viernes 20 de febrero de 2009

Pianismo de Gran Escuela: Jörg Demus y la OSUANL interpretaron Beethoven 19 de febrero


En estos días tensos de la ciudad de Monterrey, provocados por la inoperancia de las autoridades ante los absurdos bloqueos de avenidas, tener el regalo de escuchar un programa completo de Beethoven es un privilegio del que toda la población hubiera resultado beneficiada. Pero como estamos en Monterrey, la presentación de Jörg Demus con la Orquesta Sinfónica de la Universidad Autónoma de Nuevo León no tuvo una respuesta unánime del público; Si bien la entrada fue buena para los estándares de la orquesta, ¾ de un auditorio para ver a una leyenda del piano me parece mediocre.

El programa inició con la sinfonía #6 en Fa Mayor, Op.68 llamada la “Pastoral”. Una de esas obras que todos los amantes de la música conocemos desde los primeros años. La obra fue estrenada en 1808 un 22 de diciembre en conjunto con la 5ª sinfonía. Si bien la obra es un “recuerdo de la vida en el campo” Beethoven deseaba que cada oyente formara su propia conclusión de cada movimiento. Hoy en nuestros días, algunos de sus elementos nos parecen más crípticos que hace 200 años. Las excelentes notas del Maestro Silvino Jaramillo desentrañaron las imágenes de esta obra cargada de humor y evocaciones. Está escrita en 5 movimientos. Los tres últimos se encadenan.

La lectura de Félix Carrasco me pareció diáfana y delicada. La delicadeza con la que tomó el célebre tema inicial allegro ma non troppo sentó las bases de una estructura cuidada que sólo se comprometió ligeramente en el final. El segundo movimiento Andante molto mosso mantuvo el carácter sereno de la ejecución con un tiempo fluido, dinámicas tersas y el solo de fagot al presentar el segundo tema en pianissimo. Aquí el timbre de Alfredo Mojíca sonó aptamente rústico. La intervención de Jazmín Gallegos en la flauta fue sobresaliente, el timbre de su instrumento es puro y argento. Las imitaciones del canto del ruiseñor estuvieron bien conseguidas.
Con el Allegretto salieron a relucir algunos de los problemas de la interpretación; Cuerdas estridentes e inconsistentes. Es notoria la caída en calidad de la sección de violines. El landler sonó demasiado apresurado. Con el Allegro de la tormenta se recuperó la autoridad de la interpretación; dignos redobles de timbal, trombones templados y cortantes, maderas impecables. El Allegretto final con su canto de acción de gracias retornó a los desajustes; David Warnke que hasta el momento había tocado su corno con aplomo se perdió en su entrada. El pulso del movimiento se perdió ligeramente pero en el pianissimo conclusivo la orquesta se repuso para terminar triunfalmente en el doble acorde final.

Es justo apuntar que Carrasco que es un intérprete seguro de Beethoven, su compenetración con este compositor es patente y sus lecturas nunca carecen de interés. A través de su batuta poco elegante, de movimientos rígidos y expresividad enérgica, Carrasco dibujó un Beethoven romántico.

El concierto para piano y orquesta #5 en mi bemol mayor, Op.73 llamado “El Emperador” es una de esas joyas de repertorio que todo el mundo ama. Fue escrito en 1809 en plena guerra contra Napoleón. Gracias a su amigo el Archiduque Rodolfo, Beethoven pudo salir de algunos apuros económicos y terminar la obra. Este “Gran Concierto” en palabras del propio compositor inscribe definitivamente el modelo del concierto romántico para piano y orquesta.

Lo especial de la noche fue escuchar al legendario pianista austriaco Jörg Demus. Con una carrera larga que lo convirtió en uno de los grandes pianistas del siglo XX, Demus colaboró con músicos de la talla de Josef Krips, Wilhelm Kempff, Arturo Benedetti Michelangeli, Elisabeth Schwarzkopf, Dietrich Fischer Dieskau y Paul Badura-Skoda.

Demus llegó a Monterrey para continuar las celebraciones por su 80 aniversario y ciertamente el concierto “Emperador” fue una obra ideal. Desde su entrada, en la cadencia inicial del allegro, Demus mostró un temperamento excepcional y una flexibilidad admirable. El tutti orquestal siguiente de pulso vivo estableció el carácter de la ejecución. Demus sorteó imbatible la dificultad de la extensión del teclado en este concierto y aún posee unos trinos de ensueño. En ocasiones, rubati generosos y staccatos imprecisos revelaban la edad del pianista pero su fraseo y conocimiento profundo de la obra son de una escuela prácticamente extinta. El adagio un poco mosso, bello, sereno, recibió lo mejor del toque poético de Demus. Un ímpetu juvenil desencadenó el allegro non troppo final que poseyó una comunicación espontánea entre el solista y la orquesta. El carácter brillante y apoteósico del movimiento fue secundado por la batuta de Carrasco. La cadenza breve fue un golpe de juventud de Demus que desencadenó los aplausos de pie que le tributó el público asistente, algo bastante común entre un sector poco demandante que aplaude de esta forma por cualquier cosa pero que en esta ocasión fue justificado. Demus regresó una vez más para interpretar una bagatela de Beethoven.

