente en "Gramophone" hayan reconocido la grandeza de esta grabación. Quizá junto al Elvino y al relativamente reducido Tebaldo Arturo es uno de los papeles Bellinianos que Pavarotti cantó con garbo en su plenitud. Un rol de gran dificultad, Pavarotti canta un fa sobreagudo en falseto en su último número. Podemos remitirnos a su amoroso "A te o cara" que ejemplifica muy bien esa cualidad única del joven Pavarotti; la delicadeza de su fraseo con un timbre fresco, pleno, completamente reconocible. Pero si lo que nos place es su pirotecnia hay que escucharlo al lado de Sutherland en el célebre dueto.

3) Gaetano Donizetti: Lucia di Lammermoor (1967 y 1971) Entre los papeles emblemáticos de Pavarotti está, por supuesto, su Edgardo. Para mis oídos Pavarotti tiene exactamente lo que se requiere para este papel, ductilidad en todo el registro, una voz lírica expresiva y una línea vocal de ensueño. Su Edgardo nunca cae en el terreno de ligero y esa es una virtud que redondea a este personaje determinado y trágico. La primera grabación es en vivo y nos lo presenta al lado de la inmensa Renata Scotto, una combinación trepidante aunque Pavarotti todavía no tenía redondeada su creación. Para 1971 (Decca) Pavarotti le tiene la medida al papel y además de la frescura y espontaneidad se da el lujo (ayudado por el estudio) de cantar un mano a mano con la Sutherland que estaba todavía en su madurez.

4)Giacomo Puccini: La Boheme (1972) La grabación de estudio en Decca une en una de esas raras ocasiones a Karajan con Pavarotti y la encantadora Mimi de Freni. Se trata de uno de los roles representativos de la carrera de Pavarotti. La ópera lo acompañó también en sus recitales (incluyendo algunos números en su último concierto en Monterrey)y con ella realizó su debut oficial en 1961 (se conserva una grabación). En 1972, Pavarotti llevaba 11 años cantando el papel y se nota el canto con amore, la brillantez de la voz, el timbre substancioso, cálido y el sentimiento que puede desarrollar al lado de la Freni.

5) Giacomo Puccini: Turandot (1973) Estaba tentado a añadir una grabación de L' elisir, otro de los roles emblemáticos Donizettianos de Pavarotti. A pesar de lo espontáneo que se escucha en la grabación de DECCA la dirección de Bonynge carece de verbo y algunos de sus compañeros no son adecuados. Su grabación posterior en DG tiene un reparto más redondo a costa de una voz que ha perdido la frescura de antaño. No podemos dejar de lado ésta Turandot que es la grabación más redonda de ésta ópera en lo que se refiere a solistas, orquesta y sonido. Pavarotti aborda el papel de Calaf con su tenor lírico expresivo y matizado. Se trata de un rol que cantó poco en su carrera pero lo ha dejado para posteridad (existe otra grabación en vivo al lado de Caballe). Hay que reconocer que una "Nessun dorma" de Pavarotti en su plenitud es irresistible pero la autoridad que muestra en la escena de los acertijos nos presentan a un Pavarotti heroico e inusualmente alerta a la frialdad apta de Sutherland.

La problemática de Radio Nuevo León

LA MISIÓN DE OPUS 102

El siguiente escrito es una visión personal del desafortunado momento que pasa el Sistema Radio Nuevo León. Por supuesto que es una temática de carácter local –referente a la ciudad de Monterrey - pero me parece que puede iluminar un poco los manejos políticos en torno a las estaciones públicas de radio. El caso de Radio Nuevo León podría ser similar al de otras estaciones que forman parte de la Red de radiodifusoras públicas y estatales de México.

Para acrecentar la problemática de la estación, la noche del 31 de Octubre, un sujeto disfrazado de Tarzán (era noche del 31) chocó contra el edificio que alberga al sistema y tuvo a bien causar un corto circuito que provocó un incendio en el área de cabinas de producción. No hubo pérdidas humanas pero por lo pronto Opus 102 se transmite precariamente en una cabina improvisada en lo que logran arreglar el desperfecto.

A un mes de mi salida como Jefe de la estación Opus 102 de Radio Nuevo León me parece un momento oportuno para presentar mi punto de vista con respecto a las problemáticas en las que está sumergido el sistema de radio pública del Estado de Nuevo León.

