sábado 29 de agosto de 2009

"La Mansión Encantada" de Moniuszko: Descubriendo una joya operística


Estimado(a) lector(a) que visitas la gruta; como amante-impulsor de la ópera siempre me he sentido como una especie de “patrono de las causas perdidas”. Reconozco que tengo una rara tendencia a explorar repertorio operístico poco usual y lo peor de todo, quedar enamorado de el. Esta característica molesta mucho a algunos amigos melómanos que tienen gustos pulcros y bien establecidos. Hombres más respetables y canónicos que un servidor. Por supuesto que varios de mis compositores favoritos están dentro de los listados operísticos ordinarios, pero el arte, como lo vida, es tan variado que es una pena reducir a dos o tres compositores un universo glorioso.

En esta ocasión quiero escribir sobre el compositor polaco Stanislaw Moniuszko. Moniuszko es considerado el padre de la ópera polaca y el más grande compositor de este género en el siglo XIX. Francamente él y Chopin fueron las figuras más relevantes de la música de esta país hasta la llegada de esa generación que vivió entre los siglos XIX y XX en donde nombres como Karlowicz y Szymanowski comenzaron a aflorar.


Quiero centrarme en la ópera “Straszny Dwor” o “La Mansión encantada” la cual es considerada como la obra maestra de Moniuszko. El compositor polaco trabajó tanto el género dramático como el cómico y en ambos casos ha dejado obras relevantes. Podemos recordar su drama “Halka”(Helena) que hasta se pudo escuchar en México durante los 1970’s en una gira de una compañía polaca. Si bien esa obra tiene música de gran calidad el refinamiento de “La Mansión embrujada”, el buen humor y el ambiente campestre la hacen una obra encantadora y sensiblemente superior a su hermana. Una contraparte polaca a “La Novia Vendida” de Smetana o “El Elixir de amor” de Donizetti.

Es sobresaliente la forma en la que Moniuszko concibió esta ópera. Las formas operísticas están bien conseguidas al igual que las masas corales y ensambles. La paleta orquestal de Moniuszko alcanza nuevas cimas y su naturalidad para escribir música fluida así como la incorporación de formas de danza típicas de Polonia hacen una obra memorable.

La influencia musical en Moniuszko es doble; por un lado hay algo de Carl Maria von Weber así como del belcantismo italiano. Pero estos lenguajes que podrían parecer difíciles de conciliar para un extranjero encuentran un equilibrio justo. Al final, el estilo de Moniuszko se impone pues únicamente alguien con el conocimiento de las formas de danza de su país y la construcción de caracteres regionales a través de la música podría llevar a buen término dicha obra.

La ópera fue compuesta entre 1861 y 1864. Fue iniciada durante un viaje a Paris donde Moniuszko conoció a Auber y Rossini. Se puede decir que hay una cierta elegancia parisina en números como el aria del reloj o el final del segundo acto que en forma de “Krakowiak” concluye este cuadro.

“La Mansión encantada” fue un éxito a pesar de que una revolución fallida en Polonia retrasó su estreno. El 28 de septiembre de 1865 se estrenó y desde entonces es pilar del repertorio operístico de su país y símbolo patriótico de Polonia.

El carácter local de la trama de la ópera así como la dificultad de encontrar voces que canten en polaco son las razones por las que la obra nunca se impuso fuera de su país. Esto no tiene que ver, por supuesto, con la calidad musical de la obra.