El concierto fue grabado en vivo y saldrá a la venta en formato de CD. Aparentemente darán algunos retoques en grabación posterior. Creo que es el tipo de concierto que merece más quedar en nuestras evocaciones que en el crítico y aséptico mundo de las grabaciones. Es ahí donde permanecerá viva la leyenda…

martes 17 de febrero de 2009

Caterina Cornaro de Donizetti: Apreciación y Discografía


En esta ocasión quisiera invitarte a descubrir Caterina Cornaro de Gaetano Donizetti, obra poco conocida aunque no completamente desaparecida. En una entrada anterior del 13 de febrero de 2009 realicé una breve introducción a este gran maestro. Te invito a leerla.

Caterina Cornaro es un drama basado en personajes y hechos históricos; Jaime II de Lusignan, Rey de Chipre quien, para obtener el apoyo de la República Veneciana en contra de los otomanos, casa con la noble veneciana Caterina Cornaro. Desafortunadamente dicha alianza propició la toma final de Chipre por parte de la república de Venecia al morir Jaime II misteriosamente envenenado. Caterina Cornaro asumió el reinado de Chipre pero una década después fue destronada por los mercaderes de Venecia.

La ópera narra el conflicto político arriba descrito al mismo tiempo que Caterina tiene que hacer frente a su antiguo amor (al cual tiene que rechazar por órdenes de su padre que la cede, por amenazas, al rey de Chipre), a las intrigas venecianas (encabezadas por el detestable Mocenigo) y a su matrimonio por conveniencia. Finalmente a la muerte de su esposo (que en la ópera es retratado con gran nobleza) ella asume el trono de Chipre con convicción.

El libreto del prácticamente desconocido Giacomo Sacchero es concentrado y está bien construido, bien podría haber salido de la pluma de un Cammarano. La ópera está construida en un prólogo (en Venecia) y dos actos (en Chipre). El interés de la trama se mantiene hasta el conmovedor final con la muerte de Lusignano y la extensa aria final de Caterina. Es interesante recordar que este tema ya había sido tratado anteriormente por Fromental Halevy en su “Reine de Chypre” y por “Franz Paul Lachner con su “Caterina Cornaro”.

Donizetti pensaba destinar su ópera (al principio llamada “Regina di Cipro”) a Viena en 1842 pero una producción de la ópera de Lachner (arriba mencionada) lo hizo desistir. En cambio compuso “Maria di Rohan” para Viena y destinó Caterina Cornaro para su antiguo teatro; Teatro San Carlo de Nápoles.

Caterina Cornaro se constituiría como el último estreno en vida del compositor. Donizetti ya estaba considerablemente enfermo de una sífilis avanzada y afectado de sus facultades como para hacer el viaje a Nápoles (residía entre Paris y Viena en esas épocas) por lo que envió la partitura a Mercadante para que supervisara la producción. La obra resultó un fracaso completo a pesar de algunos artistas interesantes. Únicamente se mantuvo en cartelera 6 funciones. Un año después, en 1843, se repuso en Parma con alguna modificación mínima de Donizetti pero la obra no se pudo sostener en el repertorio.

La ópera desapareció hasta 1972 y 1973 años en los que se rescató para producciones y conciertos en Nápoles, Londres, Nueva York, Paris y Barcelona. Las divas de esas funciones del siglo XX fueron nada menos que Leyla Gencer y Montserrat Caballé. Los tenores Jaime Aragall y José Carreras. A pesar del éxito (captado para el disco) Caterina Cornaro volvió a desaparecer hasta 1995 (Teatro Donizetti Bergamo).

Historiadores y periodistas importantes de la ópera como William Ashbrook y Piotr Kaminski han señalado la calidad de Caterina Cornaro, calidad que en buenas voces debería de traducirse en pieza de repertorio. La obra, además de mostrarnos a un Donizetti alerta al drama del libreto encierra diversos momentos memorables. La inspiración melódica de Donizetti es de su primera línea.

El Prólogo está brillantemente construido en dos partes; Después de un breve preludio que comienza festivo y tierno –representando los preparativos nupciales de la boda de Caterina y Gerardo- y torna oscuro – anticipando la desgracia que acontecerá- hay un coro inicial seguido de un exquisito duettino para tenor y soprano con ambas voces amalgamadas al estilo de “Tornami a di” de Don Paquale. Entra la oscura figura del villano Mocenigo (bajo) con acentuaciones amenazantes de la orquesta y da paso a una soberbia cavatina en dos partes, una de las más bellas compuesta por Donizetti para este tipo de voz. El primer bloque concluye con un ensamble-stretta vital y dramático en el cual se revela la cancelación (impuesta) de la boda de Caterina y Gerardo.

