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viernes 16 de mayo de 2008

El Rincón de Orfeo (11 a 17 de mayo 2008)


Saint-Saens y Brahms con Alba Ventura, Eiji Oue y la OBC (11 de mayo)

La temporada de la Orquesta Sinfónica de Barcelona i Nacional de Catalunya sigue creciendo en calidad a juzgar por los últimos conciertos. Fue buena idea la de incluir en un programa a Brahms y Saint-Saens, dos contemporáneos casi exactos y líderes respectivos de sus escuelas nacionales. Por otro lado, la inclusión del poema sinfónico “Le christ dans la banlieue” del compositor catalán contemporáneo Josep Soler fue un poco más discutible.

Este fue mi primer contacto con la obra de Joseph Soler, uno de los compositores catalanes más importantes de la segunda mitad del siglo XX. “Le Christ dans la banlieue” inspirado en Flaubert es un poema sinfónico que no ofreció mayores cosas. Se trata de una obra genérica, similar a diversas partituras del siglo pasado en donde la voz personal que se escucha es la del anonimato. A algunos episodios líricos de cierta belleza (sobretodo en la escritura para cuerdas) se contrapone una escritura pesante, disonante, amarga. Los juegos timbricos son sobresalientes y el expresionismo inherente de la obra se disuelve en algunos fragmentos atmosféricos. El compositor recibió personalmente los aplausos del público, aplausos efusivos de un público que reconoce a una figura local. Me pareció ver que el Maestro Soler abandonó la sala después de su obra, lástima pues nunca está de más alguna lección de Brahms o Saint-Saens

La primera parte concluyó con el Conciero para piano y orquesta #4 en do menor Op.44 de Camille Saint-Saens. Este junto con el segundo son las obras maestras del ciclo. El concierto posee las características esenciales del maestro francés; forma perfecta, claridad clásica e invención mercurial. La interpretación de la joven pianista catalana Alba Ventura estuvo plena de poesía y un toque excepcionalmente delicado. Los tiempos expansivos de Eiji Oue llevaron a Alba Ventura al límite de sus posibilidades (siempre manteniendo el aplomo y la limpieza, excepto en un pasaje del segundo movimiento). Me parece que Ventura tiene mucho que ofrecer en el repertorio español, francés y Mozart, sin embargo, compositores más pesados que Saint-Saens no me parecen adecuados para su temperamento y complexión. Ventura es un talento excepcional, un torrente de esencias florales que se transfiguran en el teclado. Hubo que escuchar lo que hizo con el andante del segundo movimiento, raras veces se puede escuchar esa dulzura e imaginación. El final, propiamente lanzado con el coral solo en la mano derecha acumuló fuerza emocional hasta la irrupción de los metales que entonan dramáticamente dicho coral de forma majestuosa antes de dar paso a una salva de arpegios en el piano. El público se entusiasmo al finalizar el concierto y Ventura regresó para interpretar un bis (parecía Faure) que fue como un bocado de cardenal; de nueva cuenta ensoñador, lírico… Me declaro conquistado por Ventura.

En la segunda parte se interpretó la Sinfonía #1 de Brahms, una de las obras más poderosas y luminosas de este compositor antes de que comenzara a cultivar su vena amarga y otoñal. Fue una de las mejores interpretaciones en vivo que he escuchado de una obra de Brahms, un clásico que paradójicamente resulta elusivo a muchas batutas. Oue derrochó energía en el podio con movimientos entusiastas, gestos de un verdadero cariño por la música, la técnica de Oue es impetuosa y espontánea. El resultado fue una versión estupendamente planteada en el campo sonoro, solo los cornos fallaron en una o dos partes. Los tiempos escogidos fueron fluidos pero controlados, acercándose a lo expansivo en el último movimiento. En resumen puedo decir que la versión de Oue poseyó una espontaneidad que respetó la estructura a pesar que en la coda final el aceleramiento fue un tanto excesivo. El público aplaudió con gran entusiasmo con un Oue visiblemente emocionado y con un ensamble que reconoció también con entusiasmo la labor de su director.

Para finalizar quisiera decir algunas palabras sobre Eiji Oue, director titular de la OBC. He escuchado comentarios que cuestionan la labor de este director, a pesar de una carrera distinguida. A veces creo que el chauvinismo y reticencia por tener a un director asiático al frente de un ensamble europeo hace que pasemos por alto la capacidad probada de un músico que ha llegado incluso al Festival de Bayreuth. Pareciera que es pecado disfrutar de la música pues se habla del desgarbo y ligereza de Oue en el podio. No me parece que su quehacer musical refleje banalidad, al contrario. Un músico que ama a la música es digno de aplauso. Ya quisiéramos en Monterrey a alguien que es lo opuesto al acartonamiento y a la rutina.