La trama de “La Mansión encantada” está bien construida. Dos hermanos soldados han regresado de la guerra y visitan su pueblo natal. Ahí juran jamás enamorarse para dedicarse completamente al servicio de su patria. Sin embargo su tía tiene planes para esposarlos con sendas muchachas de la localidad. Desafortundamente (para la tía) ellos realizan un viaje para visitar a un viejo amigo de su padre, esto a pesar de las protestas de la tía quien les dice que la Mansión está encantada. En la mansión son recibidos con amabilidad y pronto quedan prendados de las dos hijas del viejo señor. Viendo la tía que esto puede arruinar sus planes de casamiento esparce - con la ayuda de un jóven pusilánime que también está prendado de las hijas - un rumor sobre la falta de virilidad de los jóvenes. Esto no agrada mucho al dueño de la mansión y para poner a prueba su valentía los hace dormir en la “habitación encantada”. Por la noche algunos personajes disfrazados de fantasmas(incluyendo las hijas del señor) intentan asustar sin éxito a los dos hermanos y a su sirviente. Después de una serie de enredos, el señor de la mansión se da cuenta de los falsos rumores sobre la valerosidad y honor de los jóvenes y permite el matrimonio con sus hijas. Al final de la ópera cuenta la verdadera historia de “La Mansión embrujada”; Debido a que las hijas de un ancestro suyo eran muchas y todas de gran belleza, los hombres del poblado iban a buscar fortuna a la casa señorial desairando a las muchachas del poblado. Estas para vengarse esparcieron el rumor de que la mansión estaba encantada.

Te pido despojarte de cualquier prejuicio o atadura que pueda entrometerse en la posibilidad de escuchar y disfrutar óperas de otros países y en un idioma inusual. Déjate llevar por la música. “La Mansión encantada” posee momentos de gran belleza. El preludio emula al reloj del cuarto embrujado y trata de engañar al oyente haciéndole creer que la obra va a ser tenebrosa. Sin embargo la viveza de los ensambles, la comicidad rústica, las polonesas, mazurcas y krakowiaks impregnan la obra con su sutileza melódica, orquestación delicada y el goce de la escritura vocal. Vale la pena destacar también el aria del señor de la masía que es una polonesa (Acto II), ambas arias para las hijas tienen una cualidad belcantista bien lograda. El aria del reloj para el tenor principal(uno de los hermanos) es una obra melancólica que recordarás por días y finalmente la gran mazurca, con la que concluye la obra, es un gran cuadro vocal que nos muestra el control completo de Moniuszko sobre las formas musicales de su terruño así como su maestría en el manejo de coros y ensambles.

Existe una grabación excepcional de los 1970's, con las mejores voces de la ópera polaca de la segunda mitad del siglo XX. Se puede encontrar en los sellos discográficos “Polskie Nagrania” y “Phoenix”. Los artistas incluyen al gran barítono Andrzej Hiolski, el bajo Leonard Mroz y al tenor Wiezlaw Ochman, todos de calibre internacional. La dirección excepcional es de Jan Krenz.

Hay una grabación nueva de los 2000 en EMI. No la he escuchado completa pero el sonido y la dirección aparentemente están de primer nivel así como las voces femeninas. No así las voces masculinas. Lo que he escuchado está bien pero no alcanza los niveles de la anterior.

En todo caso la grabación de "Phoenix" es la mejor carta de presentación de esta obra encantadora que no veremos mucho en los escenarios occidentales o latinoamericanos. De nosotros es la derrota.

jueves 20 de agosto de 2009

Sobre la labor del crítico y Algunas ideas posteriores al concierto de Fernando de la Mora en Monterrey

Tras el concierto del tenor Fernando de la Mora el miércoles 19 en Monterrey, se publicó mi crítica un día después en el periódico El Norte. Como sucede en estos casos no publiqué nada al respecto en “La Gruta” por respeto al protocolo y reglamento del periódico.

Hoy he estado tentado a escribir algunas ideas en torno al concierto. Esto ha sido provocado por una serie de comentarios online a mi crítica los cuales son bienvenidos como siempre. Cualquiera que lea este blog se dará cuenta que siempre he respetado los comentarios contarios que puedan generar mis entradas y artículos. Existe una libertad de expresión. Únicamente he eliminado aquellos que no usan un nivel básico de español o por demostrar una pobreza de lenguaje ejemplificada por el uso de groserías de la más grotesca calaña. Afortunadamente esos casos han sido 2 en tres años por lo que prácticamente me tiene sin cuidado.