El segundo bloque del prólogo comienza con un coro atmosférico seguido de la bellísima aria con cabaletta de Caterina “Vieni o tu che ognora” con un acompañamiento terso que incluye cornos atenuados y arpa. La cabaletta es luminosa y permite gran lucimiento del arsenal vocal de la soprano. El Prologo concluye dramáticamente con un magnífico dueto para tenor y soprano en el cual Caterina rechaza (bajo amenaza) el amor de Gerardo. La primera parte está compuesta de dos solos con temas distintos “Spera in me” primero el tenor con una línea amorosa después la soprano con titubeos y un tema pleno de melancolía, la parte central es un recitativo dramático (tempo mezzo) que concluye en una stretta “Va crudel” en donde la parte de tenor requiere de amplio fuelle y slancio. La línea de la soprano no es menos dramática. El número concluye espectacularmente con ambas voces en simetría.

El Primer Acto es el centro de la obra, el más extenso y dramático. Comienza con un pequeño preludio de tintes folklóricos para dar paso a una escena con Mocenigo y un pequeño dueto entre este y Strozzi (tenor comprimario). El aria de Lusignano (barítono, nuevo esposo de Caterina) es de lirismo ardiente con una línea melódica memorable y noble en el estilo de la música de Don Alfonso en La Favorite. Continúa un oscuro coro de sicarios. El dueto de la amistad para tenor y barítono confronta a los dos amores de Caterina, la nobleza de ambos se interpone y esto es rebelado en este número que antecede a páginas similares de Verdi y otros compositores italianos. La primera parte “Vedi: io piango” con la línea melódica lastimera del tenor respondida por un tema noble y amplio del barítono. Después del tempo di mezzo la stretta une a ambas voces de forma espectacular. El coro de mujeres tiene el encanto expansivo de páginas similares de Donizetti (y porque no decirlo, Verdi). Enseguida viene una romanza afectuosa de Lusignano destinada a su esposa Caterina. El dueto de Gerardo y Caterina, que se reencuentran una vez más, es seductor y emotivo (sobresale la tonalidad menor) pero ligeramente convencional comparado con el del prólogo. La Stretta mantiene un ambiente melancólico y lánguido. El acto concluye con un formidable cuarteto para soprano, tenor, barítono y bajo en donde se desenmascaran las intrigas de Mocenigo. La stretta final de este ensamble “Va fellon” posee la energía de los mejores ensambles Donizettianos, la participación del coro en la parte final lo concluyen de forma espectacular.

El acto segundo y final se desarrolla en ambiente de guerra (entre Venecia y Chipre) el tañido de campanas irrumpe a lo largo del breve y dramático preludio (sobretonos de Huguenots de Meyerbeer). El aria de Gerardo “Io trar non voglio” es emotiva, compacta y de gran belleza, es rematada por una cabaletta espectacular y marcial en el molde del Donizetti tardío y Verdi temprano. Después de un coro de mujeres, Caterina Cornaro concluye con una amplia arquitectura típica de Donizetti; Gran escena final para Caterina que inicia con un larghetto “Pieta o Signor” con solo de cornos para dar paso a un tempo mezzo que esencialmente está constituido por un cantabile emotivo del moribundo Lusignano “Sposa perdona” con unas cuerdas sincopadas y tremolas que reflejan el estado del personaje. La obra concluye con una cabaletta de rigor para Caterina “Non piu afán” plena de resolución en su asunción al trono de Chipre. De esta forma concluye brillantemente, no sin cierta amargura, esta magnífica ópera.

Recomendación discográfica

Dada su limitada historia en teatros de ópera las grabaciones de Caterina Cornaro son todas tomadas de concierto o representaciones. Espero en un futuro que Opera Rara considere grabar esta obra para tener, al menos, una versión discográfica en estudio. No que considere el estudio superior a en vivo. Me parece que ambos tipos de grabación son complementarios; Se cambia espontaneidad y esa “frisson” entre público y artistas por una interpretación cuidada, musical y en sonido pleno. Hay al menos 5 grabaciones de Caterina Cornaro que se pueden trazar.

- 1972 ; Gencer, Aragall, Bruson, Clabassi, Cillario / Varios

- 1972; Caballé, Carreras, Saccomani, Mazzieri, Cillario / Opera d’oro

- 1973; Caballé, Aragall, Edwards, Howell, Masini / Phoenix

- 1974; Rinaldi, Garaventa, Montefusco, , Boncompagni / Bongiovanni

- 1995; Mazzola, Ballo, Antonucci, Giusepini, Gavazzeni

La versión de 1972 es en sonido muy variable e incluye a una Gencer vocalmente desigual ya no en plenitud aunque alerta desde el punto de vista dramático. Aragall se constituyó como el gran Gerardo del Siglo XX y Bruson es el gran estilista de siempre. Por la mediocre toma sonora no puedo considerarla más que para historicistas o aficionados a alguno de estos artistas.

La versión Opera d’ oro posee un sonido aún peor que quizá ha influido en una apreciación incorrecta de la obra. No importa que Caballé y Carreras hagan una extraordinaria pareja.

La versión en Phoenix es la mejor de la obra, versión de concierto en Paris con sonido stereo. Gianfranco Masini dirige una prestación orquestal si bien no inmaculada y con algunos detalles y desafinaciones, muy comprometida con el estilo belcantista, tiempos fluidos, fraseo cálido e impulso dramático donde se requiere. La Orquesta de la ORTF cumple. El coro no es inmaculado pero canta con intensidad y suficientes dinámicas sonoras para causar placer.