Como acotación les comento que el Sistema Radio Nuevo León está conformado por 14 estaciones ubicadas estratégicamente a lo largo de los municipios del estado de Nuevo León. En la ciudad de Monterrey hay dos estaciones; una de corte social y cultura popular en la banda de AM y otra que es la estación más importante de cultura y arte del noreste de la República Mexicana y la cual coordiné por más de 3 años hasta Octubre de este año. Actualmente Opus 102 (102.1 FM) se puede escuchar a través de Internet. Se trata de una estación que tiene como base la música clásica pero cuenta con programas diversos: entrevistas culturales, jazz, música latinoamericana y autóctona, trova, new age, ópera, salsa, literatura, además de aquellos programas especializados en torno a la música clásica. El arte y la música clásica tienen un público bastante respetable en Monterrey. La idea de Opus 102 - nótese el nombre- surge como una estación inspirada en diversos formatos alrededor del mundo que centran la estructura en torno a la música clásica y la difusión del arte y la cultura. Opus 102 no es el tipo de radio que el periodista Ángel Sánchez Borges, en un artículo pobremente escrito publicado en “Los Tubos” el 7 de marzo del 2007, parece creer que es. Su idea de una estación que incluya, codo a codo, Beethoven con el Palomo y el Gorrión, Brahms con Van Dyke Parks, es absurda pues en principio no se estaría pensando en un auditorio específico, es absurdo pensar en una estación con una programación todo terreno, el que mucho abarca poco aprieta. Sánchez Borges no se ha percatado que en el Sistema Radio Nuevo León ya existe una estación de cultura popular que toma con gran seriedad su trabajo difusor, me refiero al 1510 de A.M. En este sentido abría que hacer hincapié en la eterna petición para que el 1510 tenga, si acaso, una antena decente, su capacidad actual de cobertura es una burla. Aunque el sea de la creencia que una estación pública tiene que satisfacer por si misma al gusto de millones de ciudadanos Sánchez Borges no se da cuenta que en una democracia hay que satisfacer las necesidades de toda la población, no de una mayoría. Esto significa, por ejemplo, que un político debe de gobernar para toda la población y no solo para el 60% que lo eligió. De igual forma, Opus 102 tiene como objetivo un sector de la población y aún así no se ha limitado a este. La idea de “un gran arte” o “cultura única” de Sánchez Borges me parece un disparate en el sentido de la libertad a la individualidad del ser humano. Opus 102 nunca se concibió como una estación exclusiva o clasista, Sánchez Borges bien pudo haber hecho su tarea; el estudiar los públicos crecientes que se acercan a los espectáculos artísticos o conciertos de lo que el ve como un subgénero y un “acondicionamiento” frente a su clamor por “frescura”. La posibilidad real que permite Opus 102 de acceder a conciertos de artistas reconocidos a precios que no se ven en otras parte del mundo. (Por cierto no me he topado con Sánchez Borges en los conciertos de John Williams, Gilles Cachemaille, Nikolai Demidenko, Silvia Navarrete, Tibbets tango, etc.) Mientras un sector del público desee la música clásica y dicho sector vaya en crecimiento entonces la tesis de Sánchez Borges es obsoleta. El público que gusta de la música clásica merece que se le respete y tener una estación respetable, no un collage sin pies ni cabeza con el argumento de cultura universal. No voy a ocuparme de aquellos factores socio-educativos con los que podría también sostener la existencia de una estación de este tipo.


LA PROBLEMÁTICA ACTUAL


¿Has tenido alguna vez en tu trabajo la sensación de andar un camino para posteriormente desandarlo? Eso es lo que experimenté en Radio Nuevo León a lo largo de dos administraciones de partidos distintos. Por un momento Opus 102 pareció perfilarse para constituirse en una verdadera estación pública, no como un instrumento vocero del gobierno del estado. Sin embargo, durante la administración de Natividad González Parás, radio comenzó a ser el vehículo de los eventos del gobernador. Quizá si tuviéramos los recursos para elaborar la producción de nuestras propias transmisiones podríamos realizar un trabajo informativo de calidad y destinado a los radioescuchas. Como las cosas no son así, en más de una ocasión el recurso recayó en enlazarnos con televisoras, por supuesto que una transmisión destinada al público de televisión es un harakiri radiofónico. Me extraña lo anterior pues en una primera instancia la postura el gobernador, encomendada a Santiago González, primer director del Sistema Radio Nuevo León durante su administración, fue la de mantener una distancia propagandística. Quizá los ulteriores descalabros políticos forzaron al gobernador a cambiar de postura, ahora necesitaba más que nunca comunicar las acciones de su gobierno (varias de estas en torno al Forum Universal de las Culturas) ante la salva que estaba recibiendo de parte de la prensa escrita. El hecho es que ante el prestigio de la estación, diversas instituciones, incluyendo dependencias gubernamentales, desean incluir propaganda en Opus 102, claro; primeramente no les cuesta y en segundo lugar todavía se tiene la falsa idea que Radio Nuevo León funciona a la usanza del viejo radio gobierno.