Disco de la semana

L’Orfeo de Monteverdi por Rinaldo Alessandrini en Naive. Ya pasó la efusividad de los 400 años del Orfeo de Monteverde, primera ópera maestra en la historia de la música, sin embargo las grabaciones siguen surgiendo con razón justificada pues es una obra extraordinaria que prometía un drama musical que no se iba a conseguir hasta el barroco tardío. Se puede hablar de la belleza de la escritura, el colorido orquestal y lo sublime de las líneas vocales, pero L’ Orfeo es sobre todo expresión. La versión de Alessandrini se coloca en la cúspide de las grabaciones actuales de la ópera, al lado de la de Emmanuelle Haim. Aquí tenemos un reparto italiano cien por ciento y esto se disfruta en el manejo del texto. Furio Zanasi, artista versátil, es un Orfeo abaritonado de voz expresiva y calida. A su lado destaca la desgarradora mensajera de Sara Mingardo con su voz oscura de contralto. Sergio Foresti canta un Caronte incisivo y tenebroso y Antonio Abete hace lo propio con Plutone. Luca Dordolo es un Apollo ejemplar con una coloratura excepcional. La dirección de Alessandrini es espontánea, ningún otro director había presentado una versión tan comprometida con el flujo del drama. Las improvisaciones y decoraciones son realizadas con clase. No se puede pedir más.

L’Orfeo sigue siendo una obra desconocida y subvaluada en México. Varias ciudades de la república no han visto el estreno de esta obra. ¿Cómo va a poder escucharse ante la falta imaginación de los programadores? Puccini y Traviatas ad nauseam… esa es la dieta de México. Ya les hablaré un poco sobre esto en mi siguiente columna.

domingo 4 de mayo de 2008

El Rincón de Orfeo (4 a 9 de Mayo)


Después de semanas de indiferencia con mi blog(provocada por el exceso de trabajo en otros menesteres), algo que lamento dado que ahora tengo un compromiso con mis lectores, estoy de regreso con la primera de una columna o espacio que estaré publicando semanalmente aquí. “El rincón de Orfeo” es el nombre de este espacio en el cual estaré escribiendo brevemente sobre algunos conciertos, temas culturales y musicales diversos y mi recomendación discográfica de la semana. Agradezco la paciencia y espero que este lapso no haya desmotivado la visita a este espacio de comunicación.

El Rincón de Orfeo (4 a 9 de mayo 2008)


Estoy muy contento de inaugurar esta columna semanal en la que pretendo presentar ideas, reflexiones, pequeñas críticas y recomendaciones para el lector impaciente y siempre en constante pleito con cronos, el tiempo. Esto no significa que no seguiré con mis exégesis operísticas (hay varios eventos en Barcelona a la vuelta) pero me parece que “El Rincón de Orfeo” proporcionará información de forma clara y pragmática (aunque el pragmatismo no sea una característica buscada ni apreciada de mi sistema de creencias).

Noche de Walpurgis de Mendelssohn con la OSV (15/03/08)

Concedo que es difícil escribir sobre un ensamble en el que trabajo y realizo mis prácticas de maestría en Gestión Cultural. Dadas las relaciones de trabajo y cariño que he cultivado con el personal y con mi jefe directo que es Jorge Bernárdez, gerente de la orquesta, sugiero tomar con una dosis de sal mi apreciación.

La Noche de Walpurgis es una cantata verdaderamente efectiva que muestra al Mendelssohn más atrevido. El lenguaje es lo que esperamos de este autor pero la expresión es mucho más fogosa que en otras obras de este clásico-romántico. Un clasicismo llevado a su extremo máximo. De entre los solistas sobresalió el jóven bajo José Antonio López un artista de gran presencia, expresivo, de voz oscura y dúctil, un posible Wotan futuro. La mezzo Francisca Beaumont cumplió sólidamente con su breve intervención. Desafortunadamente el tenor David Alegret apenas cumplió con una voz lírico-ligera de escaso volumen y un alemán titubeante. Al frente de la OSV Víctor Pablo Pérez mostró una batuta clara, impetuosa pero a la vez elegante. Su visión de la obra estaba en armonía con las formas clásicas del compositor hasta llegar a la conclusión final triunfal. El coro madrigal estuvo a la altura con un trabajo que careció el máximo grado de limpieza y sonido homogéneo pero compensó con la expresividad atenta y sonido terso, sobretodo en la sección de sopranos. Destacó la dicción del alemán.