Montserrat Caballé como Caterina Cornaro fue dueña de este papel. Con la diva catalana no hay que lamentar las irregularidades vocales de la Gencer. Su trabajo dramático evoluciona a lo largo de los actos desde el inocente lirismo del prólogo hasta la reina imponente del último acto. Su voz amplia, lírico-spinto, está en plenitud, pianissimi de ensueño, fraseo majestuoso, agudos firmes y potentes. Toda una lectura del personaje.

Jaime Aragall también en los 70’s alcanzó su plenitud. Exhibe una voz de tenor lírica de una belleza pocas veces igualada. En esta versión quedan plasmadas todas las virtudes del mejor canto de este maestro así como alguno que otro defecto; Fraseo de ensueño, verdadero slancio, agudos firmes, soporte ejemplar. Aparte de dos o tres momentos de entonación sospechosa Aragall se muestra como una de las grandes voces de su tiempo. Este es uno de los mejores testamentos en disco de este artista que cuando estaba en forma pocos lo alcanzaron.

Ryan Edwards canta un Lusignano sólido, melifluo en sus bellas romanzas, su voz de buena pasta, expresiva y con buenos agudos. El timbre es ligeramente similar al de Milnes pero sin sus excesos. Su entonación a veces es variable bajo presión pero da gusto encontrarse voces de barítono de estas características en una época donde dicha tesitura está en crisis.

Gwynne Howell demuestra por qué fue el gran bajo cantante inglés de la segunda mitad del siglo XX (únicamente igualado en los mejores trabajos de Robert Lloyd). Voz imponente, expresiva. Su registro bajo, sonoro y sólido es ejemplar al igual que la belleza de su fraseo. Los comprimarios son aceptables. Gerard Friedman, excelente tenor francés comprimario, tiene aquí algunos apuros en un estilo en el que no se encuentra tan a gusto.

La grabación de Bongiovanni también posee un excelente sonido y es una 2ª opción después de la de Phoenix. No la conozco completa pero los fragmentos escuchados con Margherita Rinaldi y Ottavio Garaventa los muestran en plenitud. Rinaldi posee un instrumento lírico de menos peso que Caballé pero sigue siendo una voz impecablemente usada y de refinada expresividad. Garaventa en aquella parte de su carrera tenía una voz de tenor lírico, fresca y bella con buen fraseo.

Desconozco la versión más moderna con un legendario y veteranísimo Gianandrea Gavazzeni en uno de sus últimos trabajos.

viernes 13 de febrero de 2009

Grandes Maestros: Gaetano Donizetti


Como el viento que cambia de dirección abruptamente así se ha revalorado la importancia de la producción Donizettiana. Desde la década de los 50s del siglo pasado se comenzó a comprender que el maestro de Bergamo era mucho más que el compositor de L’ Elisir y Lucia di Lammermoor. Mientras más oportunidad hay de explorar la última etapa creadora de Donizetti más riquezas son descubiertas. Se puede constatar que Donizetti estaba evolucionando a un tipo de drama compacto, claramente antecesor de la estructura del Verdi maduro. Únicamente sus trabajos para Paris, que requerían de otro tipo de concepto operístico, están concebidos en grandes proporciones.

Es absurdo que varias de las óperas de los últimos años de Donizetti sean tan ignoradas en comparación con las de su etapa media. Ignorancia que nada tiene que ver con la calidad musical y dramática de estas sino por una falta de compromiso en rescatar música que verdaderamente vale la pena y por la escasez de voces que pueden hacer justicia a este maestro.

Me parece que es posible trazar 4 etapas creativas de Donizetti como compositor de óperas;

1ª etapa “temprana”: 1816 – 1829: Se trata de los primeros trabajos del maestro desde sus años de estudio en Boloña hasta la composición de “Il diluvio universale” para el Teatro San Carlo de Nápoles. Estilísticamente encontramos a un compositor que va desarrollando su propio estilo pero sufre una fuerte influencia de su maestro Mayr y sobretodo Rossini. Los trabajos más destacados son “Zoraida di Granata”(1822), “L’ ajo nell’ imbarazzo”(1824), “Le convenienze ed inconveniente teatrali”(1827). “Elisabetta al castello di Kenilworth” (1829) e “Il diluvio universale” (1829)

2ª etapa “1a madurez”: 1830-1834: Donizetti logra desarrollar un estilo personal partiendo del belcanto rossiniano del que todavía hay trazos de influencia, incluyendo ocasionalmente estructuras operísticas dilatadas, usualmente en dos actos. Partituras destacadas son “Imelda de Lambertazzi”(1830), "Anna Bolena "(1830) su primera gran obra de madurez, “L’elisir d’ amore”(1832) que es su primera obra maestra cómica y confirma el talento de Donizetti para este repertorio (ya demostrado con “L’ ajo” y “Le convenienze”), "Lucrezia Borgia "(1833) su primera ópera importante en un formato compacto y “Maria Stuarda” (1834)obra de buen instinto dramático.

