lunes, 7 de febrero de 2011

Nuevo León debe apostar por la cultura

La editorial de Gerardo Puertas publicada en El Norte el pasado sábado 29 de enero pone el dedo sobre una gran llaga que padece la política actual en México; No hemos concluido el debate sobre si es prioritario o no invertir en cultura.

Solo basta dar un vistazo a México y sus entidades administrativas para darnos cuenta que algo no está funcionando. Ese algo es una combinación de factores económicos, sociales y educativos que hoy estamos padeciendo transfigurados en el clima de inseguridad, el endeble estado de derecho, las fisuras institucionales y partidistas además de una ciudadanía corresponsable de la situación.

Según la CONEVAL actualmente en México 18.2% de la población del país vive en extrema pobreza (alrededor de 22 millones); un aumento del 32% con respecto al final del periodo foxista. La crisis de 2009 produjo en América Latina 8.3 millones de nuevos pobres de los cuales un 50% son de México.

Las estrategias enfocadas a superar el problema están relacionadas con factores económicos, creación de empleos, una política social educativa, salud, vivienda. El reto se antoja difícil considerando que en cuestiones prioritarias el país está sumido en la lucha contra la delincuencia organizada.

Pero regresamos a un cuestionamiento genuino ¿Y la cultura? A nadie de los que trabajamos en cultura en los sectores público o privado se nos va de noche que es un rubro vulnerable dentro de la administración pública. Lo que para organismos internacionales como la UNESCO es un debate concluido y bien ilustrado en experiencias rebeladoras de política cultural enfocadas a sectores vulnerables en Colombia, Brasil, España o Venezuela; en México entidades como Nuevo León recortan el presupuesto.

Tal es el caso de CONARTE cuyo presupuesto 2011 es de 108 millones de pesos. Es verdad que el organismo tiene un problema; de estos 108 millones el 60% está destinado al gasto corriente y el 40% restante a programas. Originalmente se habían solicitado 124 millones de pesos. Por lo pronto los consejeros rechazaron el presupuesto de este año. De mantenerse la reducción se afectarán programas de danza fotografía, literatura, teatro, música, artes plásticas, etc.

Al mismo tiempo la institución ha sido cuestionada por algunos de los fundadores originales entre ellos Rodolfo Garza; Una nómina amplia (reflejada en el presupuesto anteriormente mencionado), el aumento de consejeros o el involucramiento de los vocales en la destinación de recursos.

Esto nos lleva a la cuestión de que tal vez CONARTE requiera de un ejercicio abierto de replanteamiento o al menos es deseable entablar un debate alrededor de el. Al margen de pedir más recursos (la labor de CONARTE, hoy más que nunca, debe de verse también en los municipios del interior)CONARTE debe de apostar a programas de evaluación de sus proyectos, un menor internvencionismo de parte de los directivos del organismo y un replanteo de las responsabilidades de los vocales.

Sin embargo, como hecho per se, el recorte presupuestal al organismo deja en evidencia la falta de visión de un gobierno estatal sumido en una crisis de inseguridad y baja credibildad.

Haciendo a un lado las experiencias contundentes de proyectos culturales en la entidad ¿No sería más bien el momento de invertir en cultura? ¿De apostarle a algo distinto? Uno de los postulados importantes de la teoría de los sistemas es que para lograr un cambio hay que explorar opciones distintas que rompan con la dinámica común. Si bien la cultura por si misma no sería único factor responsable para la resolución de problemáticas sociales sí se trata de un elemento indispensable para provocar diálogos, cuestionar la realidad social y política, encausar energías creativas y dimensionar posibilidades alternativas de desarrollo y trabajo.

No sólo es el momento de cuestionarnos al país y sus sistemas políticos sino explorar alternativas de desarrollo. La cultura es una llave para abrir puertas inusitadas en un país de grandes legados. Uno de los pocos municipios que han comprendido esta necesidad es San Pedro Garza García, bien podría servir de modelo a otras entidades donde no se han desarrollado políticas culturales contundentes.

Hoy es tiempo de invertir en cultura. Más que regalar bienes deberíamos desarrollar aptitudes con potencial. Presentar otras alternativas. El estado de Nuevo León bien podría comenzar aumentando el presupuesto de CONARTE si bien exigiendo programas más contundentes de evaluación de los propios programas. También podríamos ver la reestructuración de Radio Nuevo León, un organismo mucho más poderoso de lo que hasta ahora el gobierno actual parece darse cuenta. Urge reconstituirlo como dirección y dotarlo de un equipamiento moderno y competitivo a niveles multimedia e internet.