Brahms y Dvorak con Gerhard Oppitz, Leopold Hager y la OBC (15/03/08)

Entre las tonterías más grandes que he leído en los últimos meses está la nota escueta que el crítico de música de “La Vanguardia” Jorge de Persia, escribió con respecto al concierto de la OSNBC el 15 de marzo de 2008. En dicha nota de Persia se mostró ignorante de la tradición alemana de interpretación. Tradición es lo que escuchamos en esta ocasión con una versión magistral del 1er concierto para piano de Johannes Brahms con Gerhard Oppitz al piano y Leopold Hager dirigiendo la orquesta más insigne de Catalunya. Oppitz construyó una versión sólida de sonido amplio y germánico, técnica irreprochable y un estudio profundo de la música sin sorpresas espontáneas fuera de lugar. La solidez a veces es pariente de lo poco inspirado pero este no fue el caso. Quehacer musical memorable gracias a la batuta expansiva y cuidada de Leopold Hager. Hay que destacar el movimiento lento del concierto pleno de poesía y el final que gradualmente acumuló un poderío natural sin espavientos. En la segunda parte del programa Leopold Hager se mostró como uno de los grandes decanos de su generación al deleitarnos con una magistral 6ª sinfonía de Antonin Dvorak. Si en la primera parte surgió la escolástica en la segunda el ímpetu y espontaneidad dominaron el quehacer musical. Hager consolidó una lectura viva y encantadora. Pocas veces está orquesta ha sonado con mayor belleza. Los trazos precisos y rápidos de la batuta de Hager contagiaron a unas cuerdas fulgurantes y una sección de metales que cada vez suena mejor. El resultado fue una noche memorable que culminó en un movimiento final arrebatador y que llevó a una ovación merecida de parte del público (y que pareció escuchar eco en los músicos) Hager regresó 5 veces a recibir el afecto. Lástima que de Persia haya pasado por alto este detalle.

Falla y Ravel con la OSV (29/03/08)

Al frente de su titular David Geménez Carreras la Simfonica del Vallés presentó un programa hispano hasta los huesos. La primera parte nos presentó el intermezzo de la ópera Goyescas de Granados, versión de pasión ibérica subyacente. La Noche en los jardines de España de Falla fue demasiado preciosista en los dedos del pianista luxemburgués Francesco Tristano Schlimé. La obra careció del arrebato y expresividad necesaria en el piano y la batuta. La segunda parte nos regaló una versión poderosa y segura, aunque no genial, del Capricho Español de Rimsky-Korsakov. El solo de Mirella Lico al violín poseyó pasión mediterránea italianizada, no muy gitano. David Giménez Carreras siempre resulta ser un director más seguro que inspirado y esto no fue la excepción en el Bolero de Ravel, el cual fue interpretado con seguridad y algunos traspiés de los alientos y metales. El tiempo elegido por Giménez Carreras fue expansivo y si bien se mantuvo firme hasta el clímax el resultado no me convenció. El público, sin embargo, aplaudió en éxtasis. El encore fue uno de los movimientos de La Arlessienne de Bizet. Bonita interpretación. Me sorprende que el público español no conozca las obras de su terruño; el aplauso entre los movimientos de la Noche en los jardines de España es inadmisible.

Haydn y Sibelius con Hannu Lintu y la OBC (19/04/08)

¡Vaya concierto el que presentó la OSNBC con el finlandés Hannu Lintu en el podio! La orquesta sonó mejor que nunca con una batuta poderosa y enérgica. Quien ose decir que los finlandeses son inexpresivos deben de retractarse, por lo menos en el campo musical. En la primera parte pudimos escuchar una excepcional Sinfonía #87 de Haydn. Lucidez de interpretación sin exageración romántica, pulso vital, ingredientes que en repertorio clásico no pueden fallar. Es delicioso escuchar un Haydn bien interpretado por su insaciable inspiración, el humor que despide su música y la majestuosidad clásica de la arquitectura. Uno sigue descubriendo obras excepcionales en esas 104 joyas que compuso. La segunda parte fue ocupada en su totalidad por la Suite Lemminkainen; un ciclo de poemas sinfónicos que en nada están relacionados con el término suite. La epopeya narrativa del heroe finlandés es tratada por Sibelius por una paleta amplia de colores, temperamentos y temas. De los parajes místicos y atmosféricos del Cisne de Tuonela, hasta la ampulosa y popular conclusión del “Regreso de Lemminkainen”. El poderío épico de “Lemminkainen en Tuonela” con esas cuerdas bajas irrefrenables fue uno de los momentos mas impresionantes de la noche. Lintu resultó ser un guía excepcional por este mundo heroico. Su batuta desencadenó un poder y amplitud que pocas veces se puede escuchar con esta orquesta. Su derroche enérgico fue notable. La espigada figura de Lintu y su batuta angulada y nerviosa a veces me recordaba en sus gestos al “Grinch” de los cuentos para niños. Pero el quehacer musical y la respuesta de la orquesta compensaban con algún ademán caprichoso del director. Ovación final del público y una clara satisfacción de parte de los músicos. Sibelius interpretado en todo su esplendor.