3ª etapa “Consagración y etapa final en Italia”: 1835-1838: Donizetti alcanza la cima de la ópera italiana (con cierta rivalidad de Mercadante) tras la muerte de Bellini y el retiro de Rossini. Su estilo se afianza y adquiere sobretonos de mayor amargura y dramatismo. Establece definitivamente (salvo en Lucia di Lammermoor) una estructura operística compacta. Las óperas más destacadas son: “Lucia di Lammermoor”(1835) que más que un parteaguas constituye una gran síntesis de su madurez, Belisario (1836), "L’ assedio di Calais" (1836) primer intento en incorporar elementos franceses dentro de su concepto de ópera, "Roberto Devereux" (1837), "Maria de Rudenz" (1837) una de los dramas más concentrados de Donizetti y "Poliuto" (1838) la última ópera compuesta en Italia.

4ª etapa “Etapa final, Francesa”: 1839 – 1843: Su estilo se adapta a la escuela francesa, se aprecia un nuevo cuidado orquestal, cultiva una cierta austeridad vocal y un colorido serio, solemne, a momentos oscuro. Las grandes óperas de estos últimos años son: “La Fille du Regiment” (1840) su Ópera Comique más encantadora, "La Favorite" (1840) una de dos grandes óperas francesas, "Maria Padilla" (1841) obra de gran poder destinada a Italia, "Linda di Chamounix" (1842) su mejor ópera semiseria, "Caterina Cornaro" (1843) una excelente obra injustamente desconocida, "Don Pasquale" (1842) la última obra maestra cómica, "Maria di Rohan" (1843) uno de sus mejores dramas, compuesto para Viena y "Dom Sebastien" (1843) su canto de cisne, una obra maestra poderosa y oscura.

Es interesante señalar la consistencia musical y dramática de los últimos años de Donizetti, algo que se podía percibir ya desde finales de su tercera etapa. Ciertamente el maestro de Bergamo, en la parte final de su carrera no merecería el calificativo de desigual, su capacidad de componer con rapidez era legendaria pero sería importante considerar la maestría artística con la que se enfrentó a los trabajos que captaron su interés y lo mejor de sus habilidades dramáticas. De ahí que de Maria Padilla en adelante debemos considerar que sus óperas son todas de primera línea y definitivamente establecen el camino que el joven Verdi habría de seguir.

jueves 12 de febrero de 2009

Crisis o No Crisis, Esa es la Cuestión: OSUANL

Únicamente fue necesario un día para que la UANL se pronunciara respecto a la crisis destapada por el director musical de la Orquesta Sinfónica de la Universidad Autónoma de Nuevo León; “No estoy de acuerdo con decir que la Orquesta está en crisis”. Palabras de Rogelio Villarreal, Secretario de Extensión y Cultura de la UANL.

El Norte publicó un reportaje al respecto y eso me permite realizar un addendum a mi entrada anterior.

Después de lo anterior es claro que Villarreal tiene un análisis concienzudo de la OSUANL ya que ofreció soluciones frente a la reducción presupuestal para invitados del ensamble de 5 millones de pesos en el 2008 a 2.5 en el 2009. Entre estas soluciones están las siguientes:

• No habrá un recorte de conciertos como había señalado Carrasco, habrá un recorte de invitados extranjeros.

• Carrasco dirigirá más conciertos y habrá (presumiblemente) menos directores huéspedes. Con lo anterior se reducirán gastos de transportación y hospedaje así como honorarios a extranjeros.

Me parece que con esto han quedado claras las dos visiones sobre la problemática del ensamble (vamos, si no quieren utilizar la palabra crisis está bien). ¿De que otra forma se le puede llamar a este contraste de visiones de las cabezas culturales de la UANL?

Faltará ver si realmente es oportuno, artística y anímicamente el que Carrasco dirija más conciertos. Ciertamente el tiene también compromisos en el extranjero por lo que quizá se vea mayor trabajo del director asistente.

Por lo menos en lo que respecta a plantilla de músicos la OSUANL se quedará como está. No habrá una baja en la calidad del ensamble…. Pero tampoco un crecimiento.

domingo 8 de febrero de 2009

Sin Sorpresas: La OSUANL en Crisis


Leí el reportaje de Abraham Vázquez publicado por El Norte sobre la crisis de la Orquesta Sinfónica de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Dicho reportaje tenía el objeto de informarnos sobre la Primera Serie de Conciertos de la temporada 2009 de la orquesta pero terminó siendo una especie de llamada de auxilio del director titular del ensamble, Félix Carrasco, quien reconoció que el ensamble está en crisis económica.

No es de sorprender esta noticia ya que el gobierno estatal, por más que hable del orgullo que representa dicho ensamble, poco interés muestra ante las necesidades de este. Cuando se trata de que la OSUANL interprete en un evento público oficial no hay problema pero cuando se trata de permitir que esta realice su trabajo, su misión, al mínimo desequilibrio económico el ensamble es el que sale perjudicado. Ante tantos vaivenes es meritorio el trabajo que ha realizado Carrasco con un grupo de músicos heterogéneo.

Lo que no queda muy claro son las medidas (por lo menos mencionadas en el reportaje) ofrecidas por Carrasco para salir de la crisis; la invitación al público a llenar el teatro y la calidad de la sinfónica.