Santiago González fue un director sencillo y amable que padeció algunos problemas; un administrador entrometido con su dirección (y nombrado como contrapeso político) y un escaso apoyo de parte de un superior que minimizó al sistema por mucho tiempo. González no era un hombre de grandes conocimientos pero era suficientemente inteligente para apoyarse en más de una ocasión en su equipo de trabajo.

Tras la salida de González, María del Consuelo Hinojosa asumió la dirección de Radio Nuevo León. A partir de aquí, la problemática del sistema se acrecentó exponencialmente, en gran medida por la reserva, confrontación y desconfianza que mostró Hinojosa al comienzo de su gestión. Hinojosa es parte de una familia respetada e importante dentro del campo de la radio. Es innegable su pasión por este medio y sus conocimientos en el área de la radio privada. Sin embargo, una radio pública es distinta y tiene otros objetivos. Hinojosa fue comprendiendo gradualmente la misión del sistema. Desafortunadamente para cuando se estableció el equilibrio un sector considerable del personal ya había perdido irreparablemente la confianza en la dirección.

Mi situación personal con Consuelo Hinojosa fue contrastante. En una primera instancia sentí una distancia y desconfianza de su parte, como si alguien hubiera dado información negativa de mi persona (extraño pues siempre me he dedicado a mi trabajo con entrega y de por medio está mi reputación con el auditorio y miembros de la comunidad cultural). Pronto comencé a recibir una serie de órdenes verticales, sin posibilidad de diálogo o retroalimentación y que consistieron en quitar de un día para otros programas que tenían una cierta trayectoria y en su lugar la inclusión de nuevos programas que estaban muy alejados del proyecto Opus 102. Estos programas incluyeron uno de recomendaciones financieras conducido por un experto que según me dijeron era asesor del propio gobernador (estábamos involucionando a radio gobierno). Por supuesto que esto me alarmó pero la directora no aceptaba mis puntos de vista y objeciones. Esto me llevó a comentar la situación con miembros de la comunidad cultural que también se sintieron alarmados por los cambios graduales. Finalmente el público comenzó a protestar y la situación llegó a la prensa. Al ser entrevistado por los cambios (entrevista que yo no solicité) decidí hablar con franqueza ya que mi respeto institucional no surtió efecto en principio. Culpé a la directora por los cambios y los califiqué de arbitrarios. Defendí el concepto de la estación y a su personal. Poco a poco se fueron conjuntando diversos puntos de vista, la mayoría reclamando o lamentando el cambio de misión y programación de la estación. El resultado final fue que un día de diciembre de 2006 la directora me mandó notificar por una asistente mi despido (que no se manejó como tal) y el trámite de mi finiquito, debía de hablar con un sujeto de recursos humanos, cosa que no hice ya que yo estaba esperando la razón escrita de mi destitución. Gracias al apoyo recibido por parte del senador Fernando Elizondo y posteriormente (aparentemente) de la propia oficina del gobernador Natividad González Parás, es que la directora me restituyó ¡a las 2 horas de haberme notificado mi salida! Aunado a mi restitución recibí las instrucciones de dejar la estación como estaba antes de todos los cambios, el resto es historia.

A lo anterior se sucedieron algunos meses de comunicación entrecortada entre la dirección y yo, pero finalmente comenzamos a entablar un diálogo y hacia el final de mi tiempo como Jefe de la estación mi relación con Hinojosa era una de respeto, diálogo y colaboración. Yo no sé que cambió en la directora pero lo que se es que fue para bien, uno tiene el derecho a equivocarse y a retomar el camino. Yo también cambié mi aproximación, busqué el diálogo y aprendí a ceder.

Creo que Consuelo Hinojosa no es la terrible persona que varios empleados ven. Me parece una mujer respetable que tiene sus propias convicciones, generalmente sincera y poseedora de un carácter espontáneo que a veces puede ser impulsivo. Desafortunadamente no ha encontrado una forma para solucionar la problemática laboral y renovar la confianza de su personal. Ha carecido de herramientas para acercarse a personas valiosas del sistema que han perdido confianza en su gestión. Parte de esto es porque se ha dejado influir por algunos oportunistas que siempre están dispuestos a la adulación. No se en qué desembocará esta problemática. Hinojosa ha mostrado capacidad de negociación con sus superiores pero un cambio de dirección después del forum no está descartado. Otra posibilidad sería la salida de los inconformes, pero lo mejor para el sistema sería mantener su perfil sin la mayor pérdida de personal. Es menester la renovación de la confianza del personal de radio que traiga consigo la optimización de la disciplina y compromiso de algunos sectores afectados y la salida de algunos elementos que no tienen la preparación para estar en una radio cultural.