Ahora me encuentro con la posibilidad de contestar algunos comentarios que me dirigieron personalmente. No los contesté dentro de El Norte online pues no me pareció oportuno. Finalmente ahí soy invitado, en cambio este es mi espacio y quisiera hacer uso de mi derecho de réplica. Hay una tendencia dentro de un sector de la crítica a ignorar al público así como los correos incendiarios que naturalmente se reciben en esta actividad, la más gratificante de las no gratificantes. Pero mi forma de pensar tiene que ver con la posibilidad de entablar un diálogo (cuando es posible) y el derecho a abundar en el tema.

Primeramente me gustaría decir que si bien sigo siendo una persona jóven, he intentado escribir desde mi niñez. Tengo una gran emoción y pasión por hacerlo desde entonces. Esto quiere decir que no me inicié ayer ni el año pasado, sin embargo este quehacer – semiprofesión es perfectible y no dudo que mis mejores años en este respecto estén por venir.

En segundo lugar me gustaría confesar que antes que todo me considero una persona que escribe de diversos temas. No soy el crítico que únicamente se dedica a un aspecto de la música. Esto se puede inferir dando un vistazo a mi blog. Cultura, literatura, historias, salen de mi pluma en mayor o menor grado. Claro, la música siempre será uno de los ejes fundamentales pero no el único. Me asumo como una persona que escribe y quizá en un futuro me gane mis espuelas de escritor, pero eso no me corresponde a mí.

Tercera y última acotación; la crítica es una labor difícil de ejercer. Aún recuerdo una entrevista con el guitarrista John Williams en la cual prácticamente me dijo que la crítica no debía de existir pues el que está sobre un escenario es el hombre importante.

Está de más decir que ni yo ni otros colegas o artistas concuerdan con esta aseveración. El hombre importante está en el escenario, sin duda, pero si no hay alguien que se interese en comentar, consignar, hablar de, una parte importante del arte; la parte vivida quedaría sumida en las aguas del olvido. De no haber sido por hombres como Hector Berlioz,Adolphe Adam, Pierre Lalo, Teophile Gautier, Stendhal, George Bernard Shaw, Eduard Hanslick, Claude Debussy y otros una parte de la historia musical, esa que tiene que ver con el arte vivo estaría irremediablemente perdida. La labor de un crítico no es ser el spotlight sino una presencia honesta y legítima que pueda informar y hacer reflexionar al público sobre un evento y consignar históricamente para futuras generaciones.

Habiendo escrito mi consideración sobre la crítica, revisaré algunos de los comentarios;

Sujeto de Montreal que no indica su nombre: Con una pobre redacción dice: “si t cress tan chingon vente para aca o a ny y haber como t va a ti. jusga con lo que has visto en el estado, ya ni lo compares con el df... sigues ardido por algo porque siempre has de criticar lo operatico hecho en el estado!”

Mi respuesta: No me imagino qué puedas estar haciendo en Montreal u otro país si no dominas tu idioma natal. Ya sin ironía, te confieso que nunca me he creído don chingón aunque debo de reconocer que tengo una muy buena confianza en mi mismo. La verdad no tengo que ir a Montreal pues ya viví un año en Barcelona donde estudié mi maestría y donde me involucré en la vida cultural de la ciudad; entrevisté a gente relevante, trabajé en una orquesta sinfónica, realicé algunos proyectos e incluso redacté programas de mano al par de hacer crítica y disfrutar conciertos, museos y obras de teatro. Así que no necesito probar nada. Con respecto a un posible ardimiento tampoco encontraría muchos elementos para decirlo. Por lo mismo que he podido juzgar lo que tenemos en el estado es que me doy cuenta que el público de Monterrey está para mayores cosas que un recital de canciones mexicanas con la omnipresente María Grever. ¿Cuál tendría que ser mi labor como crítico? ¿Aplaudir, ser un claqué de la actividad cultural de aquí? ¿Consumir sin proponer?