En primer lugar, el interés por llenar los conciertos de la orquesta es probablemente una preocupación personal siempre presente de Carrasco, desafortunadamente nunca ha parecido que dicha preocupación fuera externada hasta ahora que nos encontramos en un franco periodo de crisis económica. Digo desafortunadamente porque un programa de desarrollo de nuevo público es indispensable en una institución cultural, es algo en lo que se debió pensar mucho tiempo antes. Eso muestra carencias en la línea de planeación del ensamble.

En segundo lugar la calidad de una orquesta no está relacionada con llenar un auditorio. Hay muchas otras variables que juegan un papel importante en las motivaciones para asistir a un concierto. Es obvio que Carrasco siempre va a hablar bien de su ensamble, cualquier jefe o director, en principio, debe creer en su equipo. Pero la inconsistencia que a veces ha mostrado la OSUANL ha comenzado a alejar a algún sector de los amantes de la música que antes iba con asiduidad a los conciertos. Si bien esto último no es estadístico no es extraño encontrar a personalidades del mundo de la cultura o melómanos que han decidido alejarse del ensamble. Probablemente el desgaste personal que ha tenido el director con sus músicos se ha reflejado en los resultados musicales.

En tercer lugar me parece que poco a poco el Teatro Mederos comienza a ser un lastre en el desarrollo de la orquesta. Que una ciudad de más de 3.5 millones de habitantes tenga un auditorio tan pequeño en cuanto a capacidad e ineficiente en el campo acústico definitivamente merma las posibilidades de crecimiento de cualquier ensamble. El Teatro Mederos no es sitio para una Orquesta Sinfónica. Para terminar, en Monterrey no hay un teatro adecuado para una orquesta. Parece que nuestro destino es tener una sólida orquesta regional, no más. Carrasco ha hecho lo que ha podido pero quizá ha querido abarcar más de lo que debería y está teniendo diversos distractores que le impiden ocuparse con serenidad en lo que mejor hace;
Dirigir.

Quizá sería interesante debatir un proyecto orquestal alterno para la ciudad de Monterrey, con un mayor preocupación gubernamental. Una ciudad que a últimos años ha mostrado un interés creciente por acercarse a las artes merece tener una orquesta sólida financieramente. Con algunas excepciones no se observa que en la UANL haya una sensibilidad especial a las necesidades de esta institución.

Creo que es importante ir a los conciertos y apoyar a la orquesta. No podemos darnos el lujo de perderla, pero es real que cada vez más el público es más demandante y comienza a desear mejores resultados a pesar de lo que se crea o diga el "crítico oficial" de la ciudad en sus "rave reviews" semana tras semana.

Nota final: No puedo dejar de sentir cierta molestia por las pifias que a veces cometen los reporteros culturales; El célebre pianista se llama Jörg Demus no Jörg Domus.

Ricardo Marcos G.

martes 3 de febrero de 2009

Año Mendelssohn: Descubriendo la Sinfonía Escocesa



PREAMBULO; EL ESTILO DE MENDELSSOHN

El 3 de febrero se cumplen 200 años del nacimiento de Felix Mendelssohn Bartholdy. A lo largo de este año, al igual que con otros importantes compositores homenajeados como George Frideric Handel y Joseph Haydn, estaré recordándolo en este blog. Escribiré sobre algunas de sus obras y recomendaré algunas grabaciones en cuestión.

Hablar sobre Mendelssohn siempre es gratificante. Había pensado en escribir algo para el periódico de Monterrey que con mayor o menor grado recibe mis colaboraciones pero sin éxito en esta ocasión (A veces parece como si tuviera que seguir probando algo para que mis escritos sean publicados). Aprovecharé ese material y reflexiones para celebrar a Mendelssohn en este blog a lo largo del 2009.

Mendelssohn es uno de esos compositores bañados de sol, clásicos en espíritu, superficialmente románticos. Debo de confesar que durante el poco tiempo que ejercí como psicólogo clínico, Mendelssohn era uno de los compositores que recomendaba a pacientes con algún tipo de depresión leve (y con sensibilidad hacia la música de arte). Los resultados siempre eran alentadores. Creo yo que únicamente en Haydn, Mozart, Rossini, Auber y Mendelssohn se puede encontrar una inexhaustible fuente de la juventud, personalidades mercuriales, siempre frescas casi infantiles.

Mendelssohn siempre fue considerado uno de los grandes compositores del romanticismo temprano hasta que en 1850 Wagner lo criticó en su ensayo “El judaísmo en la música” calificando su música como encantadora pero sin profundidad. Su popularidad en la Inglaterra Victoriana fue vista con recelo por escritores como Bernard Shaw. A pesar de ello la música de Mendelssohn sobrevivió hasta que Hitler y el Tercer Reich se encargaron de boicotearla y prohibirla. Es interesante recordar que Mendelssohn fue bautizado como cristiano a la edad de seis años, pero para el Nazismo, Wagner y otros lo que importaba era el origen. No es irracional detectar un alto grado de envidia de parte de Wagner, después de todo Mendelssohn provenía de una familia de intelectuales y banqueros, de ningún modo tuvo problemas económicos y además su educación esmerada y talento lo convirtieron en uno de los líderes del romanticismo temprano en Alemania. Prácticamente dirigió la vida musical de Leipzig desde 1835 hasta su muerte prematura; Mendelssohn decidió promover la música de compositores como Schubert, Bach y Handel sobre la de algunos de sus contemporáneos como el propio Wagner.

El equilibrio, la forma y el poder de la melodía fueron elementos indiscutibles del genio Mendelssohniano. De ahí su afinidad por los clásicos y románticos tempranos que por vanguardistas como Wagner y Liszt. Su influencia se puede trazar hacia compositores de cepa romántico-clasicista como Gounod y Saint-Saens en Francia, Gade en Dinamarca y algunas figuras menores en Alemania e Inglaterra como Sullivan, Reinecke y MacKenzie.

Desde entonces su reputación se ha recuperado (hay demasiados argumentos musicales a su favor) pero todavía algunos críticos prejuiciados como Charles Rosen no han podido apreciar la música de Mendelssohn en su justa dimensión.

SINFONÍA ESCOCESA

En esta ocasión me gustaría hablar sobre una de mis obras predilectas; la Sinfonía #3 en la menor Op. 56 llamada la “Escocesa”. Fue la última sinfonía para gran orquesta completada por Mendelssohn. En este sentido debió ser designada como la 5ª pero su publicación se dio antes que la “Italiana” y la “Reforma”. Se trata de una de las obras más románticas de Mendelssohn, la claridad del clasicismo es turbada por borrascas provenientes de paisajes de las tierras altas y el mar. Aquí el Mendelssohn acuarelista deja paso al maestro del óleo paisajista. La obra fue bosquejada en 1829 durante una visita a Inglaterra, pronto el joven compositor se desinteresó en su trabajo y sólo lo pudo retomar en 1841 cuando algunas decepciones en su vida privada le permitieron volver al clima esencialmente oscuro de la obra. Uno de los rasgos más interesantes y vanguardistas de esta es que los cuatro movimientos están encadenados, con excepción del último los tres primeros no tienen un final usual.

La orquestación es una de las más densas trabajadas por Mendelssohn. La introducción Andante con moto podrá recordarles a Haydn a algunos comentaristas pero es un tema netamente Mendelssohniano impregnado de un cierto sabor escocés. A lo largo de la obra se pueden escuchar algunas combinaciones tímbricas que evocan a las gaitas escocesas y este lamento inicial pareciera proveniente de una melodía triste y nostálgica de un gaitero.

Tras la introducción, el Allegro molto agitato se desarrolla en forma de variaciones hacia episodios de claroscuro y tormenta hasta que en la Coda regresa el tema de la introducción para terminar atmosféricamente este primer movimiento.

El scherzo Vivace non troppo apunta la obra definitivamente a escocia, se trata de una especie de danza de las tierras altas o jig.

El tercer movimiento posee una melancolía conmovedora con algunas citas Beethovenianas. El punteo de las cuerdas le da un toque de leyenda a este paisaje de lago al atardecer. Unas llamadas de los metales nos recuerdan los tiempos medievales truculentos de Esocia. Este Adagio está estructurado en dos grandes bloques. Es uno de los movimientos más bellos de Mendelssohn.

El final, Allegro vivacissimo, comienza de nueva cuenta con un tema vigoroso de corte folklórico marcado como Allegro guerriero, ciertamente este movimiento evoca a los batallones escoceses. Los temas son tratados con una técnica fragmentaria en donde la parte del desarrollo es tratada de forma contrapuntística. Al llegar a la coda Mendelssohn nos sorprende una vez más; en lugar de escuchar temas de la exposición tenemos un Allegro maestoso assai con algunos temas nuevos y el retorno del tema de la introducción en una transformación triunfal y optimista que concluye esta sinfonía a la vez poética y majestuosa.

DISCOGRAFÍA

Existen diversas grabaciones de la obra. Es difícil que sean malas pero las sobresalientes tampoco son muchas. Habrá quienes citen a Karajan pero su ciclo de los 70’s me parece sobrevaluado, su temperamento era ya menos apto a la música de tendencias clásicas y equilibradas. Directores como Claudio Abbado (Sinfónica de Londres), Peter Maag (Sinfónica de Londres) , Wolfgang Sawallisch (Nueva Philarmonia) y Herbert Blomstedt (Sinfónica de San Francisco) han firmado las mejores versiones de esta obra; el temperamento equilibrado, delicado, poético de estos directores se ha traducido en grandes grabaciones. Maag es legendario por la calidez, color y humanismo de su lectura, Abbado por el equilibrio y pulso firme, Blomstedt por la energía y equilibrio de su quehacer musical y la belleza del fraseo de su orquesta y Sawallisch por darnos una versión esencialmente alemana pero cuidadosa en los planos sonoros y con una lógica estructural excepcional que no carece de ductilidad. Para versiones a un punto entre la pesadez de un Karajan y un Klemperer (equivocados para este repertorio) tenemos a maestros como Kurt Masur y Bernard Haitink que logran lecturas temperamentales, explorando la faceta romántica de Mendelssohn, pero manteniendo una claridad en los planos sonoros y estructura. Por último, una versión fiera y emocionante, menos sobria que las dos anteriores es con Bernstein y la Filarmónica de Israel, difícil de obtener en Deutsche Grammophon.