Señor que “Si participa”: Me redacta algunas preguntas: "Respetado Critico, que haces tú en realidad por la opera?, objetivamente que aportas?, apuestas algo con el pequeñisimo riesgo de equivocarte?. veo y leo que no distingues, pienso que a Rossini, Verdi y a otros grandes, los amargas con tu sentir, sentir malo por cierto. Ya te tocara"

Mi respuesta: Al igual que muchos amantes y conocedores de la ópera he decidido hacer algo por ella y no sólo disfrutar pasivamente. Quizá sea una sorpresa para ti pero yo fui uno de los que fundaron el proyecto de “Ópera de Nuevo León” el cual es el único esfuerzo local de los últimos años en montar óperas en la ciudad. El hecho que otras personas tengan el control actual no significa que otros no lo hayamos empujado; ahí estaban Fernando Treviño Lozano, Gabriel Rangel, Gerardo Estrada, Oziel Garza Ornelas, Esteban Valenzuela quienes con la anuencia de Alfonso Rángel y los arreglos políticos del propio Treviño Lozano lo hicieron posible.

Como ya lo dije anteriormente el crítico apunta un punto de vista educado con el cual se puede o no coincidir. Un crítico arriesga mucho pues tiene la valentía de hacer pública una opinión que mucha gente calla. Y claro que como la opinión es subjetiva hay un riesgo de equivocarse siempre. ¿Acaso no somos humanos? Con respecto a si distingo o no ahí en mi crítica del concierto de de la Mora ha quedado claro mi punto de vista. Que no queramos escuchar algún gallo, problemas en el passaggio, una interpretación mediocre de una obertura está fuera de mi labor de crítico. Sobre mi amargura hacia Rossini y Verdi me causa gracia el comentario. Tú no sabes cuanto amo la música de esos dos grandes y cuanto he dedicado a través de clases de apreciación a que el público se adentre en el arte de la música. Al crítico le toca muy a menudo. Esto significa que me ha tocado, me toca y me tocará.

María Morales, que ha tenido la delicadeza de hacer su comentario sin esconder su nombre me dice: "la verdad es dificil hacer critica de opera, o de canciones mexicanas o italianas a cargo de un tenor del nivel de De la Mora. Definitivamente esta nota ni me orienta, ni me ayuda a juzgar o crecer en conocimientos. No tiene caso ni ponerla ya que no dice nada a los que fuimos. Mil gracias y sigamos mejor con la critica dura de fernandez, esto me parece de una ironia de mal gusto, insulta mi inteligencia. sorry".

Mi respuesta: Pues sorry también por insultar su inteligencia. Realmente no es que sea difícil hacer crítica de canciones italianas o mexicanas sino ¿Qué puedo decir al respecto si el señor es un maestro (como ya lo dije) de este repertorio? No hay mucho que se pueda decir de estas obras. O se cantan bien, con sentimiento o se cantan mal, eso es todo. ¿No será que no leyó toda mi nota? Ahí están mis comentarios respecto a los problemas que tuvo en la primera parte o la obertura de “La italiana en Argel”; eso era lo criticable. Lo demás fue de palenque. También hay que tomar en cuenta que 2000 caracteres es una limitante. Mi crítica original era mayor y la tuve que editar. Dejé de lado mi observación con respecto al aria de la flor de “Carmen” y el lamento de Federico. Alejandro Fernández lo consignó correctamente con la excepción del do sobreagudo de la parte final del aria de la flor. La partitura Choudens indica que la frase previa está en piano y exige un diminuendo por lo tanto ese do sobreagudo se debe cantar en pianissimo como lo hizo de la Mora. Aquellos que lo cantan en forte, a toda voz, hacen caso omiso de la indicación original. A mi me interesaba recalcar otras cosas de la velada. Libertad de expresión. Es una pena que no guste de la ironía, es una debilidad personal. Pero respeto su valentía de escribir con su nombre y qué bueno que tenga su crítico favorito.

No duden en compartir algunos otros comentarios al respecto de este tema, siempre serán bienvenidos en la gruta.