Mendelssohn: Sinfonía #3, Op.56 “Escocesa”

Grabaciones de referencia

- Herbert Blomstedt, Sinfónica de San Francisco, DECCA 1993

- Peter Maag, Sinfónica de Londres, DECCA 1960

- Claudio Abbado, Sinfónica de Londres, DEUTSCHE GRAMMOPHON

- Wolfgang Sawallisch, Nueva Philarmonia, PHILLIPS 1967

domingo 1 de febrero de 2009

La Crisis Cultural en México



El término “crisis” ha sido tan empleado en la literatura política y social de México que francamente es difícil removerlo de alguna valoración o reflexión referente a alguno de los sectores de trabajo o vida de nuestro país. Los mexicanos sabemos que vivimos en crisis permanente (no únicamente la económica) por lo que no nos preocupamos demasiado por los acontecimientos internacionales y volvemos a nuestra tarea diaria de supervivencia.

Diversas entradas que he publicado en este blog son efectivamente (lo reconozco) peroratas en contra del actual panorama artístico y cultural de Monterrey y México. A pesar de los esfuerzos, los que dedicamos a este sector nuestro trabajo y energía, constantemente sentimos el peso de una loza invisible que daría problemas al propio Atlas. Esta entrada es el resultado de mi lectura de dos artículos sumamente interesantes de Miguel Ángel Porrua y Ernesto Piedras. Ambos artículos evitan el discurso fatalista pero llegan al punto neurálgico de la crisis cultural de nuestro país.

Es interesante saber que en México, el sector cultural aporta al PIB un porcentaje anual que oscila entre el 4.8% y 6.7% anual, dependiendo de la fuente. Un porcentaje mayor de este número total es aportado por la economía formal y un porcentaje menor al 1% (de cualquier forma considerable) representa la aportación de la economía informal. Según Porrua, la UNESCO recomienda que al menos el 1% del presupuesto anual de cualquier país sea destinado a la cultura. México, por supuesto, hace caso omiso de dicha recomendación. ¿El porcentaje anual del presupuesto destinado a la cultura en México? De un .3% a un .07% dependiendo de la administración generosa. Una vez más vemos la disparidad de la retribución frente a la captación de recursos por parte de este sector.

Seguramente podemos nombrar diversas posibles razones con respecto a estos números fatídicos. Hay una, sin embargo, que me vuelve una y otra vez; En México la cultura sigue siendo vista como un entretenimiento de segunda línea. La clase política mexicana, modelo de preparación, se obstina en ignorar que la cultura es la sublimación/manifestación del conocimiento individual y colectivo del ser humano. No se puede ser humano y sin cultura, esto queda muy claro en países como Argentina, Brasil, Chile y Colombia, por nombrar a aquellos representativos de Latinoamérica. En México, a pesar de la riqueza de las manifestaciones artísticas de nuestra cultura nos obstinamos en ignorar su importancia y seriedad como otro componente de la educación y del desarrollo. Mientras un sector importante de nuestros políticos apuesten más a su propio enriquecimiento, mientras nuestro sector educativo siga sitiado por un sindicato carente de principios y de un genuino interés por enseñar (y por ende contar la preparación indispensable para ello), mientras en México apostemos por los casinos y el dinero fácil, la cultura seguirá siendo marginal en las agendas menester de unos cuantos, exclusiva de ciertas clases preparadas y no accesible (como debería ser) a toda la población.

La actitud política-nacional con respecto a la cultura ya he tenido la oportunidad de vivirla en carne propia; En su momento la FUNED (no muy sensible a los tiempos y necesidades actuales) rechazó apoyarme con una beca para estudiar mi Maestría en Gestión Cultural ya que únicamente se apoya a aquellos que deseen estudiar arquitectura, economía, ingeniería, derecho, políticas públicas, etc. Para nuestro país de tecnócratas es inconcebible que alguien dedique su tiempo a estudiar gestión y políticas culturales, no importa que las estadísticas indiquen que este sector sea más productivo para México que otros que están saturados.

En su artículo sobre las “Industrias Culturales de México” Ernesto Piedras cita a Paul Tolilá quien dice que si se desea considerar a las industrias culturales con seriedad es necesario que éstas tengan un lugar al lado de otras preocupaciones públicas de la agenda nacional. No hace falta ser oráculo para llegar a la conclusión de Piedras con respecto a la necesidad de una adecuada planeación de políticas culturales. En efecto; si bien el sector cultural ha crecido también ha crecido la economía sombra, la cual se ha duplicado en los últimos años, de ahí la necesidad de trabajar en un marco jurídico claro que garantice la transparencia y facilidad de operación de dicho sector. La información estadística cultural brilla prácticamente por su ausencia en México, en contraste con otros países de Latinoamérica y sin contar a Europa que está a años luz en este respecto.

El reciente intento en Nuevo León para comenzar a facilitar la captación de recursos en este sector es una respuesta a la necesidad de atención urgente que demanda y que hasta ahora ha sido ignorada. Ya les compartiré en una próxima entrada la naturaleza de esta propuesta.